Unidas Podemos -apoyadas por sus socios del PSOE-, consienten el feminismo más tóxico

El día 8 y 9 de marzo se celebrará una huelga general convocada por la coordinadora feminista 8M. El cartel elegido para tan importante gesta, reza de la siguiente manera :

Huelga general plurinacional, antirracista, transgeneracional, disidente, transfeminista, lesbofeminista, inclusiva, anticarcelaria e internacionalista.

 

Esta sarta de aberraciones expuestas en el cartel anunciador es lo que reivindican estas señoras, cuando se supone que el 8 de marzo debería reivindicar o conmemorar el día de la mujer trabajadora, pero todos los esperpentos que forman estos colectivos imposibles de descifrar, e imposibles de infundir ni un ápice de respeto, se suben al carro y convocan esta huelga, tan ridícula como absurda, y que a fecha de hoy, ni yo ni la mayoría de las mujeres, tenemos la más remota idea, de qué es lo que se exige y para qué sirve.

Se supone que el feminismo debería  reclamar la igualdad de la mujer con el hombre, en cuanto a salarios se refiere, y eso está mejor que bien, pero de ahí a hacer una huelga por todo lo que se expone en el cartel de marras, y que finalmente el culpable de todos los males que afectan a estas señoras acabará siendo el hombre, solo por el mero hecho de serlo, es algo tan absurdo y tan ridículo, como ponerle unas pistolas a la virgen María.

Todas estas desarrapadas, que la mayoría pertenecen a chiringuitos subvencionados, salen a la calle a hacer el memo, muchas de ellas ataviadas con disfraces imposibles, otras pareciendo auténticos machirulos, pero todas con un denominador común, el color morado, que a mí siempre que las veo, no sé porqué, me recuerdan al nazareno de mi pueblo.

Estas señoras, por darles un apelativo cariñoso, a mí no me representan en absoluto; es más, me ofende que utilicen el nombre de la mujer y del feminismo para sus fines personales, y para mayor despropósito son una inmensa minoría.

Todas estas sectarias que reivindican tantas estupideces y tantas aberraciones, se olvidan del poder que tiene la mujer en sí misma, para poder reivindicar cualquier cosa que se proponga y que sea justa, pero con estas tonterías intentan meternos a todas en el mismo saco, sin conseguirlo, porque ellas solitas se ponen en ridículo.

Demonizar al hombre por frustraciones personales me parece patético, inmoral, e indecente.

Por lo visto estas señoras y no tan señoras, no han tenido la suerte de tener en sus vidas hombres maravillosos, como abuelos, padres, hermanos, hijos, amigos, amores, porque de lo contrario no entiendo esa animadversión exacerbada contra los hombres.

Dejad a las mujeres en paz, y si queréis salir un día a la calle a hacer una huelga, hacedlo por algo que realmente merezca la pena, nunca para lucraros con ello, e intentar solucionar vuestras vidas tan vacías como frustradas.

Mª José Gómez Busó

Jubilada, apasionada del patchwork, lenguaraz y rematadamente sincera.

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