¿Tú has cobrado la paga extra?


Hay gente que es tan pobre que solo tiene dinero. Carecen de lo más básico y esencial para que un ser humano pueda ser considerado como tal; carecen de honradez, honestidad, honor, fidelidad, dignidad, solidaridad y caridad. Jardiel Poncela nos da una talentosa y convincente explicación sobre la importancia de las palabras que se escriben con hache.

Lo más triste y a la vez extraño es que esa pobre gente se empecina pertinazmente en ahondar en su propia pobreza como quien excava una profunda y húmeda tumba tratando de enterrar un tesoro del que jamás disfrutará. No atiende a razones religiosas ni morales ni éticas ni humanitarias ni naturales. Todas ellas le son ajenas y lejanas, y, muchas veces, incomprensibles.

Esas personas que solo tienen dinero, han renunciado a la dignidad: no les importa rebajarse un poco o un mucho con tal de poseer lo único que tienen. También han renunciado a la honestidad y a la honradez: no les importa mentir para obtener su pobreza material, no les importa engañar o corromper, con tal de obtener lo que les obsesiona. Ocupan cargos que dirigen la vida de miles o millones de personas, aun sabiendo que no están capacitados para ello.

Son políticos, sindicalistas, médicos, profesores y maestros, son también funcionarios y personal que cobra de la administración. Los políticos en Navidad, no solo no trabajan sino que ya ni van al trabajo. Pero no sabemos quién les ha dado ese privilegio ni desde cuándo. Al llegar la Navidad las bajas médicas se han incrementado en un 120%, pero nadie lo investiga. Muchos profesores que han estado de baja todo el trimestre, solicitan el alta en Navidad para cobrar la extra, pero nadie los investiga. Esto, señores, es verdadera y profunda corrupción. Todos ellos tienen paga doble en Navidad gracias a Franco mientras que los trabajadores y autónomos se enriquecen de pobreza. Tienen en sus manos el futuro de personas indefensas, pero no renunciarán nunca a su pobreza humana, aunque las consecuencias de su carencia de honestidad, signifique la aparición de profundas tragedias sociales y psicológicas en sus gobernados. Mientras los trabajadores del país van perdiendo el enorme logro social del franquismo: la paga extra, ellos no renuncian a esa “execrable” supervivencia del franquismo, porque de hacerlo, estarían acumulando riquezas propias del ser humano: honradez, honestidad, coherencia y dignidad. Espero que les aprovechen esos cuatro o cinco mil euritos de estas navidades, si son matrimonio, entrarán unos ocho o diez mil en casa, sin trabajar. Aunque se les acaben, solo tienen que esperar seis meses y otra vez lo mismo.

La brecha social entre los monetariamente ricos y los trabajadores pobres no ha cesado de ensancharse desde hace unos años, pero ahora el enSÁNCHEZ es ya indecente e inmoral.
Queridos trabajadores, ¿sabéis por qué no tenéis paga extra?, porque con vuestros sueldos y los impuestos que ahogan a vuestras empresas se pagan las extras de los políticos, los sindicalistas y los funcionarios.

Debería existir un sindicato que defendiera a los trabajadores y al trabajo, y penalizara a los malos trabajadores que ensucian la dignidad de todos. Si no lo hacen los de izquierdas, hagámoslo los demás.

Ricos en dinero, pobres en dignidad.

José Enrique Catalá

Licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Valencia. Especialista en Hª Medieval. Profesor. Autor del libro: Glosario Universitario.

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