Un ayuntamiento de Madrid rinde homenaje a un dirigente comunista del Frente Popular, con el apoyo del PP y C’s

Un ejemplo de lo que es la memoria histórica

Homenajear a personajes siniestros perpetradores de delitos, y repudiar a héroes y patriotas, solamente pos ser de derechas y/o católicos: en esto consiste la esencia de la inicua memoria histórica.

Un ejemplo de esto lo tenemos en la localidad madrileña de Torrelodones, donde el grupo municipal de VOX presentó al Pleno del Ayuntamiento una moción con una propuesta para que se retiraran de la localidad todos los homenajes que el Consistorio ―con mayoría absoluta de Vecinos por Torrelodones (VxT)― tiene actualmente a la memoria de Mariano Cuadrado Fuentes, quien fuera alcalde socialista de Torrelodones desde marzo de 1936 hasta mayo de 1937. La propuesta fue rechazada por todos los grupos municipales, incluso por el PP, partido que alegó que no había que «reabrir heridas», mientras llamaba a la necesidad de «concordia».

Los homenajes a Cuadrado se hicieron a iniciativa del PSOE de Torrelodones,  recogiendo a su vez este grupo municipal una propuesta de la Sociedad Caminera del Real de Manzanares de Torrelodones, la cual pretendía incorporar a Mariano  Cuadrado al «martirologio» de la «memoria histórica», adornando su figura con toda clase de méritos, valores y cualidades.

La iniciativa fue aprobada por unanimidad por todos los grupos de la corporación municipal ―incluidos el PP y C’s―, y se desarrolló el 17 de septiembre de 2016, fecha en la que la figura del alcalde socialista fue objeto de un homenaje público por parte del Ayuntamiento torrensano.

Dichos homenajes ―sufragados con fondos municipales, claro está―consistieron, básicamente, en designar con su nombre una pequeña plazoleta en el lateral de la casa consistorial, en cuyo centro se plantó un gran olivo «de la paz», protagonizando su inauguración el socialista Ángel Gabilondo. Además, se adosó una placa elogiosa que reza «Maestro y Alcalde de Torrelodones. Socialista, católico y republicano. Fusilado en Madrid el 15 de Septiembre de 1939, dejando mujer y ocho hijos. Su dignidad, honestidad y defensa de la legalidad representan un ejemplo de vida para su familia y amigos, sus vecinos y los más de 5.000 refugiados acogidos en Torrelodones durante la Guerra Civil. Para todo el pueblo de Torrelodones una herencia de la que nos sentimos orgullosos».

Por si todo esto fuera poco, también se colgó un gran panel compuesto con azulejos con dibujos elaborados por niños del pueblo y con frases alegóricas; se realizó un gran acto en el auditorio de la Casa de la Cultura protagonizado por la socialista Francisca Sauquillo, responsable de la Comisión de Memoria Histórica de la Comunidad de Madrid; se llevaron a cabo actos divulgativos sobre la «ejemplar» trayectoria de Cuadrado entre los niños y jóvenes de los colegios e instituto del pueblo; se editó un video y se publicaron numerosos artículos.

La moción del PSOE que dio origen al homenaje se basó en un simple folio facilitado por la Sociedad Caminera lleno de afirmaciones categóricas sin el debido respaldo documental, las más de ellas manifiestamente falsas, y las otras las peores mentiras que son las verdades a medias, o tergiversadas, o sacadas de contexto.

Y es que el caso de Mariano Cuadrado Fuentes es paradigmático, porque son los documentos ―la mayoría de ellos avalados por él mismo―, son los libros de actas de Torrelodones que se conservan todos –Monarquía, II República y etapa de gobierno del Gral. Franco―, los que le acusan de ser lo contrario de lo que reza la placa y, por ende, inmerecido titular de una plaza o calle en Torrelodones.

Esa abundante documentación ha sido estudiada por el torrensano Francisco Bendala Ayuso, quien en su investigación  ―que seguimos en el presente artículo― aporta argumentos incontestables que esclarecen la verdad sobre ese presunto «mártir» de la memoria histórica, desmontando implacablemente el Himalaya de mentiras de la placa laudatoria.

El socialismo de Mariano Cuadrado no fue el moderado del socialdemócrata Julián Besteiro, sino el revolucionario de Indalecio Prieto y Largo Caballero, consumados golpistas que llamaban a la revolución marxista y a la Guerra Civil,  para instaurar en España la dictadura del proletariado.

En cuanto a su republicanismo, era el frentepopulista, el único que se consideraba legítimo, por lo cual en Torrelodones se reprimió al Partido Republicano Independiente, de «derechas», muy consolidado en la localidad, a cuyos dirigentes se detuvo y encarceló –siendo varios de ellos asesinados, falleciendo otros en la cárcel–, por el solo hecho de no ser afectos a la única «república» que contemplaban Cuadrado y los suyos, es decir, a la frentepopulista.

En la placa se afirma con un descaro impresionante que Cuadrado era católico, cuando la realidad es que fue radicalmente laicista: junto a varias diatribas manifiestamente anticlericales escritas por Cuadrado que se conservan, uno de sus primeros actos nada más hacerse con la alcaldía fue sustraer el cementerio a la parroquia, cerrar la escuela de ideario católico del pueblo precisamente por ello y, nada más estallar la guerra, la incautación del edificio en construcción de las Escuelas de los Cruzados de la Enseñanza también sólo por su ideario católico, edificio que fue ocupado por la UGT; asimismo, entre los detenidos figuró el cura-párroco, sin que Cuadrado lo impidiera, el cual, además, moriría en prisión.

Otra mentira himalayesca es afirmar que destacó por su «defensa de la legalidad», cuando su acceso a la alcaldía de Torrelodones  no emanó de unas elecciones locales, ya que Cuadrado y sus correligionarios frentepopulistas protagonizaron el 16 de Marzo de 1936 un «golpe municipal» expulsando al Consistorio de entonces ―mayoritario del Partido Republicano Independiente y emanado de las elecciones locales de 193―3, mediante una manifiesta actuación ilegal en complicidad con el nuevo Gobernador Civil frentepopulista, cuando ni siquiera había estallado la guerra, por lo que la legalidad republicana que vulneraban estaba intacta.

Una vez conseguida la alcaldía mediante el «golpe municipal», amparó la represión y los desmanes frentepopulistas en el pueblo tras el estallido de la guerra, manifiestamente ilegales e ilegítimos.

Desde su puesto de máxima autoridad civil del pueblo amparó –y protagonizó en muchos casos– las múltiples «incautaciones» de propiedades privadas, registros y requisas de todo tipo de bienes, en comandita con el Comité del Frente Popular, las «organizaciones obreras» (¿?) y las milicias frentepopulistas, pretendiendo una apariencia legal a lo que fue en realidad un criminal expolio.

Como  máxima autoridad civil del pueblo fue responsable, por acción y/o inhibición, de la detención ilegal e ilegítima de todos los desafectos al Frente Popular ―por medio de  las milicias frentepopulistas y «organizaciones obreras» del pueblo―, varios de los cuales acabaron siendo asesinados o fallecieron en la cárcel, mientras que otros fueron privados de su libertad durante toda la guerra.

La pretensión de Cuadrado de que se limitaba a enviarlos a la Dirección General de Seguridad, no puede ocultar que sabía, en primer lugar, que no había motivos para su detención ni él podía ordenarla ni consentirla; y, segundo, el fin que les esperaba en tal organismo, si es que llegaban a él, claro, como sucedió en varios casos. El hecho de que en la zona frentepopulista no se hubiera declarado el «estado de guerra» incide aún más en que tales detenciones fueron siempre ilegales.

Requisó las armas existentes en el pueblo con la excusa de evitar presuntos «complots contra la República», cuando en realidad lo que Cuadrado hizo fue desarmar a los desafectos al Frente Popular, dejándolos indefensos ante los afectos, a muchos de los cuales, además, dotó de armas, vulnerando de nuevo la legislación republicana pues la competencia para expedir dichas licencias era exclusiva del Ministerio de la Gobernación (Interior), no de los ayuntamientos.

Es importante el pasaje que consta en acta de pleno municipal en el que cuando pregunta el 1er Teniente de Alcalde «si habían sido detenidos todos los que figuraban en la lista del Partido Republicano Independiente», Cuadrado contesta que «no depende de él, pues él se ha limitado a entregar la lista a la Brigada de Investigación (organismo frentepopulista que amparaba el funcionamiento de las checas) con lo cual queda terminada su misión y que lo que procede es recurrir al Frente Popular para tomar un acuerdo fulminante y así se acuerda». Y es importante porque lo dicho se produce el 15-10-1936, es decir, dos semanas antes de que sean asesinados los primeros de los detenidos, de forma que es Cuadrado quien propone algo tan significativo como «recurrir al Frente Popular para tomar un acuerdo fulminante» y así se acuerda y debió hacerse.

La investigación, con nombres, apellidos, circunstancias, datos fidedignos ―despreciando los que no lo son así― arroja un balance estremecedor: ocho torrensanos (8) asesinados, uno de ellos el cuarto hijo del marqués de Urquijo en el propio pueblo, y cuarenta y cuatro torrensanos más (44) encarcelados durante los tres años de guerra, de ellos cinco (5) no vieron la libertad al morir en la cárcel durante aquel período, como tampoco el único hijo del Conde de las Almenas, que fue asesinado.

En lo que se refiere a la acogida de 5.000 desplazados de la Sierra Norte, la cifra está sobredimensionada, y esa labor se hizo también en otros pueblos de la zona, con la salvedad de que Cuadrado procuró su traslado a Majadahonda o Valencia.

Enfrentado a sus correligionarios de la «comisión gestora» ―cuya corrupción intentó perseguir―, fue encarcelado y juzgado en mayo de 1937, y cesado en septiembre de ese mismo año.

Tras la victoria nacional, Cuadrado fue sometido ―según la legalidad vigente en la República para «estados de guerra», que fue la que imperaba en el bando nacional― a un consejo de guerra que contó con todas las garantías jurídicas exigibles para tal procedimiento, incluidos defensor, testigos de cargo y de descargo; por desgracia para Cuadrado, no se presentó ninguno de esta última clase, lo que resulta muy significativo, no pudiéndose achacar a un pretendido miedo hacia las nuevas autoridades, ya que en multitud de otros procesos idénticos los hubo, como así consta.

Lo que llevó a Cuadrado a la muerte fueron, sobre todo, los cinco asesinados tras ser detenidos en Torrelodones, cuyos familiares coincidieron en señalarle directamente como responsable de sus detenciones.

Ésta es ―a grandes rasgos― la «ejemplar» trayectoria de Mariano Cuadrado, de quien los torrensanos al parecer tienen la obligación de «sentirse orgullosos», así como también los votantes del PP y C’s se tendrán que sentir orgullosos de que sus grupos municipales hayan apoyado el rendir pleitesía a un personaje tan impresentable, nada extraño en el socialdemócrata y liberalísimo C’s, y tampoco en el PP, que no abolió la ignominiosa Ley de Memoria Histórica ni aun teniendo mayoría absoluta en El Congreso, que nunca ha acometido ninguna acción en contra de los desmanes de esa funesta Ley, que mira para otro lado cuando se mancilla la memoria de héroes y patriotas…

No pueden alegar ignorancia de los desmanes de Cuadrado, porque la documentación del caso ―aportada por Francisco Bendala― estaba en poder del Ayuntamiento de Torrelodones, y porque en el transcurso de la moción el portavoz de VOX expuso pormenorizadamente todos los delitos de mariano Cuadrado.

Pero parece ser que el asunto no terminará aquí, porque, amparándose en la normativa europea de septiembre de 2019 que prohíbe la pervivencia en los espacios públicos de vestigios del comunismo, es muy posible que se convoquen nuevas acciones, a través de las cuales se buscará la completa erradicación de cualquier homenaje laudatorio a la figura de Mariano Cuadrado, lucha que debería extenderse a todas las localidades españolas donde haya pervivencia de vestigios comunistas en espacios públicos, entre los cuales habrá seguramente más «Marianos Cuadrados».

Laureano Benítez Grande-Caballero

Sevillano, profesor de Historia jubilado, escritor de 35 libros, la mayoría de tema católico. Articulista en muchos medios digitales patrióticos, tertuliano ocasional en Radio Ya, imparte conferencias por toda España sobre el Padre Pío de Pietrelcina. Sus últimos libros publicados son EL HIMALAYA DE MENTIRAS DE LA MEMORIA HISTÓRICA, y LA PATRIA TRAICIONADA: ESPAÑA EN EL NUEVO ORDEN MUNDIAL.

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