Unos descontrolados muy controlados

Los defensores incondicionales del Frente Popular español del año 1936 alegan, de forma sistemática que se cometieron crímenes en ambos bandos, pero en los territorios ocupados por el Frente Popular sólo lo hicieron “elementos incontrolados” por el gobierno y sus autoridades.

Sin embargo, el análisis de los hechos demuestra todo lo contrario: fue un movimiento revolucionario, de modelo soviético, planificado, ensayado en la llamada Revolución de Octubre de 1934, que todos los actos de violencia tuvieron el mismo modus operandi y estuvieron coordinados en su ejecución, desde los primeros días de la guerra.

El Ejército Nacional organizó, en Zaragoza, un Ejército de Ocupación, con la misión de restablecer la administración pública en las poblaciones liberadas, de la forma más rápida y eficiente posibles. Una de las funciones a establecer era la de administración de justicia, conforme a la situación legal de declaración de Estado de Guerra, con la correspondiente Auditoría de Guerra.

La citada Auditoria recopiló información sobre los delitos cometidos, en cada población, valiéndose inicialmente de declaraciones de prisioneros de guerra, pasados y testigos civiles. Estas informaciones las plasmó en un documento denominado “Relación provisional de los crímenes rojos”.

Las conclusiones extraídas de dicha “Relación provisional…”, redactada en noviembre de 1938 (actualmente inéditas), son muy esclarecedoras: “La ordenación de decenas de millares de datos así obtenidos, hizo observar que, de la repetición y coincidencia de relatos semejantes sobre gran número de sucesos criminosos, podía desprenderse una importante y contrastada información”.

Lo primero que se advierte del cómputo de los datos expuestos resalta, a nuestro juicio, de singular importancia, y es como ha sido el mismo estilo y sistema el utilizado por los asesinos rojos desde el primer momento en todas las regiones y casi todos los pueblos. Sólo atendiéndose a una consigna de antemano conocida, se concibe una actuación tan igual en la que no se aprecia el menor titubeo. En los crímenes, el lugar preferente que dan al Clero para elegir sus víctimas, como prescinden de los que pueden considerarse enemigos políticos del marxismo para preferir a gentes de bien, a familias tradicionalmente buenas; como se ensañan despiadadamente con mujeres e incluso con niños, y como son consumados actos de inconcebible salvajismo, con torturas sádicas de dantesca crueldad. 

Se advierte también que la dirección de tanto asesinato está vinculada en los órganos políticos dependientes de los comités rojos, pues es muy escaso el número de los crímenes que se pueden atribuir, en su iniciativa, y realización, a los incontrolados. Cuando desde los órganos del gobierno no sale la orden de asesinar, se cuenta desde luego y en todo caso, con su tolerancia, gozando siempre, sin excepción, de la impunidad y son muchísimos los que hacen carrera política y militar, sin otro mérito que su número de crímenes cometidos.

No era concebible suponer que hubiese en España tanta predisposición latente para el crimen, y así será necesario reconocer que tan extensa criminalidad y de tan bajo instinto no puede aparecer como fenómeno esporádico, sino que ha tenido que ser resultado de una preparación de años, por medios a veces insospechados, otros ocultos con engañosas apariencias y siempre a través de una labor intensa, compleja, casi científica y sistemáticamente llevada y sostenida.

Solo la doctrina marxista que los medios de difusión y dirección internacionales y poderosísimos de que hoy dispone, pueden haber producido en España, tras largos años de tolerado cultivo, el horrible estrago que supone el envenenamiento y subversión de tantas conciencias y conductas, convirtiendo a ciudadanos honrados en bárbaros criminales, en los que ha desaparecido cuanto de humano hubiera podido dejarles la civilización de tantos siglos”.

 

El modus operandi consistió esencialmente:

  • Detenciones y asesinato sistemáticos de religiosos, personas o de partidos considerados desafectos al Frente Popular.
  • Quema sistemática de iglesias, ermitas, imágenes religiosas y objetos sagrados y de culto. Muchas de gran antigüedad (datadas en la Edad Media) y de un alto valor artístico.
  • Como acciones secundarias incautaciones, detenciones arbitrarias, saqueos y robos.

 

De los acusados y condenados por los crímenes anteriores, en sendos consejos de guerra, solamente el 30% no tenían filiación política o sindical conocida. El 32% estaban afiliados a la UGT y el 18% a la CNT, y el resto a organizaciones varias afines al Frente Popular (Izquierda Republicana, partidos comunista y socialista, FAI, Juventudes Socialistas Unificadas, etc.). Todos eran miembros de los comités revolucionarios o milicianos armados subordinados a ellos. Lo que demuestran que previamente tenían afinidades y una cohesión política y sindical.

Como botón de muestra, relacionaremos las fechas de los comités revolucionarios que se constituyeron en las poblaciones de la provincia de Alicante, en la primera semana después del 18 de julio de 1936. Datos obtenidos de la citada “Relación provisional…”. Sorprende la rapidez de ejecución, hasta en poblados muy pequeños y alejados, evidencia de una preparación previa y de una orden centralizada:

  • 18 de julio (10 poblaciones): Altea, Aspe, Benejúzar, Benimeli, Castalla, Dolores, Elda, Hunchilla, Monóvar, Ocheta.
  • 19 de julio (15 poblaciones): Benichembla, Beslaya, Calpe, Campo de Mirra, Castell de Castells, Catral, Ibi, Muro de Alcoy, Rafol de Almunia, Raiguero de Bonanza, Relleu, Sella, Torrevieja, Vall de Ebo, Vergel.
  • 20 de julio (12 poblaciones): Baya Alta, Benialí, Benidoleig, Concentaina, Jalón, Onil, Orihuela, Parcent, Patro, Pedreguer, Pego, Tollos.
  • 21 de julio (7 poblaciones): Beniferri, Cox, Gorga, Molins, San Bartolomé, Santa Pola, Villena.
  • 22 de julio (9 poblaciones): Arneba, Daya Vieja, Hondón de las Nieves, Jacarilla, Jijona, La Marina, Orba, Teulada, Vall de Laguart, 
  • 23 de julio (1 población): Beniceli.
  • 24 de julio (2 poblaciones): Miraflores, Planes.
  • 25 de julio (7 poblaciones): Bañares, Benejama, Bentardá, Benilloba, Jávea, La Campaneta, Redován.

 

Salvador Fontenla Ballesta

General de Brigada de Infantería, actualmente retirado, es Doctor en Historia por la Universidad Complutense de Madrid y, entre otros cargos, ha estado destinado en el Mando de Adiestramiento y Doctrina, Estado Mayor de la Fuerza de Acción Rápida y el Centro de Superior de Estudios de la Defensa, en Madrid. Además, también ha sido Segundo Jefe de la Comandancia General de Ceuta y Jefe de la Brigada Paracaidista. Gran conocedor de la historia militar española de los últimos siglos, ha realizado numerosas disertaciones y publicaciones en este terreno tales como “El Islam y las Fuerzas armadas en Europa”, “La Bandera de Cantoria de 1569”, “Almogávares: una epopeya española”, “Resumen histórico de la táctica de infantería, siglos XIX y XX” y su obra más vendida “Los campos de Batalla del futuro”, o la más reciente “Los combates de Krasny Bor”, por citar algunas.

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