AutoresJosé Catalá

Usted se imagina vivir en un país…

Usted se imagina vivir en un país donde la gente deja las puertas abiertas durante el día sin temor y el coche con las ventanas abiertas en la calle.

Donde no te preocupa la vejez porque tu Gobierno te asegura una pensión de jubilación sobrada.

Donde el Estado no regatea ni escatima una cobertura económica laboral a los desempleados.

Donde la tasa de paro es del 2,1%.

Existe protección social y económica para los más desamparados de la sociedad (viudas y huérfanos) sin hacer alardes políticos.

En el que los más pobres tienen la ayuda del Estado para comprarse una vivienda impidiendo así la mediación de los bancos y en cinco años pueden acabar de pagarlo trabajando uno solo del matrimonio.

Que ayuda económicamente a tener hijos en vez de ayudar económicamente a no tenerlos (o cosas peores).
Con dos pagas extraordinarias.

Con un excelente sistema sanitario que atiende a toda la población de forma gratuita aun sin cotizar.

En el que el fracaso escolar es prácticamente inexistente.

En el que los hijos de un albañil o un agricultor pueden estudiar una carrera universitaria y llegar a ser médicos o arquitectos o maestros, gracias a las ayudas del Estado.

En el que al finalizar la carrera universitaria encuentras trabajo.

Del cual puedes salir o entrar con total libertad.

Al que todos quieren ir a vivir y disfrutar de su clima, de su seguridad y de su paz.

Un país en el cual los salarios son tan elevados que con un solo sueldo se cubren todas las necesidades de una familia de cuatro hijos y pueden irse de vacaciones.

Cada día progresa más, y por encima de los demás países.

Cuyo sistema universitario es tan perfecto que el resto de países van a buscar científicos en sus universidades.

En el cual los trabajadores son la principal preocupación del Estado y vela por su protección y bienestar social y económico.

En el cual los sectores primario y secundario están por encima en importancia social y económica que el administrativo.

En el cual los sinvergüenzas no son aplaudidos.

En el cual los que intentan aprovecharse de la buena gente o los que maltratan a los indefensos son castigados.

Todos sean iguales ante la Ley y nadie cobre sueldo vitalicio.

No exista un abismo entre el sueldo de un político o el de un trabajador. Que un profesor de una zona del país cobre casi el doble que el que vive en otra.

Pues… Señores, yo he vivido en ese país (Poco tiempo, ciertamente, pero maravilloso tiempo.)
Una pista: No es Cuba.

José Enrique Catalá

Licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Valencia. Especialista en Hª Medieval. Profesor. Autor del libro: Glosario Universitario.

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