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Verdadera historia

Nuestra sociedad debería de conocer bien nuestro pasado, sin dejarse adoctrinar por los propagandistas.

Hoy que la meteorología nos ha premiado con un día triste y gris, el cual da paso a una melancolía, más típica en nuestros enemigos u oponentes ideológicos, hacen brotar y florecer mi espíritu más beligerante, como si de un día de auténtica primavera se tratase.

Empezaré diciendo que la historia en nuestro país ha ido perdiendo fuerza a lo largo de los años frente a una exagerada exaltación propagandística de nuestro cada día más reciente pasado. La cual, retorna en nuestro presente de la mano de esa injusta, desigual y sobre todo totalitaria ley de memoria histórica que creó el PSOE de Zapatero y cuyo testigo ha sido recogido por Sánchez, apoyado por los que ahora forman aquel frente popular del Febrero de 1936.

Los verdaderos historiadores y no los propagandistas, han mostrado con sus investigaciones del todo fidedignas e irrefutables los mitos que existen todavía sobre la guerra civil y el franquismo. Y han servido para tirar por tierra, las invenciones, fábulas y leyendas que existen gracias a los propagandistas. Estos mismo historiadores son los mismos que a día de hoy desmontan las mentiras del independentismo.

Nuestra sociedad debería de conocer bien nuestro pasado, sin dejarse adoctrinar por los propagandistas, pues esta es la única forma de entender mejor el presente. Es el presente el que justifica el pasado. Nuestro pasado está malinterpretado por la izquierda. Es por eso que, en este momento estemos viviendo en una mentira. Esta parte de la sociedad, esta gente que por puro orgullo, prepotencia y ego, o lo que es lo mismo, por una obsesiva obcecación, malinterpreta el pasado, porque la verdadera historia no les gusta, pues es más triste que alegre para ellos. Son los que defienden y han hecho de lo políticamente correcto su forma de vida. La esencia de su existir.

Dicho de otra forma, la izquierda es la que se consuela con la idea de que ahora están bien, dentro de este falso presente que se han empezado a fabricar. En lógica consecuencia, tienen embargado su voto o sufragio a la misma. Esa distorsión del pasado en la que vive inmersa la izquierda y de la que básicamente como he dicho, han hecho su forma de vida, es la que afecta a toda la sociedad en la forma de vida de nuestro preso presente y si nadie lo remedia, secuestrado futuro.

En la historia pasada de nuestro país, ha habido muy pocos a los que podamos definir o llamar historiadores, en su gran mayoría han sido propagandistas. Es por eso que la visión que nos muestran de nuestro pasado es vergonzosa. Basada en mitos y leyendas, puras invenciones por carecer de argumentos consistentes. Pues es de sobra sabido que la propaganda es muy poco o nada consistente frente a la investigación documentada por un lado y la lógica y el sentido común por el otro. Razón por la cual, nuestro pasado no se puede entender de una forma honesta.

Por desgracia y por los propagandistas de izquierda, esos mitos y propagandas persisten todavía en la actualidad. Ese deseo obsesivo de inventar nuestro pasado se debe a ese otro deseo de cambiar la historia. En la que, por mucho que les duela, perdieron una guerra, que ellos mismos propiciaron y por lo tanto, son los únicos y principales responsables. Y que por otro lado, nunca podrán ganar. Y esa obsesión viene propiciada por esa falta de identidad nacional de los mismos.

Esa parte de la sociedad, por esa propaganda de sus propagandistas se ha quedado anclada en la guerra civil, no tiene ni una conciencia de personalidad nacional o patriótica, ni cultural. Pues como vemos en nuestro día a día, siguen recurriendo a las fábulas y los mitos. No hay que olvidar que España no es sólo Castilla, también lo es Cataluña y el País Vasco… Estas cuestiones están dentro de las nacionales e identitarias, como también lo son el idioma, la religión, que son los que realmente complican estos problemas de identidad nacional.

Personalmente pienso que hay que empezar por un concepto fundamental, como es una única identidad nacional española. Como el patriotismo español. Hay que reeducar a esa parte de la sociedad, la izquierda, de que su realidad es una realidad utópica, paralela, que se han inventado, llena de paradojas y contradicciones, fruto de los mitos y leyendas en las que está postulada. Hay que, enseñarles a desechar de su forma de vida las mismas, y sobre todo la propaganda impregnada de antinomias. Pues la convivencia sana se cimenta en los oxímoron. Dicho de otra forma, se puede ser al mismo tiempo españolista y catalanista o vasquista.

Hay que conseguir un verdadero  patriotismo, que esté cimentado en la verdadera historia y construido sin odio y sin rencor, donde todas las ideologías tengan cabida. Un patriotismo donde estés orgulloso de ser español, sin que te tilden o acusen de fascista.

Puede parecer una descalificación, cuanto menos una hipótesis o aseveración basada en la subjetividad del que suscribe y firma este escrito. Pero muy a mi pesar, tengo que reconocer que tanto en Cataluña como en el País Vasco no hay auténticos historiadores, sino meros y simples propagandistas. Los cuales ignoran la verdadera historia, porque no les interesa saber, es decir, no están interesados, porque no es de su agrado, de su gusto, ese real y verdadero pasado suyo.

Esto tendría que ser un tema a debatir por ambos bandos. Pero por desgracia y mientras siga funcionando la propaganda, a la izquierda, a los separatistas y afines…  no les interesa. Como dije anteriormente, la propaganda no tiene consistencia frente a la investigación documentada y con datos por un lado, y la lógica y el sentido común por el otro.

Estos los propagandistas, junto con la revanchista izquierda, separatistas, en fin, todos esos satélites afines a su proyecto para conseguir sus propios fines o intereses, quieren la fragmentación y posterior destrucción de la unidad de España.

Santos Trinidad

Cristiano católico, creyente no practicante. De derecha, amante de la libertad, basada en una igualdad sustentada en la justicia.

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