Xenofobia, racismo o sentido común

Estas líneas nacen debidas al gran problema que suponen ciertas políticas globales como las de puertas abiertas, utilizadas por gobiernos como el de la España contemporánea, cuyo único y real objetivo es mediante un clientelismo rastrero, cruel, injusto y sobre todo desigual, aplicado de forma arbitraria, cuyo único objetivo es conseguir sus intereses personales, es decir, perpetuarse o hegemonizarse en el poder, monopolizando este último.

Las ultimas avalanchas sufridas en las costas de nuestras islas, concretamente, las Islas Canarias, dan evidencia de mis palabras por su total y absoluta veracidad y elocuencia. Es triste reconocer las nocivas políticas de nuestro actual gobierno, inmensamente desiguales, habilitando los hoteles de las islas arriba citadas como remedio lenitivo o simple parche, para estos supuestos inmigrantes y financiándolo con el sudor de todos los españoles, además de vetar su uso a los verdaderos y legítimos propietarios de su disfrute. Entiéndase, nativos y extranjeros. Es decir, crean el problema para luego proponer soluciones al mismo, justificando con ello las altas remuneraciones recibidas por una supuesta pero espectral y ficticia profesionalidad.

Recordar que ningún gobierno tiene dinero propio, el dinero que manejan los gobiernos es el generado por la recaudación de los impuestos que generan el esfuerzo y el trabajo del contribuyente, es decir, de la sociedad activa. La decente, la honrada, la trabajadora, gente como tú y como yo. Me explico, la verdadera gente, que contribuye a la sostenibilidad económica del país, no a su ruina. Pues es de economía doméstica, que si de la hucha sacas continuamente sin una reposición real, más pronto que tarde su vacío será visible y efectivo. Ayuda a la reinserción SI, ayuda al parasitaje y la manutención vitalicia o lo que es lo mismo, a una parte de la sociedad subvencionada por la otra, NO.

Dicho esto pasaremos a clasificar a esta nueva clase de inmigrantes, en su gran mayoría vulgares y auténticos parásitos mantenidos. Los clasificaremos en legales, refugiados e ilegales. La gran mayoría venidos del África subsahariana y el Magreb, por lo que está clasificación sería muy desigual y reduciría considerablemente la condición de muchas de estas supuestas «víctimas». Por lo tanto en una gran parte, falsaria. Personalmente soy de la opinión de que la solución estaría en los países de origen. No creando campos de refugiados en los mismos, pues eso sería una forma de colonialismo vergonzosa y vergonzante, además de absolutamente inaceptable.

Lo primero sería enfrentar el problema de raíz, tomando las precedentes y preventivas medidas al respecto, como serían el asegurar nuestras fronteras, sellando las exteriores y ejerciendo un mayor control en las interiores. Además de la concienciación en la necesidad extrema y primordial de una rigurosa seriedad en los asuntos de defensa e intervención exterior, pues de ello depende la identidad de nuestra política nacional y la sostenibilidad general de nuestro maltrecho Estado de Bienestar.

Como he citado anteriormente, en mi humilde opinión e inmensa ignorancia en este ámbito, no creo en los campos de refugiados, sino en una inmigración intracontinental. Reconozco sería una inmensa y bonita utopía crear un plan Marshall para toda África, debido a su compleja y difícil viabilidad. Pero no lo sería elegir algunos países de ese continente, que a día de hoy ya están dotados de cierta infraestructura y relativa solidez institucional, como base o cimiento para un seguro y futuro desarrollo económico y social de su conjunto, aliviando así en gran medida este problema, que sin duda supone la crisis migratoria.

En mi modesta y humilde opinión, el problema migratorio es un problema global, del que depende el futuro de la Unión Europea y de los países que la forman o componen, sin excepción.

No es xenófobo, ni racista, utilizar unas políticas ascéticas, de forma y riguroso además de valiente liderazgo, políticas incorrectas y un tanto impopulares pero efectivas y beneficiosas para ambas partes en un medio-largo plazo. Políticas creadas pensando en el bien general e intentando perpetuar un merecido Estado de Bienestar, que muy al contrario de ese otro que intenta arreglar un problema creando bastantes más, simplemente por el egoísmo ególatra y despótico de ciertos oligarcas caciquiles, que sólo buscan su beneficio personal o particular.

Este escrito, esta reflexión, puede gustar más o gustar menos pero creo no dejará a nadie indiferente, por lo que el lector después de sacar sus propias conclusiones, puede responder a dos simples y necesarias preguntas. ¿Es xenofobia y racismo hacer políticas, que además de preocuparse por los extranjeros, se preocupen también por los nativos u originarios de los países de acogida? Siendo honesto y objetivo, ¿quién es el verdadero xenófobo y racista, el que se preocupa por el extranjero además de los nativos u originarios o el que esclaviza a los primeros y discrimina a los segundos con una descarada desigualdad, por medio de sus políticas clientelistas? Ahí lo dejo.

Santos Trinidad

Cristiano católico, creyente no practicante. De derecha, amante de la libertad, basada en una igualdad sustentada en la justicia.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Las siguientes reglas del RGPD deben leerse y aceptarse:
Este formulario recopila tu nombre, correo electrónico y el contenido para que podamos realizar un seguimiento de los comentarios dejados en la web. Para más información revisa nuestra política de privacidad, donde encontrarás más información sobre dónde, cómo y por qué almacenamos tus datos.

Botón volver arriba