Socialistas, comunistas y nacionalistas: los mismos golpistas que antaño

Los sucesos que están aconteciendo en Cataluña, después de que el Supremo se pronunciase sobre el juicio del procés, e hiciera pública la resolución de la sentencia sobre el mismo, no son más que un calco o fotocopia de la insurrección de Octubre de 1934, hacia el gobierno de la nación española. Con la diferencia de haber un solo foco, núcleo o centro, pero con muchos satélites dando vueltas por el resto de la geografía española y afines a la insurrección.

Este foco es Cataluña, cuyo centro o núcleo de las movilizaciones insurreccionales, como no podía ser de otra forma, se encuentra en Barcelona y sus protagonistas los herederos de aquella izquierda genocida y revolucionaria independentista liderada por la ERC del asesino de religiosos, Lluís Companys.

Igual que antaño y que en aquel pretérito de nuestra época más negra, el objetivo sigue siendo el mismo: desgajar la nación española, fragmentarla y a ser posible destruirla. En aquel pretérito o pasado negro, hubo más focos, como el principal liderado por los socialistas de la mano de su líder Largo Caballero, en Asturias. Hoy eso no es posible, ya que el líder de los socialistas actual, señor Sánchez y digno heredero del Lenin español, en esta ocasión es a su vez el presidente del actual gobierno español en funciones.

Recordar que Lluís Companys alentó a la insurrección armada, argumentando una amenaza fascista por parte del legítimo gobierno español de la época, elegido democráticamente en las urnas, rompiendo las relaciones del Gobierno autónomo con el último y declarando el «ESTAT CATALÁ» o República independiente de Cataluña dentro del inventado y ficticio Estado Federal español.

Exactamente lo mismo que ahora, con algunos matices, como por ejemplo la posición del PSOE actual, respecto al de Largo Caballero. El presente, con una fuerte estructura y planificación de cara al exterior, sin armas de fuego pero sí con toda clase de instrumentos para poder dañar física y psíquica o ideológicamente al enemigo, es decir, con una violencia amable, pero más cruel si cabe aún, que en 1934.Un perfecto golpe de Estado, un acto de rebeldía, es decir, delito tipificado en el código penal con el nombre de Rebelión. Por reunir todos los ingredientes que componen el citado delito, por lo tanto, penado con las mismas y proporcionales penas y al que hay que dar solución inmediata con el mismo arma constitucional y democrática de antaño.

Antaño se declaró por parte del gobierno de la época el «Estado de Guerra», a día de hoy, en sustitución a este es el denominado «Estado de Emergencia nacional o Estado de Sitio», tipificado en nuestra Constitución en el artículo número 116. Cualquier otra medida, incluyendo el artículo 155 de nuestra Constitución, es dar legitimidad a este acto de rebeldía por su carácter de permisivo, benevolente y marcado con un carácter buenista y de cierta impunidad ante el grave y flagrante delito.

No nos engañemos, no se puede mantener una postura equidistante frente a la falta de respeto de esta vulgar turba revolucionaria hacia el conjunto de la sociedad española. Hoy son los mismos golpistas de antaño, los que en la insurrección del 34, dieron comienzo a la primera batalla de nuestra triste y sangrienta Guerra Civil, socialistas, comunistas, nacionalismos periféricos o independentistas, golpistas y anarquistas… los mismos que en la actualidad o la España contemporánea. Antaño, de forma beligerante y activa, hoy la izquierda catalana, la independentista de forma beligerante y activa, los demás con su complicidad y colaboración hacia este delito de REBELIÓN, con una sumisión y aquiescencia descarada.

La única fuerza o partido político capaz de terminar, es decir, de solucionar, este problema que, las políticas correctas ha ayudado a consolidar y enquistarse en nuestra gran nación, España, es Vox.

Como antaño, no existe una amenaza fascista con Vox, pero si es una realidad, la amenaza de fragmentación y destrucción de la unidad de la nación española y en lógica consecuencia de los españoles.

El próximo 10N, vota con sensatez y sentido común, y sobre todo pensando con generosidad y altruismo. Pensando en las generaciones futuras, en las que seguro, independientemente de tu ideología, tendrás descendientes directos, hijos, nietos… si no por ti, hazlo por ellos.

Un buen patriota es el que no reniega de la historia de su país o nación, aunque no le guste, es decir, de sus verdaderos orígenes, de su verdadero pasado, anteponiendo sus intereses ideológicos y personales, sus sueños o utopías. Porque conocer verdadera y fielmente nuestra historia, nuestro pretérito, nos ayuda a interpretar mejor el presente y en lógica consecuencia construir un futuro en una sana convivencia en la que, todas las ideologías tengan cabida.

El próximo 10N, vota futuro, vota progreso, vota democracia, vota libertad, vota VOX.

Santos Trinidad

Cristiano católico, creyente no practicante. De derecha, amante de la libertad, basada en una igualdad sustentada en la justicia.

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