Traiciones, engaños, mentiras

Si tú, junto con un puñado de valientes, montaste VOX en Salamanca, ¿cuál es el motivo de estar tan lejano de ellos en este momento? Es muy simple, cuando asumí la obligación de constituir VOX en Salamanca lo hice como un honor que debería de durar 2 años y, consecuentemente, lo cumplí, cuando llegó el momento di un paso a un lado y me sucedió otra persona que me pidió consejo, apoyo y ayuda para después decidir y actuar él según su criterio.

Hubo un tiempo en que ese partido se acercó demasiado a Lepén y a la ultra derecha europea y, ya siendo simple militante, mantuve una reunión, en un bar salmantino que nos servía de centro de convenciones (EL MARFIL), con el entonces todo poderoso y emblemático Javier Ortega, a quien expuse que dichos acercamientos dañaban al partido al posicionarlo en el extremo, del que, en mi opinión, se debe de huir y en connivencia con una posición política (Lepén) que daña los intereses comerciales de España, por lo que, un partido que defiende España, no puede o no debe nadar en el mismo caladero. Su respuesta me heló la sangre: es simple estrategia (plan de las acciones para lograr un objetivo), cuando en el mejor de los casos debió de afirmar que era una posición táctica (acción para desarrollar la estrategia); pero, con independencia del error terminológico en quien gusta de aparentar militarismo, lo cierto es que utilizar los intereses de España, a la que se afirma defender, para obtener una posición política, me resultó tan ruin y un engaño tan vil, que decidí mantenerme al margen del partido, al menos, en lo que su acción cursase por dichos derroteros.

Tras la marcha de mi sucesor, no sólo se introdujeron en el partido y en su dirección personajes poco deseables, sino que ahondaron en la deriva oscura persiguiendo a todo aquel que para engrandecer el partido sostenía su planteamiento desde la transversalidad de las ideas y valores (a los que denominaban traidores o arribistas) de forma que, con esa forma de actuar, se  pudiese atraer el voto del que ideológicamente participaba de los valores, pero no gusta de las formas y los extremismos.

Próximas las elecciones y con una caterva de indocumentados en la dirección del partido, en la que unos eran habituales de los despachos profesionales, de los juzgados y/o de ambientes poco recomendables, en conversación con la Vicepresidenta de Vox le planteé el problema y le requerí un cambio, e incluso le ofrecí dirigir Salamanca con el compromiso escrito de no concurrir a ninguna elección como cargo electo, sino sólo enderezar el rumbo perdido, de nuevo, de forma temporal. Su respuesta no existió, por lo que remití mi voluntad de activar mi afiliación, pero el Sr. Ortega Smith la denegó.

En ese tiempo, un nutrido grupo de afiliados buscaron dar un cambio a la dirección del partido, me pidieron los liderase, pero ante la actuación del “cabo Smith”, rechacé la encomienda y remití una misiva a Santiago explicando la situación, sin obtener respuesta alguna y vi, no sin pesar, que la dirección del partido en Salamanca eliminaba el movimiento de regeneración habido. Hoy, en Castilla y León, VOX no existe, ni se le espera.

Yo venía del PP al que abandoné cuando, además de ver sobres, “putillas y chaperines”, intereses personales por encima de los ciudadanos, vi cómo se traicionaban las personas, las ideas, los planteamientos y los valores para acabar por destruir España con una presidencia, la de Rajoy, de la que mejor no hacer mención.

Cuando milité en VOX pude comprobar cómo desde el nacimiento de este habían traicionado y malbaratado el ideario copiado de D.L.P., cómo una guapita de cara montaba un numerito en Interviú por dos facturas de 1500 impagadas, cómo los defensores de la nada volvían a ultrajar a España mientras se golpean el pecho gritando Viva España o envolviéndose en la bandera y se lucraban y actuaban como el resto de los que habían criticado.

Siempre defenderé a España, su unidad, los valores culturales judeo cristianos que conforman nuestra idiosincrasia, la libertad de las personas desde su nacimiento hasta su muerte, la gestión del Estado como garante de los servicios públicos en la libertad de que quien los desee percibir del sector privado así lo haga sin impedimento alguno y en ahorro del servicio público, que el Estado garantice la igualdad de los ciudadanos, que desarrolle procesos de justicia social, que la separación de poderes sea una realidad y la construcción de controles al poder un modo de desarrollar la democracia que no precisa de la desnudez del Rey, sino del control de su fondo de armario, que la política y el servicio público debe de ser eso, un servicio al público y no un servirse del público, por lo que todo desarrollo político debe de constar de 2 principios: 1 vienes con una mochila, 2 te marchas y vuelves a tu puesto.

Por eso, las personas, la coherencia, el cumplimiento de la palabra como demostración de vínculo es lo importante, al menos, para mí.

Enrique de Santiago Herrero

Abogado. Máster en Ciencia Política. Diploma de estudios avanzados en Derecho Civil Patrimonial. Derecho penal de la empresa. Colaborador y articulista en diversos medios de comunicación escrita, radio y televisión.

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