Zombificados por Internet: Periodismo y comunicación en quiebra

Ya no habría motivo para seguir diciendo que el avance tecnológico está limitado a las aficiones de las nuevas generaciones o a los caprichos más aberrantes, como el caso de esas gafas que transportan al usuario a un espacio virtual fantástico, o las muñecas sexuales infantiles para aplacar la lujuria de los pedófilos. Si bien la tecnología lleva existiendo desde el primer invento realizado –que no documentado- por la Humanidad, cada vez parece entrometerse más en nuestras vidas, ya que reclama la intimidad de cada uno. No es la primera vez que se señala a Google como un espía gigante que ‘recopila datos sobre la localización de los menores, las páginas web que visita, sus grabaciones de voz y su agenda de contactos’, sin obviar los tentáculos de las Redes Sociales o los dispositivos móviles.

El transhumanismo se ha gestado entre latidos metálicos y cientos de debates sobre si es ético o no fusionarse por completo con la tecnología, remarcando qué hay de sincero en ella. Desde ‘Mundo Insólito Radio’ se habló de hasta qué punto podía ser peligrosa y la conciencia que era capaz de desarrollar, recordando que el futuro pertenecerá a la raza dominante -sea o no de carne y hueso-. Por el momento parece que hay ciertas barreras a la hora de dar voz a la IA, como lo ocurrido con una patente que fue rechazada precisamente por no ser realizada por una persona, aunque fue recriminado ya que “el que una patente se quede sin registrar por esta causa podría hacer que las empresas se lo pensaran a la hora de invertir en inteligencia artificial, y se podrían retrasar avances importantes”. Según una publicación de ‘Quo’, “la UE debatió sobre este asunto hace unos años y se planteó crear una ‘personalidad electrónica’, aunque finalmente la idea no prosperó”.

Que la tecnología influye en el comportamiento social no es algo inaudito. Adquiere un importante papel en el consumo, en el desarrollo humano y en nosotros desde la colectividad. La desintoxicación digital está a la orden del día por el bien de los usuarios, especialmente para aquellos caracterizados de hipersensibilidad o de quienes deban volcar a los dispositivos móviles más horas de las recomendadas. Los jóvenes, mostrando en su mayoría indiferencia ante este empacho diario de tecnología, han visto resentidas algunas características de sus habilidades básicas, entre ellas la habilidad comunicativa.

Aunque desde la Educomunicación se busca explotar las vías de enseñanza desde el adecuado uso de aplicaciones, cada vez parece más complicado clamar la atención del alumnado. Un discurso moderno, con expresiones provenientes de la boca de ‘influencers’, palabras ‘Trending Topic’ o ‘memes’, es una baza que no puede faltar. La ‘Generación Mute’ –compuesta por niños y adolescentes que ‘ya no hablan y solo se comunican con Whatsapp’- habría sucumbido a los patrones digitales que caracterizan a plataformas como Google o Facebook, o al menos es una de las preocupaciones de la RAE; que ambos enseñen a hablar a las nuevas generaciones, quienes parten con la distinción de que es innato para ellos crear su propia jerga: ‘Si no existe la palabra, ellos la inventan, la usan y la familiarizan’.

Santiago Muñoz Machado, director de la RAE, advirtió en Nicaragua que la lengua española “está ante una extraordinaria ‘revolución de las palabras’ como consecuencia de la globalización, las redes sociales, y la exigencia de algunos derechos”, algo que no pasa desapercibido si reparamos en los nuevos términos que nos ha dejado el discurso feminista (‘deconstrucción’, ‘opresores’, ‘heteropatriarcal’, ‘cishetero’, ‘normativo’ entre otros, así como el lenguaje inclusivo), lo acontecido con el COVID19 (‘nueva normalidad’, ‘asintomático’, ‘factor de riesgo’ etc) o el día a día en la Red de Redes (‘LOL’, ‘XD’, ‘ola k ase’…).

Las diferencias entre esto y la educación tradicional son más que evidentes, o al menos sus consecuencias. Ya lo decía el filólogo y filósofo Emilio Lledó -quien siempre hablaba de la importancia  del lenguaje para conformar la realidad- en ‘Imprescindibles – Emilio Lledó, mirar con palabras’: “La lectura fue siempre para mí una compañía y eso se lo debo tal vez, bueno, tal vez no, segurísimo, a don Francisco, el maestro de la República de la escuela pública de Vicálvaro (…) nos hacía leer de cuando en cuando, no sé cuántas veces a la semana, media página de ‘El Quijote’ (…), y nos decía después (…): ‘ahora chicos, sugerencias de la lectura’. ¿Qué podría sugerir don Miguel de Cervantes Saavedra a niños de 10 u 11 años? Bueno, pues ahí me veía yo a mí mismo, inclinado con mi lapicero y escribíamos ahí las sugerencias de la lectura (…).Pues eso era el principio de la creatividad, de la libertad, de la reflexión”. Hoy en día, los cada vez más escasos recursos en el ámbito educativo y la falta de conocimiento informático en los docentes hacen que los jóvenes tengan que lidiar con numerosos obstáculos tecnológicos, estando expuestos a “problemas en la lectura, la escritura y el desarrollo del pensamiento abstracto”.

La Sociedad parece exigir la reescritura de la Historia, ensalzando a nuevos iconos y destrozando a los clásicos como ocurrió con Cervantes, calificado de ‘bastardo’ según unas pintadas vandálicas, o Fray Junípero Serra, tirando algunos activistas, su estatua situada en el Golden Gate Park de San Francisco.

La alfabetización digital se suma al listado de necesidades básicas que muchos jóvenes exhortan con sus actos algo inconscientes, así como tener en cuenta qué es la brecha digital a la que muchas familias se enfrentan, como lo ocurrido con un colegio público que habría obligado a comprar un iPad de 600 euros a cada alumno (La web del colegio prefiere hablar del ‘Proyecto ONE TO ONE’ con el que «cada alumno trae su iPad personalizado«).

 

FALTA DE CRITERIO PROPIO: LAS FAKE NEWS COMO NEGOCIO

Las noticias falsas son una industria: algo de lo que lucrarse y generar tráfico. En el canal de Guillermo Camacho puede visualizarse un fragmento de vídeo en el que se entrevista a Carlos Merlo, un comunicador en cuyas oficinas hay ‘muchos millenials’ que se ocupan de realizar memes, manipular bots para crear tendencias o, lo más llamativo: administrar periódicos que generen noticias falsas.

El señor Merlo habría hecho 4000 periódicos para las elecciones, con el objetivo de publicar historias que influyan en el resultado final. Simultáneamente, fomenta las visitas de usuarios con post como ‘Paul Walker está vivo y podría ir a la cárcel’. De esta forma, “seis millones de personas en México creen que Paul Walker está en la prisión de México”.

“Para hacer noticias falsas en México” explica el señor Merlo “es: publicar una página, crear noticias falsas y pagar mucho dinero (un millón de pesos). Los medios reales van a hablar de las noticias falsas”.

“Si tienes un sitio demasiado grande, la gente lo encuentra. Si tienes muchos chiquitos y publican la misma historia en toda la Red, la gente no puede descubrir que… Muy inteligente. Aterrador, pero muy inteligente” le responde el entrevistador.

El periodismo es conocido como ‘el Cuarto Poder’ por motivos como este y, obviando el hecho de que errar es humano, ¿estamos lo suficientemente preparados como para realizar un trabajo de contrainformación lo suficientemente bueno?

Alba Lobera

Luchando contra un #MundoViperino, con la ambición e ilusión del primer día. Periodismo, Filología Hispánica, docencia en ELE, Community Manager, locución y doblaje. Comunicación transparente y rigurosa. Investigación.

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