Sensaciones Taurinas

Convertir problemas en oportunidades, ampliando nuestra capacidad de resistencia, nos permite superar pandemias y persecuciones. De esta saldremos más fuertes si realmente somos proactivos.

Año perdido en la Fiesta Brava para regocijo de urbanitas pusilánimes y relativistas…o quizás no tan perdido.

Un año como este permite a la gente del Bravo parar, levantar la cabeza, mirar lo recorrido y reconsiderar sus actuaciones durante todos estos años. A lo mejor hay algo que cambiar para mejorar y evitar que la inercia del día a día arrastre algunos errores hasta normalizarlos.

Una temporada en el que los distintos sectores del Toro deben analizarse para desterrar definitivamente aquello que nada aportaba y que lastraba la buena marcha de una de nuestras tradiciones más arraigadas.

Se dice en el mundo taurino que el mayor enemigo está dentro. Sería bueno contemplar este año como una oportunidad para desterrar ese enemigo del que todos hablan, pero que todos quieren ver en el prójimo, evitando tener que ceder en cuestiones propias. Si nos miramos el ombligo conseguiremos hacer bueno el dicho “entre todos la mataron y ella sola se murió”.

En el Toro, como en la derecha política, es muy complicado aunar esfuerzos. Ante esto hay que intentar, al menos, que cada uno cuidemos nuestra parcela lo mejor posible. En nuestro caso, como ganaderos de una ganadería corta así lo estamos intentando.

Ganaderos: Exclusivamente por afición…

Para ser ganadero se requieren principalmente dos cosas: una afición mayor al Toro que a otras actividades y una “cartera” dispuesta a dedicar recursos hacia esta actividad frente a otras más rentables. Después, cada ganadería se posiciona entre las que se gestionan de manera profesional   -que están obligadas a estar en el circuito comercial-, y las que “se llevan en la mano” y buscan tanto satisfacer esa afición como intentar perpetuar la herencia recibida de generaciones anteriores. Seguro que todos tenemos en la cabeza ejemplos de ambos tipos.

En lo que nos toca  estamos aprovechando este año de parón para sentar las bases de una nueva andadura. Recuperar las sensaciones en detrimento del excesivo tecnicismo, disminuir la presión y tiranía del mercado mediante la reducción de camadas o sacudirnos la imposición de la cuota de responsabilidad que algunos nos quieren atribuir en el mantenimiento de la ganadería, por ser la cuarta generación de ganaderos y estar asentados en la finca madre del encaste Domecq.

…pero poniendo las bases para la sostenibilidad

Siempre he pensado que la pasión sin control se convierte en vicio, y el vicio solo trae ruina. Por eso la pasión por el mundo ganadero debe venir acompañada de grandes dosis de racionalidad. La sostenibilidad de una actividad deficitaria pasa por un control exhaustivo de gastos y un posicionamiento realista de mercado, sabiendo por dónde hay que transitar.

Tengo algunos amigos pertenecientes a familias ganaderas tradicionales que se vieron obligados a “cortarle la cabeza” a la ganadería. Al preguntarles los motivos aparecía uno, no apreciable a simple vista, que se repetía: la mutualización de pérdidas frente a la privatización de privilegios. En cristiano, al faltar el “pater familia” de la ganadería (el latín es cristiano) ésta quedó en manos de los hijos, pero mientras uno ejercía de ganadero imponiendo sus criterios, el resto de los hermanos se limitaban a atender su parte alícuota de pérdidas. Lo que me lleva a una tercera condición para una ganadería sostenible cuando el titular es una persona jurídica: Implicación familiar colectiva.

La ganadería brava como empresa

 

También tengo amigos que supieron ver esto a tiempo y sentaron las bases para la supervivencia de importantes ganaderías representativas de encastes legendarios. Al preguntarles cómo hacen la selección, me contestan que sólo aprueban lo que les gusta a todos, sin posibilidad de atender desviaciones por el concepto personalista de ninguno; “el bueno pone a todos de acuerdo”.

Con buen criterio me argumentan que para lograr la homogeneidad de encaste, la personalidad propia de la ganadería, se ponen de acuerdo en torno a la idea previamente establecida sobre el toro que quieren criar. Todo lo que se salga de ese patrón va fuera.

Indudablemente en un escenario de fuerte persecución de la Tauromaquia por parte de sectores animalistas, relativistas y comunitarras, cada parte de las que conformamos este sector debemos poner nuestro grano de arena para lograr perpetuar el legado de nuestros antepasados en el tiempo. La visión cortoplacista nunca fue buena aliada de empresas importantes. Tenemos que mirar lejos, recuperar sensaciones y tener presente que las cosas importantes, como dijo Don Álvaro Domecq, se deben hacer “despacio, como se besa y se quiere…como se canta y se bebe… como se reza y se ama…despacio”.

Antón de la Puerta Domecq

Burke dijo que “el mayor error lo comete quien no hace nada porque sólo podría hacer un poco”. Por eso mi afición a escribir me ha llevado a intentar aportar mi granito de arena en la lucha contra la progresía y el marxismo cultural. Me limito a simplificar temas complejos para intentar hacerlos accesibles al mayor número de personas posible, sin más pretensiones. Ojalá consiga hacer reflexionar a uno solo de mis lectores. España y los españoles merecen que le quiten la venda de los ojos…volvamos a los Valores!!

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