Trabajemos en un proyecto común

En estos días, vemos cómo se hace bandera de la inmigración ilegal, unos para acoger a los sin papeles como si se tratase de desfavorecidos inmigrantes que buscan el sueño español (mejor comprarles gafas y que busquen otro sitio) y otros para criminalizarlos cual si fueren hordas militares que invaden nuestra patria. A buen seguro ambos tienen razón y debemos de buscar fórmulas en origen que impidan la inmigración ilegal y que acudan a nuestro país aquellos que lo precisen, cumpliendo la Ley, a la par que tomamos medidas, tanto en origen como en destino, para evitar la entrada de sicarios en nuestra patria que busquen la desestabilidad de nuestro territorio y, en ambos casos, es imprescindible exigir que, cualquiera que ingrese en territorio patrio, lo haga bajo un estricto control sanitario, aún más potente que el que sufrimos los nacionales, para evitar la irradiación de un virus asesino como el que padecemos.

Desde el inicio de le epidemia mundial he criticado que, en los puertos, aeropuertos y nudos de comunicación, no se realizasen testeos masivos que evitasen la propagación, y/o al menos supusiese un control que intente evitarla, como llevo mucho tiempo exigiendo medidas legales, sociales, económicas y sanitarias que permitan establecer protocolos efectivos de actuación y de salvaguarda de la economía, fortalecimiento del sistema sanitario y de arma legal que permita la adopción de medidas, tanto a las comunidades, como a los ayuntamientos, con un soporte y cobertura legal; pero nada, absolutamente nada se ha hecho, ni siquiera tras 10 meses de epidemia.

Entre tanto, hemos observado cómo se abandonaban a nuestros ancianos a su suerte y fallecían masivamente, cómo eran usados, por unos y otros, como moneda política para, finalmente, sin ruido, sin discusión social, optar por una ley de eutanasia o liquidación del abuelo, que en lugar de promover los cuidados paliativos se opta por la eliminación del enfermo. Es más fácil, barato y simple eliminar al que está en su trámite final de la vida que paliarle los dolores y sufrimientos y permitirle vivir un poco más.

A quienes no creen en Dios les gusta jugar a ser Dios y eliminar al niño discapacitado o al molesto antes de que nazca y liquidar al anciano que ya sólo es gasto. Si tú quieres ser un asesino me parece indecente que un Estado facilite esa actividad; pero, aún admitiendo dicha posición, en un esfuerzo intelectual brutal, no alcanzo a comprender la oposición a gastar el mismo esfuerzo y dinero (ni más ni menos) en políticas pro-vida de defensa del no nacido o del que se encuentra al borde del abismo.

Entre uno y otro tema, con el parlamento maniatado por un estado de alarma, con la sociedad anestesiada por el miedo al virus y una Europa desnortada, se alcanza un acuerdo para la separación del Reino Unido de Europa y el gobierno Español, sin encomendarse a nadie, sin explicación alguna y sin explicitar o aclarar la causa, decide retirar la verja de Gibraltar. ¿Dónde están los patriotas de la izquierda o de la derecha que no piden explicaciones?¿dónde dejamos siglos de defensa de la integridad del territorio patrio? ¿Quién sabe la causa, motivo, circunstancias positivas o incluso el beneficio obtenido con la retirada de la verja?

A España la invaden, con o sin motivos, y no hacemos nada. A España la matan, con o sin razón, y no decimos nada. A España la venden, con causa o sin ella, pero no cobramos nada.

España es el país con más fallecidos por millón de habitantes del mundo. Hemos sufrido el peor gestor de la crisis sanitaria del mundo, según las más prestigiosas agencias mundiales. Hemos visto cómo nuestro presidente nos anima a salir a la calle y dar por vencido el virus y estamos en la segunda o tercera ola, sin preparación ni plan de acción. Estamos viviendo un estado de alarma ilegal, injusto e innecesario.

Motivos para una censura existían, existen y existirán al paso que vamos, pero para censurar primero hay que aunar, trabajar en una estrategia común y desarrollar planes de acción conjunta que permitan no sólo visualizar la acción de gobierno, sino también la existencia de un proyecto de acción común que se desarrolle con la esperanza cierta y la ilusión eficaz de, con esa unión, luchar contra la crisis social, económica y sanitaria, permitiendo a los ciudadanos, a «los perritos sin alma», una salida individual y colectiva.

Que 2021 nos de salud, ilusión, esperanza y fuerza para luchar por una España mejor.

Enrique de Santiago Herrero

Abogado. Máster en Ciencia Política. Diploma de estudios avanzados en Derecho Civil Patrimonial. Derecho penal de la empresa. Colaborador y articulista en diversos medios de comunicación escrita, radio y televisión.

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