Semblanza de Osoro

Como todos los santos tienen octava, quiero creer que también así los pecadores, y acogiéndome a esa suposición, quiero hoy sacarme la espina que llevo clavada desde el 20 de noviembre. Y esa espina no sólo me la clavó a mí, sino a toda la Iglesia, que nos manda rezar por las almas de los difuntos, el arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, prohibiendo celebrar funerales por el alma de un difunto católico en toda su archidiócesis, por el hecho de llamarse Francisco Franco. Tal vez también fuera por ser hijo predilecto de la Iglesia, que le honró con sus más altas distinciones, y por haberla salvado del exterminio en los años 30’s. Tal vez fuera por mandato de su jefe de Roma, amigo de todos los tiranos comunistas, pero ello no le exime de su responsabilidad en quebrantar las leyes de Dios y de la Iglesia. Pero no acaba ahí la cosa; cuando por fin, providencialmente, la Fundación Francisco Franco consiguió un lugar para celebrarlo, el párroco de esa iglesia de El Pardo recibió una llamada del arzobispado unas horas antes del funeral para prohibirle terminantemente mencionar a Franco en la homilía ni rezar preces, y más flagrante todavía, le prohibió tocar el himno nacional en la Consagración, como corresponde a un jefe de estado.

Algo sin precedentes en la historia de la Iglesia de España, un escándalo para todos los que lo conocieron, incluso ateos y agnósticos, pero que por desgracia es uno más de un palmarés de este tipo de tropelías de Carlos Osoro, también conocido como Osoros y Osoroglio.

El primero del que tengo conocimiento fue en los años 70’s cuando era seminarista en Salamanca, donde organizó, junto con CCOO, la primera huelga del mundo en un seminario. Prometieron muchas cosas a los seminaristas, pero al final sólo consiguieron una (que no estaba en el “programa): eliminar las asignaturas tomistas para sustituirla por las modernistas del CVII.

Posteriormente, cuando fue nombrado rector del seminario de Santander, solía suspender a los alumnos que mostraban “veleidades” franquistas y llegó al extremo de ordenar sacerdotes a dos diáconos que habían tenido relaciones con dos de sus acólitas, dejando a una de ellas embarazada. Tanto escándalo produjo ese hecho que el nuncio prometió que mientras él estuviera en su cargo tal rector nunca sería ordenado obispo. Y así fue, hasta que se retiró.

Posteriormente, tras su paso por Oviedo (donde se le conocía como “el oso de oro”) y por Valencia, aterrizó en Madrid inaugurando un nuevo estilo de pastoral. Su estreno fue la autorización de un acto de New Age a cargo de Monedero y Podemos en la parroquia de Santo Tomás de Villanueva, con chamán incluido y la asistencia de uno de los sacerdotes parroquiales. 

Posteriormente y para mi sorpresa, eliminó el rezo del Rosario en la catedral de la Almudena en la Vigilia de la Inmaculada y para más inri, me aseguró que se había rezado antes de la Vigilia, cosa falsa.

Más tarde protagonizó el escándalo por todos conocido de exonerar a Rita Maestre de su culpa en la profanación de la capilla de la Complutense, otorgándole un perdón que ella no había pedido, y que ella dejó patente afirmando que lo volvería a hacer. Ese “perdón” eclesial motivó al juez a absolverla.

En otro momento concedió la Medalla de la Virgen de la Almudena a la presidenta de la Comunidad de Madrid que promulgó la ley que impone la enseñanza LGTBI en las escuelas y persigue a los padres y directores que no la acaten: Cristina Cifuentes. Oponerse a ello motivó la expulsión de esa Congregación a la persona que osó oponerse a ello.

Otro hito en su palmarés es haber sido el primero en celebrar un acto interreligioso en la Almudena con judíos y musulmanes en que se leyó del Corán y se alabó a Alá como único Dios verdadero (siguiendo el mandato de la ONU, como ha ordenado su jefe de Roma).

También asombró a los fieles de Madrid afirmando que la Virgen también habría apoyado la huelga del Día de la Mujer de hace un par de años, que no fue ni pacífica ni cristiana precisamente.

Aparte de estas hazañas sin parangón en la historia de la Iglesia española, tiene en su haber otras como acompañar a Roma a Carmen Calvo para entrevistarse con el Secretario de Estado del Vaticano para pedir su colaboración en la exhumación de Franco, cosa que evidentemente consiguió, después de muchos falsos desmentidos para marear al personal. En ese viaje posiblemente recibió el placet “papal” para la misión que le ha encomendado el gobierno de Pedro Sánchez: usurpar la titularidad del Valle de los Caídos y expulsar a la comunidad benedictina. Así, desoyó las repetidas llamadas de socorro del prior del Valle de los Caídos cuando la Basílica fue invadida y profanada por el gobierno, máxime expresando, junto con la Conferencia Episcopal, su aprobación de la espuria exhumación de Franco con la consiguiente violación de un Tratado Internacional con la Iglesia. 

Y para remate lo ocurrido ayer mismo: un seminario sobre satanismo en la Universidad Complutense de Madrid (fundada por la Iglesia) con un ritual como colofón, sin que el pastor de la Iglesia de Madrid diga una sólo palabra al respecto….  Y el que calla, otorga., como también hiciera su jefe de Roma cuando erigieron una estatua de Moloc en el Coliseo Romano hace unas semanas.

Todo esto y más es la semblanza de un cardenal que por sus frutos se conoce que no lo es de la Iglesia Católica sino de otra muy distinta…  la MASÓNICA.

 

Pilar Gutiérrez
www.volvemos.es

Redacción

Digital de Información y Opinión de derecha

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