VOX se opone con valentía a la falsa religión laica del progresismo

El falso progresismo empieza a cuestionarse en España

 

El fracaso del comunismo en la URSS con la caída del muro de Berlín, que delimitaba el llamado Telón de Acero, había acabado con la Guerra Fría. Aquel “trabajadores del mundo uníos” que predicaba Marx se malogró casi antes de empezar y causó millones de víctimas en el mundo. La pesadilla del comunismo parecía estar finiquitada y solo mantenerse en Cuba, su área de influencia en América latina y algún país como Corea del Norte mientras China adquiría muchas costumbres del capitalismo.

Pareció ser que la historia nos había dado una lección que no debiéramos jamás olvidar. Tanto sufrimiento inspirado o causado por el comunismo no desapareció del todo; ya que acabó reconvirtiéndose y adaptándose a los cambios sociales. Y esa reconversión ha tenido lugar en diferentes formas: la globalización, la alianza de civilizaciones, el medio ambiente, los trans, el multiculturalismo, la diversidad racial, los derechos de los homosexuales, el feminismo, el movimiento okupa, los cómics de DC y Marvel, Hollywood, Sillicon Valley, la NFL, el arte postmoderno, el feminismo, la mujer en el trabajo,—la lista continúa en una muestra infinita de lugares comunes donde convergen una falsa justicia social y la aparente virtud de una nueva religión donde la televisión ha sustituido a los púlpitos. El mundo sería lo que los medios predicaran y así apareció una nueva religión laica que se llama progresismo y que nada tiene que ver con el que fue el progresismo liberal decimonónico.

Este nuevo progresismo exaltado mediáticamente como la única verdad absoluta resulta tan postizo y perverso como cualquier otro movimiento totalitario. En primer lugar los izquierdistas jamás admiten que su doctrina haya fallado al igual que sus primos hermanos los fascistas (ergo los nacionalistas también) culpan a los otros de esos fallos. Ellos jamás son responsables de nada. Antes que admitir es mejor incendiar y es entonces cuando lo incendian todo: incendian la calle, incendian los medios y linchan cual manada salvaje al que se le ponga por delante. Para ellos el comunismo fagocita las verdades eternas y todas las religiones: es la verdad absoluta.

Los primeros comunistas se limitaron a creer que la transformación social al paraíso en la tierra vendría solo mediante la lucha violenta: el comunismo moderno sin dejar la violencia adquirió la habilidad de la infiltración en todos los poderes: los religiosos, los económicos, los culturales, los mediáticos, etc. Desde György a Gramsci fue la escuela de Frankfurt la que tuvo una influencia más abarcadora sobre la adaptación cultural moderna de la izquierda. Más tarde el virus infectaría a  EE UU cuando muchos alemanes se exiliaron huyendo de la persecución de los nazis. Y de EE UU el daño ya fue mundial.

La perversidad consiste en que la nueva doctrina busca el poder a través de la confrontación: entre catalanes nacionalistas y no nacionalistas, entre hombres y mujeres, entre musulmanes y cristianos, entre blancos y negros… Creo que ya tenemos dibujado y fácilmente reconocible el panorama general. Para ello son capaces desde crear migraciones masivas desde África a Europa donde el conflicto está asegurado porque anulan las fronteras y el fenómeno toma el carácter de invasión donde los recién llegados son incapaces de integrarse ni de integrar hasta provocar enormes crisis económicas. De esas fuentes logran la nueva lucha de clases.

A esta corriente destructiva se le opone un nuevo movimiento mundial que se ha dado cuenta: ha empezado desde donde se difundió el nuevo comunismo: desde EE UU. Algunas naciones se ha unido a la nueva corriente, pocas; y entre esas pocas se encuentra afortunadamente España, que parece ser que no está dispuesta a perder de nuevo el carro de la historia. Ese nuevo movimiento se materializa en VOX, cuyo valor principal se halla en ofrecer una alternativa de vida y cultural distinta a la de la nueva religión laica que infecta nuestras vidas. VOX es mucho más que un nuevo partido político: es una nueva cultura que intenta recupera lo que el nuevo progresismo laico vertebrado en su corrección política nos ha arrebatado: la libertad.

 

J.P. Alexander

La libertad, el mayor tesoro y la igualdad, sólo para las oportunidades. Profesor de secundaria y bachillerato, pero ante todo maestro. Autodidacta empedernido

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