Si la derecha quiere, SÍ SE PUEDE

En Salamanca, quien encabezó Vox en sus primeros pasos, fue el que escribe, de lo que se siente orgulloso, pues en aquel momento, como dije en el mitin con Alejo Vidal Cuadras, estábamos locos por defender valores e ideas contrarias al aire que surca el ambiente; éramos pocos, en ese momento éramos muy, pero que muy, pocos y, como tercer y básico, éramos “paracaidistas” es decir, personas que teníamos una mochila, llegábamos para servir, realizar un trabajo y volver a nuestros diferentes trabajos.

Tan me lo creí, que yo había prometido ser presidente 2 años y luego sería afiliado de base, y así lo hice, apoyando al nuevo presidente. En un momento concreto VOX se echó en brazos de la ultraderecha europea, y sobre todo en brazos de Lepén, quien con sus planteamientos políticos dañaría a España y así se lo dije a quien correspondía. Tras esto, informé de que si eso se materializaba me daría de baja en la militancia (como así hice), pero seguí apoyando el proyecto, hasta que acudieron al mismo una recua de indeseables peligrosos, cuyos valores eran contrarios a los mínimos exigibles en democracia, momento en el que se avisó a la Dirección General por un nutrido grupo de militantes que fueron, no sólo no escuchados, sino apartados del partido.
En fin, otro que venía con la bandera de la regeneración, el cambio y el hacer política de otro modo y sin haber tocado pelo ya hacen lo que los grandes, los que nos traicionaron, los que nos han traído a la desesperación que vivimos.

En ese momento, hubo un grupo de amigos que me felicitó por mi decisión, y recuerdo a alguna persona de la izquierda que me dijo “tú no eres de esa ralea y me extrañaba que estuvieses ahí, mi enhorabuena.”.
Qué curiosa es la vida, hoy, esos de terrenos siniestros que me daban la enhorabuena, cuando a ellos les manifiesto mi extrañeza por estar junto a podemos haciendo y defendiendo cosas que jamás hubieran soñado defender, no les veo decirlo en sus partidos, no veo que rompan su carnet, no veo que critiquen esto o aquello que criticaban cuando lo hacía la derecha en el gobierno.

Qué pena que cuando, aquellos que defendían una u otra idea tocan pelo, se acercan al poder, llegan al pesebre, se mimetizan con la casta, lo que criticaban.

He visto amigos que me amenazaban por criticar al gobierno mientras ellos estaban cobrando del pesebre, nacional, local, autonómico, en fin, en el que le había puesto su partido; como he visto a correligionarios que cuando expresas, por los cauces establecidos, tu disgusto, te apuñalan o dejan de lado para obtener una sonrisa del líder. Estos personajes son los que siempre he definido como “putillas y chaperines” que pululan por los barrizales y barriadas oscuras de los partidos.

Hoy, aún hay posibilidades de hacer las cosas de otro modo, de hacer política coherente, de mantener la palabra dada, de servir a los ciudadanos sin servirse de ellos para su lucro particular.

Existen partidos pequeños que buscan y proponen la regeneración, otros que, siendo tan pequeños, han surgido a la sombra y la traición de los ya existentes, unos que están dispuestos a desaparecer en un proyecto superior de regeneración, democracia interna, temporalidad en el servicio y coherencia, pero ni los grandes, ni otros pequeños desean salvar, de verdad, a España.

Solo con la reconstrucción de un proyecto ilusionante de la derecha democrática, seria, solvente, que aglutine a todos los votantes del sector, suavizando o apartando a los “caballos locos”, animando a los timoratos, movilizando al ciudadano pacífico, tranquilo, que sólo busca vivir en paz y ofertando una real, auténtica, efectiva y cierta regeneración democrática, la reconstrucción de controles al poder, la exigencia de servicio temporal, la defensa de la constitución como marco de convivencia y la recuperación de determinadas competencias por parte del Estado, y la generación de eficientes sistemas de colaboración autonómica que permitan el cumplimiento constitucional y la óptima gestión de fondos y efectos públicos sin duplicidades, nichos de corrupción o distancias entre ciudadanos.

Yo estoy en DLP, tú estarás en VOX, en el PP, en Cs, o en otros partidos del segmento, mientras no seamos conscientes de que debemos desaparecer en pos de un proyecto nuevo, aglutinador, gerenciado por la ciudadanía y con gente nueva que sirva temporalmente y luego de un paso atrás para ayudar a los que vengan o ni defendemos España, ni a los españoles, ni conseguiremos que la siniestra deje el poder.

Enrique de Santiago Herrero

Abogado. Máster en Ciencia Política. Diploma de estudios avanzados en Derecho Civil Patrimonial. Derecho penal de la empresa. Colaborador y articulista en diversos medios de comunicación escrita, radio y televisión.

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