Vida más allá del COVID19: primeros pasos de la Agenda 2030

El COVID19 continúa siendo lo más hablado entre la gente. Programas como ‘El Expreso de Medianoche’ han analizado las noticias oficiales, señalando las contradicciones presentes entre los datos públicos y las palabras de políticos y otros comunicadores destacados. Biólogos como Eduardo Benítez o doctoras como Natalia Prego se han pronunciado al respecto del origen de ese virus o qué efectos tiene, desde la perspectiva de la información alternativa.

Estas reflexiones no son algo que parta únicamente de la voz del pueblo; encontramos a celebridades como Woody Harrelson, que han reafirmado la relación entre el 5G y el coronavirus, o a políticos como el canciller brasileño, quien ve ‘una conspiración comunista’ detrás de la pandemia: “Agregó que el ‘proyecto globalista’ ya se ejecutaba a través del ‘climatismo o alarmismo climático’, de la ‘ideología de género’, del ‘inmigracionismo’, del ‘racialismo’, del ‘antinacionalismo’ y del ‘cientificismo’ (…) Son instrumentos eficientes” agregó “pero la pandemia, colocando individuos y sociedades ante el pánico de la muerte inminente, representa el conjunto de todos ellos’ sostuvo”. Por su parte, ya desde ‘El Contramedio’, se ha hablado de cómo el COVID19 es el arma perfecta para la instauración de un Nuevo Orden Mundial, o al menos, parte de los aspectos básicos que lo componen.

Pero sin duda, quien actualmente se encuentra en el punto de mira y desde una fatídica perspectiva, es Bill Gates: condenado públicamente en numerosas plataformas digitales, se le atribuye ser dueño de la patente del COVID19. Al margen de las suculentas donaciones que el señor Gates brinda a la sanidad china y estadounidense, resultó cuanto menos sospechoso que se ejecutara el ‘Evento 201’ en octubre de 2019, por tierras neoyorquinas, meses antes de que los ciudadanos en Occidente supieran de la existencia del coronavirus según habrían dado a interpretar algunos medios oficiales.

Microchip y vacunación: el COVID19 como nexo

El calendario de vacunación mundial ya es una realidad; en el caso de España se ha previsto distribuirla en una semana como máximo si los resultados de las pruebas concluyen satisfactoriamente. Asimismo, recientemente en Alemania se ha aprobado un ensayo en humanos de una posible vacuna; la inyectable preventiva podría estar lista en un año.

En lo que respecta a Andalucía, debido a la propagación del coronavirus, ya es obligatoria la vacuna de la gripe para los mayores de 65 años y la población de riesgo como medida preventiva para esta temporada de otoño, con la intención de evitar “que la expansión de la gripe pudiera coincidir este año con un rebrote de la pandemia”. Por su parte, Pedro Sánchez ha pedido a las comunidades autónomas “una relación de infraestructuras públicas y privadas para poder alojar a los pacientes asintomáticos que den positivo en coronavirus y poder aislarlos de sus familias durante el período de desescalada”, según notifican medios como TVE.

Por otro lado, y siguiendo con España, las empresas ya han empezado a reabrir sus puertas, pero con el aliciente de entregar test a sus trabajadores: en el caso de la Seat, los 15.000 trabajadores que “se reincorporarán progresivamente a la fábrica a partir del próximo 27 de abril serán sometidos antes a un test PCR para descartar positivos por coronavirus y garantizar así que la actividad productiva se reanude con las máximas garantías de seguridad”.

Bill Gates ya ideó el ID2020, considerado como “el terrorífico plan de Bill Gates para controlar a la humanidad” dado a que no ha caído en gracia para gran parte de la población que este magnate de peso ejecutase un proyecto que requiera de un chip para geolocalizar a quien lo porte, recopilando, además, su información privada. Concretamente, la primera función de esta identificación digital ayudaría a mostrar quién se ha sometido al test del coronavirus, revelando, como extra, si se ha vacunado contra él o no.

Hace años que rondan afirmaciones sobre cómo la ONU desea que la población se implante un microchip y que esto sea uno de los objetivos principales para el 2030: “Para el 2030 la Organización de las Naciones Unidas prevé implantar un chip a toda la humanidad donde se almacenará la información de cada ser humano, como una medida frente al Nuevo Orden Mundial que pretende establecer. La información de cada ser humano será almacenada en un banco de datos universal localizado en Ginebra, Suiza. La acción se podrá llevar a cabo luego de la implantación de un chip en cada ser humano. ‘El nuevo programa es un modelo para el Nuevo Orden Mundial’ aseguran voceros de las Naciones Unidas”.

La presente noticia ha sido refutada por portales como AFP, argumentando que tal información está tergiversada ya que habría tenido como origen el “ejercicio de identificación biométrica que en 2015 la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) empezó a desarrollar a fin de identificar y rastrear a las personas desplazadas alrededor del mundo”. Sea como fuese, a raíz de esta operación se ha ido normalizando la utilización de un microchip, considerando que facilita la labor y simplifica las rutinas (por ejemplo, permite que el usuario una sus pensamientos con Internet).

Aunque este proyecto sueco y voluntario no tendría, según puntualizaciones alternativas, ninguna relación con lo hecho por ACNUR, ni permite afirmar con rotundidad que la ONU así lo ha decretado para el 2030, resultaría innegable que esta cadena de sucesos ha convertido al microchip en una futura extensión del cuerpo para, posteriormente, transformarlo en una parte de la anatomía humana. Así lo verificarían, indirectamente, movimientos como el transhumanismo y, cómo no, el ID2020 anteriormente mencionado. Desde una postura directa, Europapress ha recogido declaraciones recientes sobre Marat Safin, extenista ruso y número uno del mundo entre 2000 y 2001, quien ha asegurado que la situación actual de pandemia “estaba ‘preparada’ por hombres poderosos para poder instalar microchips en los seres humanos a través de las ‘vacunas’ y ha advertido que estamos entrando en un nuevo orden mundial».

Considerando que “el objetivo final es la implantación de chips”, relacionó el 5G con el COVID19 y subrayó que todo habría sido premeditado con extraordinaria antelación: “Todo estaba preparado. En 2015, Bill Gates dijo que tendríamos una epidemia, luego una pandemia, que nuestro próximo enemigo era un virus, no una guerra nuclear. Luego realizaron una simulación en el Foro de Davos dos semanas antes de que el virus fuera conocido en el mundo. Mostraron cómo iría todo esto. No creo que Bill Gates sea adivino, simplemente lo sabía, y todos se estaban preparando (…) ¿Por qué comienza el 5G?” continúa. “Después se introducirán los nanochips. Mira lo que está pasando a nuestro alrededor. La gente está en pánico, como debe estar. El 5G no es bueno para la salud humana. Si lo ponen en todas las ciudades, puede perjudicarnos”.

Agenda 2030: la solución a una necesidad impuesta

La Agenda 2030 ha sido lo más mencionado en relación al COVID19: personalidades como el Papa podrían haberse referido a ella cuando hizo ese llamamiento a la ‘Aldea de la Educación’, pensada para mayo de 2020.  Tal agenda no es ningún secreto: en apariencia estaría controlada por el Gobierno, particularmente por Pablo Iglesias.

Son varios los usuarios que se han tomado la molestia de leer el documento, traducirlo y analizarlo pausadamente, incidiendo en cómo su particular redacción vaticina un futuro no demasiado positivo para el ciudadano: “Este documento describe nada menos que una toma de control global del gobierno de cada nación en todo el planeta (…) Observe cuidadosamente que en ninguna parte, este documento declara que ‘lograr la libertad humana’ es uno de sus objetivos. Tampoco explica cómo deben lograrse estos objetivos (…), cada punto de la agenda de la ONU debe lograrse a través del control centralizado del gobierno y los mandatos totalitarios que se asemejan al comunismo” explican algunos usuarios.

De esta forma, y por ejemplificar, la precedentemente mencionada ‘Aldea de la Educación’ estaría ligada a los objetivos 4 y 5 descritos en el borrador del documento: “4) Garantizar una educación de calidad inclusiva y equitativa y promover oportunidades de aprendizaje permanente para todos” y “5) Lograr la igualdad de género y empoderar a todas las mujeres y niñas”, puntos globalistas que investigadoras como Noelia de Trastámara y Alba Lobera han desmontado públicamente y en conjunto con incómodos datos.

¿Sería posible que, tras un tiempo determinado, los objetivos de la Agenda 2030 para la economía tomen como única vía el terreno digital y, que por otro lado, la sociedad valore dar pie con más fuerza al transhumanismo –alegando que así se evitarían pandemias como las del COVID19-? Quizá las crisis sea una gran oportunidad para limitar la libertad y hacernos elegir entre dos caras de una misma moneda –tal vez- previamente estudiada desde distinguidos círculos.

Pero siempre por nuestro bien… ¿O el de ellos?

Alba Lobera

Luchando contra un #MundoViperino, con la ambición e ilusión del primer día. Periodismo, Filología Hispánica, docencia en ELE, Community Manager, locución y doblaje. Comunicación transparente y rigurosa. Investigación.

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