Socialcomunismo, un desierto ideológico

Este escrito, esta reflexión personal, no es ocasional, es algo meditado por ser algo actual, pero la empírica nos demuestra que no es un fenómeno de ahora, un fenómeno nuevo, sino de siempre. Trato de explicar bajo mi punto de vista, que el fenómeno Unidas Podemos, sin ser una formación arcaica, su esencia, su génesis, sigue siendo esa visceral dicotomía de polarización, que aunque pueda parecer una anacronía, no lo es, más bien, la definiría como un oxímoron temporal, pues es el mismo y pretérito cáncer, despertando de unos letargos impuestos, por una democracia light, la cual usa remedios lenitivos para adormecer, cuando la verdadera y efectiva panacea es la erradicación de la misma. Metafóricamente hablando, claro está.

Para que en un país, se dé una verdadera democracia, un contubernio real y sano, se deberían de dar dos condiciones esenciales, que son: la moderación en el discurso político o ideológico y la aceptación de la disidencia o heterodoxia de la misma. Es decir, lo que conocemos en la teoría, no en la praxis, como costumbres democráticas, postuladas en un pacto de convivencia pacífica y legal.

No es un secreto que UNIDAS PODEMOS, postula sus políticas en la división y polarización de la sociedad. Con estos postulados, no existe una verdadera democracia, ni por supuesto se la espera. Ese síndrome, ese virus, ese fantasma que amenaza nuestra democracia ahora más que nunca, no viene de fuera, son los totalitarios y cansinos huéspedes, de un pretérito hoy restaurado por el socialcomunismo, el cual lleva muchos años llamando a nuestra puerta y ve en los porteros actuales, curiosamente los mismos, una forma de que se les abra la puerta de una casa que cada día más va camino de ser una ruina.

Como digo, este gobierno actual, socialcomunista, es uno de esos huéspedes y a la vez parte de los señores de las llaves o porteros de esa finca que conocemos como España. Los cuales pueden abrir la puerta ruinosa, una de esas conocidas, en ese mundo gnóstico del misticismo, como una de esas 7 puertas del infierno. La cual condena a España a la muerte como nación y a su sociedad a la más absoluta de las miserias y esclavitudes modernas. Pues este nocivo gobierno de la España contemporánea pone en cuestión el consenso social; es decir, las bases de la convivencia y del espíritu que permiten una continuidad y en consecuencia, un cierto orden en todos los aspectos de la vida pública.

El objetivo de este nocivo gobierno, con la derivación que tenga, sea cual sea, en el caso concreto que nos ocupa el comunismo y los nacionalismos chovinistas y fragmentarios o destructores, es el de la transformación del todo; esto es, del Hombre y de la Sociedad. Ese objetivo sólo se consigue a través del conflicto, de la politización de cualquier aspecto de la vida cotidiana. La cizaña es el fondo de su discurso y de su actuación. Es un auténtico virus, el cual intoxica la vida política española. No se le recuerda una buena idea ni una buena acción. Han introducido la violencia «de baja intensidad» y la crispación. Han contribuido a cambiar el eje del consenso desde los partidos constitucionalistas a los partidos de la ruptura constitucional. Y, por último, han polarizado a la izquierda, lo que ha provocado la podemización del PSOE para competir en ese espectro. Recordad la bolchevización del PSOE de Largo Caballero de antaño, sin genero de duda el paradigma de la podemización del PSOE de Sánchez, en la actualidad.

Un gobierno, que no sufre con las crisis, sino que ve en ellas una oportunidad para construir eso que llaman nueva normalidad, en mi opinión una despótica dictadura silenciosa y amable. En la que sean únicos protagonistas, dando muestras de omnipresencia y poder a una sociedad dependiente y agradecida. En mi humilde opinión, una forma iliberal, antidemocrática, sin género de duda, una forma asocial de entender la política. Lo que deriva en una mezcla de maldad y negligencia.
La verdadera táctica de los socialcomunistas, es esa del «Y tú más», consistente en revolcarse en el estiércol ajeno, para así, poder desviar o camuflar el hedor de su propia fetidez. Me explico: esta turba de socialcomunistas caudillistas se limita a distraer la atención, encizañar la vida pública, mantener la calle «caliente». Vulgares apologistas de la dicotomía más rastrera, como es la polarización.

De las líneas arriba expuestas, se puede sacar la conclusión única, objetiva, eficaz y verdadera, de que sin esta turba de fragmentarios y crispadores, en el argot de la calle, vulgares metemierdas, los españoles viviríamos mejor y en lógica consecuencia, España sería el oasis en ese desierto o páramo, que a día de hoy representa Europa y su corrección política.

Santos Trinidad

Cristiano católico, creyente no practicante. De derecha, amante de la libertad, basada en una igualdad sustentada en la justicia.

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