Todos culpables. Recuperemos la salud

La sociedad civil está agotada...

      Cuando contemplamos el panorama político con un gobierno que se apropió del poder más omnímodo, constitucionalmente asumido por una epidemia que primero negó, luego sirvió de “encarcelamiento”, anuló el portal de transparencia llevándose el dinero en maletines, sin control alguno, a China a comprar lo que podía haber comprado en España y sin que, tras todo el tiempo transcurrido, se haya producido ni la más mínima explicación y rendición de cuentas. Que, posteriormente, entregó millones a los medios de comunicación para comprar su silencio y manipular la realidad. Echó a las empresas a los tiburones sin dejar de cobrarles los impuestos, sin reducir el coste público y utilizando instrumentos que, ellos mismos, criticaban de la reforma laboral, unos ERTES que finalmente no saben, no pueden, no son capaces de gestionar. Abandonar los aeropuertos, donde no se toman medidas, el turismo y la economía en general.

         No podemos negar que las comunidades, lejos de estar a la altura de las circunstancias, se han dedicado a poco más que el gobierno de la Nación y a mal gestionar la sanidad, la educación, ambas sin la más mínima coordinación con el gobierno central, con criterios tardíos y con falta de medios.

        Entre tanto, los ciudadanos, mientras estábamos confinados y pedíamos se desarrollasen medidas jurídicas para evitar situaciones como las vividas, por medio de las cuales se pudiere limitar la movilidad ciudadana sin Estados de Alarma y que en el caso de tener que aplicar este no tuviere la incidencia del implantado. Así como pedíamos medidas jurídicas que permitiesen la compra de material en España sin necesidad de anular la transparencia, o modelos de actuación que sirviesen para tomar medidas sanitarias sin que ello tuviese que suponer la limitación de derechos y obligaciones del poder público o de los ciudadanos. Pues bien, tras todo este tiempo, se siguen sin plantear y seguimos con la más cruel, inconsistente y demostrativa de la mononueronalidad del gobierno de “no existe otra alternativa”.

        Durante los 6 meses de estado de alarma no se han adoptado medidas jurídicas (el estado de alarma es la única alternativa), ni medidas económicas (tiburones, ERTES de una reforma que quieren liquidar), ni medidas sociales (mínimo vital, que ni se aplica, ni tiene contrapartida, ni es correcto y, mucho menos, palía nada) y menos aún sanitarias (los sanitarios están escondidos, no cuidan del paciente, no saben cómo actuar, no se aplican test masivos, ni se tienen rastreadores, ni se toma la temperatura en todos los lugares públicos….) para, ahora, echarle la culpa a las comunidades, que también se han tocado las narices, y mucho menos a los ciudadanos que no sólo se han sometido, sino que han aceptado cuantas actuaciones se les han exigido.

         Con este panorama desolador en lo económico, en lo social y en lo sanitario, el gobierno se va de vacaciones, se dedica a ningunear y vapulear al Rey, a pensar en una memoria democrática que les devuelva en la historia una realidad inexistente y que olvide, oculte o destruya la dignidad de las auténticas víctimas de la democracia, que son las víctimas del terrorismo de ETA, del FRAP o del GAL que ellos mismos crearon.

        Olvida el PSOE que es el único partido que sobrevive a la indignidad de una república asesina, que ellos buscaron, desearon y propugnaron la guerra civil, que después perdieron, pero que también tienen sus chekas, sus paseíllos y sus muertos, para finalmente ser el único partido de la democracia con las manos manchadas de sangre con la creación del GAL.

        Con este panorama, la derecha cobarde, eunuca e inconsistente, se dedica a un quítate tú para ponerme yo, a una moción de censura sin más apoyo que el del proponente y abocada al desastre, una desunión y falta de coordinación que clama al cielo, o incluso, en aquellos lugares en los que gobierna sufriendo la inacción de algunos, la agresión de los propios y la falta de apoyo, para acabar haciendo poco más que el gobierno central.

        La sociedad civil está agotada ante la falta de seriedad, de rigor, de solvencia y valía personal y profesional; pero, con un sistema partitocrático no sabe qué hacer y, mientras tanto, esa misma sociedad civil cobarde, melindrosa, envidiosa y vaga, se muere, se va por el sumidero y sólo unos pocos “pitufos gruñones” siguen dando la cara, para que se la partan, luchando en la utopía por España, por recuperar la normalidad y volver a ser grandes.

        La izquierda debe recuperar la senda de la normalidad y desdeñar la basura intelectual, que en lugar de ser progresista se convierte en regresista a postulados ya superados en el siglo XX.

         La derecha debe recuperar sus valores, sus principios y la unidad de acción, para hacer progresar la sociedad sin necesidad de renunciar a todo aquello que nos hizo grandes y conformar nuestra idiosincrasia.

Enrique de Santiago Herrero

Abogado. Máster en Ciencia Política. Diploma de estudios avanzados en Derecho Civil Patrimonial. Derecho penal de la empresa. Colaborador y articulista en diversos medios de comunicación escrita, radio y televisión.

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