Traidor, cobarde y peligroso

Son los calificativos, que acredita nuestro ostentoso y poderoso presidente Sánchez, por su trayectoria política desde que asumió la citada presidencia.

TRAIDOR, porque engaño a todo su fiel electorado prometiéndoles, por activa y por pasiva, que nunca gobernaría con Podemos, ni pactaría con los nacionalistas, ni con los herederos de ETA.

COBARDE, porque no tiene agallas para plantar cara a los continuos desafíos canallescos que estos partidos le han planteado, dejándose arrastrar una y otra vez hasta el mismo fango, porque su único objetivo es mantenerse en el poder hasta el último día y asegurarse un cómodo y lucrativo sillón en algún organismo internacional.

Y PELIGROSO, porque definitivamente, con su ataque al poder judicial y con las leyes que sacó adelante la luctuosa noche del pasado jueves 24 de noviembre, ha dejado a España y a su Estado de Derecho al pie de los caballos, porque mañana mismo los nacionalistas van a intentar el definitivo golpe de estado y los terroristas ya están casi todos paseándose por nuestras calles, riéndose de sus víctimas y de nuestras fuerzas de seguridad. Además de que con su manifiesta habilidad para manejar los tiempos políticos, justo ahora ha apretado el acelerador de todas sus sectarias leyes ideológicas, para sacarlas antes de que finalice el 2022 y así distanciarlas del definitivo e importante periodo electoral de 2023, en que supuestamente ya se habrán disipado en la memoria de la aborregada ciudadanía.

Y he dejado para el final, el calificativo que ya no me entraba en el título, el de MENTIROSO, enfermizamente patológico, porque fue el primero en manifestarse, a partir de su cuestionado doctorado, y que es el que alimenta y aliña los demás calificativos ya citados.

Solo nos queda el consuelo, muy pequeño por cierto, de que la mayoría de socialistas de bien que quedan en España, y que todavía son muchos, a la vista de que en el Parlamento se han rendido los 120 diputados del PSOE que les representan (ni uno solo ha rechistado, ni se ha atrevido a decir NO, por miedo a quedarse sin el generoso sueldo del Estado), que dejen de votarles en las próximas elecciones, o al menos se abstengan o metan su voto en blanco.

 

Pablo D. Vela Boullosa

Ingeniero Industrial. Experiencia profesional de 36 años en el sector gasista (GLP y Gas natural), en las áreas de Seguridad, Comercial y Marketing, en España, Perú y Argentina.

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