Un pacto necesario

Los intereses de los ciudadanos tienen que estar por encima de las legítimas diferencias de las distintas y diversas fuerzas o grupos políticos. No se puede, ni se debe bloquear el país.

Esta postura o actitud del centro izquierda (C’s) con respecto a VOX, en Murcia y Madrid, esos escrúpulos obsesivos por parte de la naranja transversal y agria debido al carácter de su líder, megalómano, narcisista, ególatra, en fin… Un carácter que le hace suponer una autoridad moral sobre los demás, que no tiene y que resulta inmerecida, injusta e innecesaria. Hacen que se ponga en duda sus verdaderos objetivos o fines de los mismos hacia España y en lógica consecuencia frente a los españoles.

Personalmente soy de la opinión de que lo más sensato y coherente sería un pacto entre lo que podríamos llamar grupo disidente de la izquierda, de los progres, un grupo, cuanto menos, con una pizca de afinidad. Es decir, el centro derecha o DERECHITA cobarde (PP), el centro izquierda o veleta y agria naranja (C’s) y la derecha en mayúsculas, la decencia, la honradez, la defensora de la unidad de España. VOX o esa derecha legionaria.

La prueba más clara y reciente de lo que digo la tenemos en Andalucía, donde pese a las primeras disidencias y reparos, C’s, PP y VOX colaboran. En mi humilde y modesta opinión para que se produzca una situación de normalidad sólo hacen falta actitud y ganas. Es decir, verdaderos y reales colaboradores y no profesionales en poner trabas, obstáculos, en fin, zancadilleadores profesionales.

Este pacto marcaría una nueva era, una época con un nuevo testamento, el del siglo XXI, del que debe y tiene que formar parte VOX como pieza fundamental o principal, debido a haber escrito gran parte del mismo.

Vox representa el verdadero cambio, el progreso, la izquierda, los progres se han quedado estancados en el PRETÉRITO, en un revisionismo regresionista y revanchista rastrero, sin parangón. Su relato, o esos pactos de acuerdo que defienden tanto la izquierda, el centro izquierda y el centro derecha son más de lo mismo, es el repartirse el poder y los sillones. O dicho de otra forma cambiar políticos y no políticas.

En Madrid se da un proceso cíclico, revisionista de regresión y revancha, por lo que se ha tenido que lanzar un debate a la investidura sin candidato al que embestir. Personalmente pienso que ha sido debido a una pataleta de niño pequeño protagonizada por el centro izquierda, (C’s). Es decir es un proceso cíclico, un círculo vicioso, es la pescadilla que se muerde la cola. Es tropezar siempre con la misma piedra.

La estupidez es una característica muy común en nuestro panorama político actual, de lo que se deduce, que esta, la estupidez, no es patrimonio de  ninguna época o generación.

Me considero un españolito de a pie, aunque con un peculiar, fuerte y gran carácter y personalidad, sobre todo autónomo de pensamiento, y me da, como creo que a la mayoría de los españolitos de a pie, la misma y triste sensación. Esa repetitiva y cansina situación de asistir cada mañana al absurdo debate entre políticos, ese debate en el que la cuestión que se dilucida es haber quien se sienta con quien. Por cierto, un debate, aparte de agotador, que no deja a nadie en buen lugar.

No sé vosotros qué pensaréis, pero personalmente me parece de un gran surrealismo cinco horas para un café de negociación. No lo veo lógico, sólo puedo pensar que la taza estaba muy caliente y es el tiempo que ha tardado en enfriarse.

Por otra parte esa vía de tuits de intercambio a modo de desahogos por los políticos y anunciados previamente por sus suscriptores o protagonistas, me parece una forma muy triste, penosa y teatral de insultar la inteligencia de la sociedad española. Esta sin duda, es la nueva política postulada en el insulto y la descalificación a la disidencia ideológica en redes y medios sociales. En mi opinión pura, mera y simple deslealtad.

Los líderes políticos españoles viven del antagonismo con sus adversarios ideológicos, una forma de vida que desprecia y devalúa la política. En España lo normal o rutinario en la política es el fraccionamiento partidista.

En España necesitamos profesionales capaces de hacer grandes cosas y no niñatos o egresados noveles buscando protagonismo y descubriéndonos una vida de la que tenemos el culo pelado de vivir.

Soy de la opinión de tener o conseguir una España donde primen la moderación y el diálogo. Y no lo que es en la actualidad, que prima la revolución y el monólogo.

Los intereses de los ciudadanos tienen que estar por encima de las legítimas diferencias de las distintas y diversas fuerzas o grupos políticos. No se puede, ni se debe bloquear el país. Si la actitud o espíritu de fuerza de C’s y de toda la izquierda en general no cambia, corremos el riesgo o peligro real de que la profesión de hacer política, hoy día de máximo nivel, viva a base de impulsos similares a los de un reality como SUPERVIVIENTES.

No queriendo caer en una situación perogrullesca se puede aseverar que el ideario de C’s encaja en una gran parte del mismo con el de VOX y la muestra o prueba más reciente y real de lo que digo es Andalucía.

Santos Trinidad

Cristiano católico, creyente no practicante. De derecha, amante de la libertad, basada en una igualdad sustentada en la justicia.

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