Sobre la inmigración islamista

La España contemporánea es una España polarizada al extremo; una parte de ella ha hecho de su ideología, de sus políticas, su forma de vida, las cuales quieren imponernos al resto de la sociedad española. Me refiero a esa izquierda marxista, totalitaria, de políticas correctas y buenistas, balcánicas y globalistas, en fin, un despropósito y un error para cualquier país desarrollado o próspero.

Han implantado su dictadura silenciosa, esa que han llenado de dogmas y tabúes, de la que las palabras de su credo son verdaderos mantras, y en la que más de la mitad de la sociedad española ha perdido sus derechos básicos y fundamentales.

Intentaré argumentar esta reflexión personal mediante una argumentación objetiva, justa, igualitaria, de sentido común, y sobre todo, estudiada.

El tema o cuestión de la inmigración, concretamente la islamista, decir que, estamos en un punto en el que hay que cogerla con pinzas, con sumo cuidado, por lo delicado de su carácter. Ya que está encuadrada dentro de esas políticas globalistas y de puertas abiertas de la corrección política. Una ideología que pretende castigar coercitivamente todo aquello que disienta o tenga un carácter antagónico hacia las mismas.

El ISLAM es el enemigo número uno de Occidente, en cualquiera de sus muchas y diversas manifestaciones. Es el enemigo natural de Occidente, de la civilización cristiana. No hay clases de ISLAM. Es decir, uno amable y otro terrorista y beligerante.

Esto es algo de carácter empírico, aunque a estas meras y simples conciencias rojas les cueste aceptar y reconocer. Esto es así, desde la invasión de Europa por los musulmanes en el siglo VIII de nuestra era.

Dentro de Europa, España es modélica en la atención de la inmigración ilegal. Aunque nuestra policía,  sin recursos ni medios, evitan o hacen lo posible tanto en Ceuta y Melilla para paliar esa clara y nueva invasión ilegal. No hay que olvidar que España es un país de paso para estos parásitos invasores. España es la ruta natural para pasar del norte de África al norte de Europa.

Personalmente soy de la opinión de que el verdadero racista no es el realista, el español que no quiere que este tipo de inmigración salte la valla, pues hay poco o nada, que ofrecerles. Sino el que fomenta que la salte por un falso humanismo y altruismo, para no poder ofrecerle nada digno ni decente, simplemente por ese interés personal, consistente en proyectar una gran oferta en la mano de obra, con lo que la contratación de cualquier ilegal o de cualquier originario o nativo del país de acogida, se lleva a cabo por un mísero sueldo o jornal. Pues crean una larga cola de candidatos fabricados detrás para acceder a un puesto de trabajo. Por no hablar de que es un caladero para esa política correcta de la izquierda en general, cuyo único y real objetivo es el partidista, el pescar o sumar votos y perpetuarse en el poder.

Este tipo de inmigración es cruel e inhumana, injusta y desigual, no son las víctimas de un trato vejatorio por los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. Esto es una invención y una falsedad fruto de la mendacidad de la izquierda marxista que, nos gobierna en la actualidad. Pues son nuestros policías y guardias civiles, las verdaderas víctimas, los que verdaderamente sufren las consecuencias de este tipo de inmigración, simple y vulgar terrorismo, que es la inmigración ilegal. Recordemos que invasión es entrar en un país y ocuparlo sin permiso o sin ser invitado. No hace falta que sea de forma violenta o beligerante. Claro ejemplo, la marcha verde, con la que se ocupó el SÁHARA, no hubo violencia, ni fue de forma beligerante, pero hubo ocupación silenciosa, que era el verdadero objetivo. A día de hoy, para un policía o guardia civil es más peligroso trabajar en un CIE que en la calle.

Este es un tema europeo, pues al final las leyes en cuestión son europeas, no erremos considerándonos ciudadanos españoles, en esta cuestión. Lo correcto es hacerlo como ciudadanos europeos. De ahí el auge o resurgir de ese sentimiento patriótico de todos esos países europeos, que tratan de defender las fronteras de sus países o soberanías frente a este tipo de invasión. No es RACISMO que un país trate de defenderse de la inmigración ilegal, pues trata de defender los derechos básicos, costumbres y tradiciones de su país, nación o pueblo. No puede ser ni más lógico, ni más lícito y para nada racista. Podría aceptar que se tilde de egoísta, pero nada más.

La progresía de izquierda hace gala de su mendacidad, denunciando y criticando la falsa represión que se aplica en las CIES. No hace falta tener estudios superiores, con sólo un poquito de sentido común se puede deducir o dilucidar fácilmente está cuestión. Por eso, por sentido común, si esta falsa represión de la que habla la izquierda marxista o conciencias rojas fuese verdad y no una falsedad o invención, ¿cómo es que, gobernando el país no pongan remedio a este problema que denuncian?, ¿por qué les acogen con ese falso altruismo buenista, si verdaderamente luego les internan en esa nueva especie de campos de concentración que, dicen, son las CIES?.

A decir verdad, España en comparación con el resto de Europa es el país más garantista, a nivel legal, en la cuestión o con respecto a las CIES.

No nos dejemos engañar por estas conciencias rojas, por esta izquierda marxista, pues si algo es España, respecto al resto de Europa, en esta cuestión, es la de modelo, ejemplo o paradigma.

Santos Trinidad

Cristiano católico, creyente no practicante. De derecha, amante de la libertad, basada en una igualdad sustentada en la justicia.

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