VOX, el conservadurismo valiente

En la España contemporánea, en la actual, es decir, en la España a día de hoy, los tiempos preelectorales que corren, son tiempos de reflexión y pensamiento, utilizando el sentido común y el argumento estudiado, no la campaña del insulto y el descalificativo, demonizando al enemigo u oponente que presumimos más fuerte en las urnas.

Me refiero concretamente a un artículo, creo publicado en «La Voz de Galicia», al respecto sobre esta cuestión, profetizando unos resultados que anhelan o desean se den en un futuro próximo. Con el ánimo de confundir al indeciso en esa guerra fría, esa guerra psicológica que se les da tan bien.

Una campaña preelectoral a la que a los medios de comunicación se unen también todos los partidos o formaciones políticas sin excepción, poniendo en el blanco o centro de la diana de sus falacias y acusaciones a Vox. A mi entender, el único partido o formación, sin hipocresía, trasparente, creíble y sobre todo valiente.

VOX representa la única y verdadera derecha; los otros dos partidos, C’s y PP, no son más que vulgares hipócritas, su demagogia descarada, llega al punto de asumir una aquiescencia sumisa hacia su disidencia ideológica, con tal de no perder un voto. Es decir, ponen por delante o priman sus intereses personales a los de la nación, y en lógica consecuencia a los del pueblo.

Sinceramente, creo que es un craso error intentar poner un cordón sanitario a cualquier fuerza, en el caso que nos ocupa, más concretamente a VOX, pues en mi humilde y modesta opinión, muchos de esos votos que no quieren perder se podrían dar a una fuga descarada y en masa hacia su injusta víctima. Me refiero, como habréis imaginado, a C’s. De hecho, creo es una realidad que esto ya ha pasado, en el PP de Casado.

Esta repetición de elecciones generales es una gran oportunidad, puede que irrepetible, para la verdadera derecha, la trasparente, la creíble, la valiente, en fin, la que no admite en sus filas ni la felonía, ni la hipocresía, es decir, VOX. Para poner en su sitio las absurdas y surrealistas exigencias de la corrección política. Mera y vulgar ideología de todo y contra la ley, política, sociedad, economía, prensa…

Justificaré lo expuesto con argumentos objetivos, lógicos y estudiados. En primer lugar, hay que poner en su sitio a los fragmentarios independentistas o nacionalismos periféricos, que no son más que caciques locales. No son caciques nuevos, sino los de toda la vida. Este caciquismo hay que erradicarlo y cortarlo de raíz.

En segundo lugar, también hay que poner en su sitio ese eje chavista – islamista, surgido hace ya muchos años, con un auge o fuerza mayor desde los tiempos del zapaterismo. Pues es este eje, el chavista – islamista, el único que está atacando España con más fuerza y claridad desde la época mencionada. Este eje, englobado en esas políticas correctas, buenistas, balcánicas y globales de la época del zapaterismo, no es más que un enorme y gran dislate, cuyo objetivo es convencer a la sociedad, a la humanidad, que la antítesis tiene la misma fuerza que la tesis.

Como vengo aseverando en la mayoría de mis escritos, esta izquierda marxista y ese centro derecha demagogo e hipócrita no cometen errores, sino que ellos mismos, su propia esencia, es un enorme error. No se dan cuenta de que, para negar algo, ese algo tiene que existir. Es de lógica y sentido común que no se puede negar algo inexistente.

Tanto medios de comunicación, incluyendo la mencionada «VOZ de GALICIA», además de otros y la mayoría, por no decir todas, fuerzas políticas sin excepción, son de la creencia o la opinión, de que la antítesis tiene la misma prelación ontológica que la tesis. Gran despropósito y craso error.

Me explico, no se puede dar la misma preferencia y divulgar en medios de comunicación y en redes sociales que la oposición o el estar en contra de todo, del sistema, de la biología, la naturaleza… tiene o es lo natural, sensato y normal. Como he dicho, es un despropósito y un gran dislate.

Este colectivo sectario, cuyo color predominante es el rojo y su ideología el marxismo, sea comunista, socialista, fragmentario, golpista… aplican su pecado original, que no es otro que la tara, defecto o error. Osan, se atreven, aseveran que, en esta repetición de elecciones generales, habrá un estrepitoso fracaso de VOX.

No se dan cuenta de que la vida es un continuo aprendizaje del ser humano, el cual, debe ser consciente de que la muerte venga antes o después es una realidad y una certeza absoluta. Es un oxímoron, pues a la vez de un privilegio, el de tener el conocimiento de una certeza incontestable, deja de serlo cuando esta certeza se hace efectiva.

La sociedad sectaria de esta religión que es la izquierda marxista, no respeta ese privilegio intentando imponer sus profecías que son relativas y subjetivas, pues pueden ser o no ser, convirtiéndose así en meros y vulgares analfabetos o incultos, por esa subjetividad que no les deja ver más allá de sus narices. Pobres diablos o almas de cántaro que simplemente pierden el tiempo, no aceptan ese privilegio que es la vida y todo lo que esta representa, por lo que no son más que carne de diván de psicoanalista.

Mi opinión al respecto de la cuestión, que creo he dejado un poquito más clara, es que VOX es un partido demonizado, descalificado y perseguido con extrema y cruel obsesión, por la política española en general, además de por ese cuarto poder que son los medios de comunicación en casi su mayoría. Por lo que llego a una, para mí clara conclusión. Sus potenciales votantes, entre los que orgullosamente me incluyo, somos fieles, pues estamos del lado en el que no se puede sufrir ni llorar más. Por lo que asevero con rotundidad y firmeza, que la transición o cambio que podría sufrir Vox en las próximas generales no puede ser mas que a mejor.

Con esto no quiero decir, ni digo que Vox gane con una abrumadora mayoría absoluta. Que más quisiera yo, pues al contrario de estos meros profetas de mi escrito soy realista, aunque sincera y humildemente no creo que perdamos un sólo escaño.

Esta es mi opinión, postulada en la mayor de las objetividades que lógicamente me da esa subjetividad que, tenemos cada cual en nuestro ADN, y sobre todo, en el sentido común. Sentido este que te da la vida, en forma de privilegio y es el aprender continuamente, base o cimiento del conocimiento y el saber.

Puedo errar, por supuesto, soy humano y mortal, no soy ningún Mesías como los pseudohistoriadores o líderes de la izquierda, pero sería un error antinatural y sobre todo ilógico y anormal.

Santos Trinidad

Cristiano católico, creyente no practicante. De derecha, amante de la libertad, basada en una igualdad sustentada en la justicia.

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