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Socialismo contemporáneo, ¿progreso o regresión?

Desde que Sánchez ocupase de la forma más rastrera la Moncloa, nos trasladó a la década de los años 30, transportándonos en el tiempo a un pasado, a un pretérito, en el que su socialismo bolchevique, revolucionario y marxista nos llevó a una guerra entre hermanos, a nuestra triste y sangrienta guerra civil.

Desde que dio ese golpe de estado a una democracia débil, por sus muchas y diversas cesiones al totalitarismo ideólógico de la izquierda radical, pero al fin y al cabo democracia. Con ese arma que le da nuestra Constitución, la que, por cierto, está fragmentando y terminará destruyendo, como ya lo hizo antaño su más símil predecesor, el Lenin español, Largo Caballero, la legalidad democrática que nos dio la transición de 1978. Ese arma, que es la moción de censura, en la cual fue apoyado por todos los enemigos de España, como son comunistas, terroristas, golpistas, independentistas…

Turba esta que, en el pretérito o pasado, al que hago referencia, se denominó o llamó, Frente Popular, pues cambiando los rostros, conservan las mismas siglas y cuyo único objetivo, que persiguen con sus razias, es el pillaje y el botín, a costa de fragmentar y destruir la unidad de la nación. Están haciendo resurgir un sentimiento casi extinto, impensable en la actualidad, como es el del verdadero patriotismo.

Su plan de guerra, con el que quiere borrar todos los vestigios disidentes de su marxista y nociva ideología, no es armado, no se caracteriza por una beligerancia física, sino por una fuerte beligerancia antagónica, postulada por sus vulgares profecías ideológicas, como son la pseudohistoria, su idea de sexo y género, sus nocivas políticas económicas y sociales, en fin… Con estas últimas, y apoyándose en ese arma delictiva que sólo se puede ejercer desde el poder, como es la prevaricación o abuso de poder. pretende o busca el aumentar su cuenta corriente y saciar su inmenso ego y caprichos personales.

Corromper y prostituir mediante leyes impuestas como son los decretos, mantener y aumentar esa corrupción a todos los niveles y ámbitos que creó el socialismo y es su forma de vida anterior, presente y seguramente futura.

Como en un tiempo pretérito o pasado, dijo Unamuno:  «para ganar hay que convencer», y no esa vulgar y mediocre tergiversación, hecha por esa pseudohistoria, como es la ley de memoria histórica, la cual cambió, por ese “Ganaréis pero no convenceréis”.

Te digo ahora lo mismo, para ganar hay que saber perder y sobre todo convencer. Te digo que es una falacia, una gran falsedad, que hasta ahora la historia de España, más concretamente el tiempo, al que hago referencia, nuestra guerra civil, ha sido escrita por los vencedores. Así como también te digo que es una certeza y verdad que el que intenta reescribirla, en este caso tú y tus afines ideológicos, lo hacéis con el único ánimo y objetivo de vencer. Cosa que aún consiguiendo, no os haría portadores de su condición, la de convencer.

En este plan que has urdido, proyectado y diseñado concienzudamente, para el que has legitimado una estructura totalitaria e impositiva, no legal y cuya primera batalla parece ser victoriosa para tu entorno, pues lo que no consigues democráticamente, lo impones. Como es la falsa exhumación de Franco, verdadera y real profanación, al más puro estilo de esas políticas sociales contra los desahucios,que dices defender en tus demagógicos discursos.

No nos has engañado, tu objetivo no es el de hacer justicia histórica ni social, sino el propiamente electoralista, es el de acaparar o atraer el voto o sufragio de la extrema izquierda o izquierda más radical, con el único fin u objetivo de perpetuarte en el poder, para así, imponernos esa dictadura del proletariado que, era el objetivo de tu predecesor y padre ideológico, el bolchevizado Lenin español, uno de los mayores responsables de nuestra guerra civil, señor Largo Caballero. Un régimen dictatorial preferencial del marxismo y que, hoy por hoy, es una simple dictadura silenciosa.

Tirando de esa astucia que te da la mendacidad y con una descarada demagogia llena de hipocresía, tiendes tu corrupto y prevaricador brazo a ese comunismo que antaño apartó o echó a un lado a ese, tu paradigma, tu modelo a seguir, Largo Caballero, a un segundo plano. Toreas a Pablo Iglesias y a Unidas Podemos, sin olvidar, la historia y sin perdonar su sorpaso en 1936 al socialismo bolchevique, que es el tuyo.

Ese falso y de boquilla progreso que prometes, no es más que una vuelta a un oscuro pasado, violento, sangriento, donde el odio, la ira y el rencor, hacían del asesinato hacia la disidencia, la rutina diaria. A una España polarizada al extremo, a ese bipartidismo por muchas siglas que, nazcan o surjan y que, supone la dicotomía izquierda-derecha.

Por lo que, asevero con firmeza y rotundidad, que votar izquierda es votar esclavitud, desigualdad, injusticia y sobre todo volver al pretérito o pasado. Es decir, retroceder en lugar de avanzar, es una restauración del más violento, sangriento y revanchista regresionismo y quién sabe, de una nueva guerra civil, o guerra entre hermanos.

Santos Trinidad

Cristiano católico, creyente no practicante. De derecha, amante de la libertad, basada en una igualdad sustentada en la justicia.

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