Solo sí es sí, pues sí, pero esto no es una ley, es un libelo

El gran problema de la Ley 10/2022 o denominada «sí es sí» no es un defectuoso modo de efectuar modificaciones penales que llevan aparejado el revisionismo de las impuestas a algunos de los ya condenados y la rebaja de pena a los que están pendientes de condenar, sino la introducción de parámetros de exigencia o inoculación en la sociedad de los principios rectores del parafeminismo rampante en determinados sectores de la izquierda y que se pretende imponer a las instituciones y los ciudadanos, como un relato normalizado y bonancible frente al que quien se oponga, lo hace por ser más que un machista, fascista o violador asesino. En definitiva, o piensas como yo ordeno o eres fascista y machista, muy aleccionador de la democracia que desea cierta parte de la izquierda totalitaria y comunista.
Tengo mujer y dos hijas para las que no sólo concedo, sino que exijo el máximo respeto y la más correcta igualdad en el trato, en la vida, pues con mi hijo no tienen más que dos diferencias: su continente, pues su contenido es idéntico y que ellas podrán desarrollar todas sus capacidades y el varón no.
La norma establece expresamente la obligación de imponer la «…pedagogía feminista sobre educación sexual e igualdad de género…», es decir, la educación en igualdad que no se fundamente en la «ideología feminista» no es correcta y debe de ser perseguida, renunciando a que la igualdad de sexos en el trato sea alcanzada por otras vías ideológicas, educativas o formativas, lo que en definitiva no es más que una ideologización sectaria de la sociedad impuesta en una Ley que la recoge.
Hemos de recordar que ni siguiera las feministas están de acuerdo con las líneas de este feminacismo imperante en el ministerio de «daigual», perdón de «igual-da».
Así, la Ley se dedica a organizar, promover y dirigir campañas de sensibilización cuando dichas acciones, que no dudas puedan ser bonancibles, no deben de ser objeto de la Ley, sino del reglamento que la desarrolle o incluso de normas de menor rango
         Se articulan expresamente en lo referente a la Justicia «se incluyan temas dedicados a la igualdad entre hombres y mujeres desde una perspectiva interseccional,» no creo que sea preciso inculcar a los magistrados esa diferenciación entre hombre y mujer, resultando una acción sectaria que lo sea de perspectiva interseccional, o como finamente manifiesta,  se incluya transversalmente la perspectiva de género, que es una perspectiva con un sesgo ideológico que resulta inadmisible.
Se trasluce en la Ley que el varón, macho, hombre, es un ser o animal destinado a la violencia, a la violación y al asesinato, mientras que «con una perspectiva interseccional de género» se muestra a la mujer un ser angelical que no puede, no le es dable, cometer delitos de violencia, violación o asesinato que están reservados al «macho».
De la lectura de la norma, pareciese que los letrados deben de formarse en el trato a la víctima y en la ideología de género, olvidando que los autores, o no, de los delitos sexuales también tienen derecho a ser defendidos e incluso poder resultar absueltos si no existen pruebas contra ellos o, sencillamente, no se cometió el delito, que es algo que ni siquiera se plantea la Ley, lo que conectado con las manifestaciones de la Ministra evidencia su voluntad de limitar la defensa cuando afirman que los abogados son unos machistas que no saben hacer su trabajo, pues el abogado no puede defender a un violador y que los jueces son prevaricadores o fascistas si, aplicando su ley, se ven obligados a reducir la pena del condenado… Vamos, un auténtico dislate!
Al final, esta norma perjudica a la víctima, a la mujer que sí que fue violada, con una técnica en la que no se saben mover y con su gran soberbia.
Sra, Srta o lo que sea, Irene Montero, si usted unifica los delitos de agresión y abuso en uno sólo de agresión para, finalmente, unificar también las penas bajando las mínimas, provoca lo que ha provocado, que algunos condenados puedan ver reducida su condena y, por ende, su puesta en libertad. Eso es malo, pues no, no lo es, es simplemente una decisión de política penal y penitenciaria que usted ha puesto en marcha y que deberá de explicar a las víctimas y los verdugos, pues los técnicos, jueces, fiscales y abogados, lo único que harán es ponerla en marcha, por más que pueda repugnarles.
En definitiva, la mencionada ley es un simple libelo dirigista, asambleario barriobajero que, amén de defender una ideología dañina para el hombre, pero que también lo es para la mujer, se mete a realizar política penal y penitenciaria sin ser consciente de los resultados, o si lo eran, con un manifiesto desprecio a la víctima, a las instituciones y los profesionales, todos ellos sometidos a un proyecto totalitario de izquierda que es el defendido por el ministerio en cuestión.

Enrique de Santiago Herrero

Abogado. Máster en Ciencia Política. Diploma de estudios avanzados en Derecho Civil Patrimonial. Derecho penal de la empresa. Colaborador y articulista en diversos medios de comunicación escrita, radio y televisión.

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