Versión traducida del asalto al Capitolio

Así ha sido el asalto de los seguidores de Trump al Capitolio, que ha desatado la tensión en Washington a modo de efemérides o como una anacronía necesaria de un hecho ocurrido en España en 2019, después de los resultados en las Andaluzas. Claro está, cambiando protagonistas, lugares, fechas y formas. Aquellas fueron de menos violencia física no creo por falta de ganas sino de coraje. Pero igual de despreciables, criticables y delictivas.

Como hoy en EEUU, los resultados en las urnas han arrojado una diáfana aunque manchada victoria por unos tintes de ambigüedad infundada y no probada. El análogo suceso ocurrido en España posterior a las andaluzas del 2019 es exactamente análogo o similar con el matiz de que no había tintes ambiguos ni infundados o que hubiese que probar, sino la NO aceptación por parte de un bando de su legal y legítima derrota.

El Trump español, Pablo Iglesias Turrión, entonces secretario general de Podemos, hoy para nuestra desgracia vicepresidente segundo del Gobierno de Pedro Sánchez Castejón, defensor a ultranza del hoy su vicepresidente segundo en sus formas y fondos, calló descaradamente asumiendo su complicidad y colaboración con este vulgar revolucionario profesional.

Iglesias en un intento de supervivencia política en una taifa o feudo que se le antojaba posible y golosa, como es Andalucía. Corrió a los medios a expulsar por esa negra boca de lengua bífida y sibilina los excrementos que amontona y que los seres normales expulsamos por donde normalmente se evacuan las necesidades fisiológicas. Es decir, por el retrete.

Su retórica diatríbica llegó cargada de soflamas, sofismas y falacias a modo de libelos contra su disidencia y engendrado un odio en sus afines y acólitos, fruto de su propio miedo con palabras como estas: «Está en juego el futuro y la democracia de España, hay que frenar a la extrema derecha y proteger el Estado de bienestar. Tenemos que prepararnos para una época difícil, hay que empujar un bloque con las fuerzas democráticas que nos pusimos de acuerdo en la moción de censura».

Incitando a la sociedad en general, sobre todo a los colectivos progresistas de izquierdas a crear una respuesta antifascista, sólo vista en las conciencias utópicas, de pensamiento único y monocolor para defender una democracia supuestamente en riesgo. Realmente inexistente desde que estos llegaron al poder.

Su hoja de ruta se está cumpliendo desde la empírica hasta la realidad o praxis; hoy día estamos sufriendo e inmersos en uno de los tramos de esa hoja de ruta conspiranoica y felonamente marcada por Zapatero, pero hasta día de hoy magistralmente ejecutada por Iglesias. Otra de sus muchas humillaciones de carácter ignominioso hacia la sociedad española decente, honrada y trabajadora, gente como tú y como yo.

Esta elucubración o hipótesis personal nace del sentimiento de impotencia ante las injusticias, como son la doble vara de medir o doble rasero de la progresía de izquierda en un intento de la más nociva y rastrera de las polarizaciones la que segrega a un sector de la sociedad por su forma de pensar.

Después de lo arriba expuesto, creo que todos o la mayoría de los que ponen el grito en el cielo con los hechos actuales de EEUU, deberían de hacer autocrítica y si hay tiempo un barrido o limpieza general y en profundidad de su casa, pues en estos como en muchísimos temas tienen muy poquito o nada que decir y muchísimo que callar. La superioridad moral así como el respeto se gana no se compra.

Santos Trinidad

Cristiano católico, creyente no practicante. De derecha, amante de la libertad, basada en una igualdad sustentada en la justicia.

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