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Sanchismo, una lacra que los españoles no nos podemos permitir

 

El SANCHISMO no puede admitir que depende de un grupo de energúmenos es decir, de gente furiosa, resentida, alborotada, se puede decir que, son personas poseídas por el demonio.

Me refiero a las violentas imágenes vividas en esta semana, se puede decir trágica, en Cataluña, imágenes que todos hemos visto. Y por mucho que el separatismo siga en su afán o intento de seguir engañando a la sociedad, ya no puede engañar a nadie. Ni siquiera a sus más acérrimos defensores, es decir, a los más extremados y fanáticos defensores.

Las imágenes que todos hemos podido ver, la citada semana, la de las celebraciones del golpe de Estado del 1 de Octubre, son más que elocuentes. Es decir, conmovedoras, descriptivas y sobre todo persuasorias.

Asalto al Parlamento, a las Instituciones, enfrentamientos con la policía, ataques a los no separatistas y a periodistas….. ese cuento del independentismo, ya no cuela.

Los ciudadanos decentes, honrados, nos encontramos ante un gobierno que por necesidad propia cede ante los violentos y chantajistas separatistas. Nos encontramos con un presidente que ha entregado la cuchara a un tipo, al que se puede definir acertadamente como «fanático iluminado», títere de un prófugo, y cabecilla de facto de unos comités de acción violenta.

Me explico, nuestro presidente actual, Pedro Sánchez, no es más que un loco peligroso, marioneta de un delincuente, y el cabecilla o líder de unos comités violentos en su propio provecho o beneficio.

Esta es la cruda y triste realidad, y no hay otra, la debilidad parlamentaria de Sánchez es tan sumamente grande que no sólo depende de otros partidos de izquierdas, depende además de estos simples locos, o meros orates y chalados.

Incluso sus serviles ministros, o los ministros de su Gobierno, llegaron a minimizar la violencia que todos hemos podido ver, y le han restado importancia a algo que nadie puede negar. A no ser, claro está, que ese alguien sea tan sumamente sectario que vea lo que otros le digan que tiene que ver.

Me explico, es lo que conocemos como la táctica de la adúltera. Llega un marido a casa y se encuentra a su mujer con otro hombre en la cama, se enoja y carga dialécticamente contra ellos, su mujer, le replica, y le dice, «cariño esto no es lo que parece», lógicamente él, se enoja todavía más, y le reprocha la presencia del otro hombre en su cama, a lo cual, ella le replica con la mencionada táctica. «Y tu eres el que, dices que, me quieres tanto, y prefieres creerte lo que ves, a lo que, yo te cuento».

Después de esto, Sánchez convoca elecciones generales, porque sin duda no le queda otra, pues siguiendo en su obstinación y egoísmo por y en su propio provecho, esta situación acabaría mal.

A día de hoy los españoles nos encontramos en un callejón sin salida, un callejón, al que Sánchez nos ha llevado sólo por el interés propio, y lógicamente en su único y propio beneficio, valga la redundancia, es decir, para que nadie le pueda mover de su sillón.

Son demasiados ya los problemas que esta presidencia está generando, y en demasiado poco tiempo. Es completamente inviable un gobierno como el suyo, lo que a su vez lo hace nocivo y obsoleto. Un gobierno que depende completamente de los enemigos de la nación que él pretende gobernar.

Si el presidente de la tesis, y de los ministros tocados por innumerables escándalos no hubiese convocado las elecciones generales en este momento, no lo hubiese hecho nunca.

Dicho de otra manera, si el presidente cuyas actuaciones o aplicaciones políticas, basadas en unas supuestas, más bien falsas conclusiones, supuestamente razonadas, con las que lógicamente tuvo que recurrir al plagio, para obtener su falso, como su persona, doctorado, y su acomodaticia o dejadez, visión para elegir los ministros que forman el equipo de su Gobierno, meros y simples incapaces y no exentos de culpa. No se hubiese visto obligado a convocar ahora las elecciones generales, hubiéramos tenido que soportar sus absurdas, nocivas, surrealistas e inviables políticas, hasta terminar la legislatura.

Sin duda, Sánchez ha acabado demostrando lo que todos o una inmensa mayoría de los españoles llevamos viendo desde el primer día. Que no es más que un ególatra y un narcisista con ansias de poder, cuya prepotencia y orgullo le hacen capaz de pasar por encima de quien sea por conseguir sus objetivos. Sin género de duda, un auténtico egoísta y un déspota descarado. Es decir, una persona que piensa sólo en si mismo, lo que le convierte en una persona sin sujeción a ley alguna, causa esta que, le convierte en una persona sin escrúpulos que, trata con dureza a sus subordinados, abusando de su poder y autoridad.

Hace tiempo que el PSOE decidió a través del voto de sus militantes suicidarse como partido supuestamente útil para España. Si con la gestora, es decir, sin Sánchez, los socialistas habían empezado a centrarse, a recuperarse en las encuestas, hasta superar a Podemos, evitando así, aquel famoso SORPASO que, sin duda presumían, el Mesías PODEMITA Iglesias y sus profetas, el cual daban por hecho estos últimos, y a resultar medianamente creíbles, o no tan increíbles. Como alternativa de gobierno entre los españoles de dedos de frente, en esa ocasión, la democracia directa puso las cosas, donde la democracia, y sobre todo la directa, suele ponerlas que, es en el retrete, donde tantas otras pulsiones y fisiológicas necesidades son evacuadas.

Al próximo que, vuelva a hablarme del orgullo de las primarias, le mandaré una foto dedicada de Pedro Sánchez, sin duda, uno de los hombres más tontos de España.

¿Qué son las bases? ¿Qué sentido tiene transferir el destino político del partido?
Diré que jamás el tumulto ha sido amigo del matiz, o lo que es lo mismo, jamás el desorden, la confusión, el alboroto, han sido amigos del rasgo que da a algo un carácter determinado. Pues es ese rasgo el que hace auténtico u original ese algo. Ni lógicamente, portador de ninguna luz, como no fuera la del incendio.

¿Qué inteligencia se puede esperar de algo tan obtuso o «hooligan», como sin duda es la militancia?

Por ese miedo al que dirán a que nos llamen fascistas, apelamos a su sabiduría y al rito precultural e incivilizado del «Una persona, un voto». Luego llegan los resultados y tampoco somos capaces de entender lo que hemos hecho mal. Es decir, pedimos al conocimiento y a la ceremonia de la ignorancia, o el desconocimiento del «cuántos más mejor».

Y todo esto, porque nos sigue colapsando, conteniendo o parando, el miedo a que nos llamen fascistas, en definitiva, al que dirán, y claro está, porque lógicamente no tenemos una idea mejor.

Cuando le preguntaron a Felipe González, si tenía razón Lluís Llach, por haberle demandado por incumplimiento de promesa electoral en relación con el referendo de la OTAN, y nuestro posterior ingreso en ella, este respondió que el referendo fue un error, una salida por la tangente de alguien que no asume que la responsabilidad de gobernar implica tomar las decisiones que sean o le parezcan las más oportunas, con independencia de lo que prometiste, cuando no tenías ni la información ni los elementos de juicio suficientes.

El expresidente reconoció abiertamente y dijo lo que tenía que haber hecho, lo resumió, de la siguiente manera: tenía que haberse entrado en la OTAN, sin consulta previa de ningún tipo, e inmediatamente luego anticipar unas elecciones generales con el objetivo de depurar o exhimir responsabilidades por el cambio de opinión. Pero en ningún caso dejar una decisión tan importante en manos de una ciudadanía que en su inmensa mayoría no podía entender el alcance de su sufragio. Es decir, no podía entender el ejercicio de ese, su derecho de voto, y las consecuencias o alcance derivado del mismo.

Es comprensible que el padre de un hijo asesinad, quiera matar al asesino. Es comprensible que, en casos de legítima desesperación, creas que el dolor que te hacen se cura causando el mismo daño. Y es por eso, por lo que no es una buena ideal dejar la aplicación de la justicia en manos de las víctimas o de sus familiares, pues se perdería toda objetividad o norte de los hechos. Por eso es por lo que nuestro sistema judicial está basado en el castigo y en la reinserción, pero nunca, nunca, en la venganza.

Es comprensible que la militancia del PSOE crea que con Pedro Sánchez llegarán antes, porque la turbas de brocha gorda, la militancia o turba, no es más que una muchedumbre de gente confusa y desordenada, y más aún refiriéndonos a la turba de las izquierdas. Si los socialistas inteligentes sabían que no es verdad, es más, sabían que es mentira, y podían predecir y en su caso prever que sus bases tirarían a su monte de facilísimo y demagogia. Es decir, que Sánchez intentaría ganar la influencia o apoyo, de esta última, con sus discursos revolucionarios, los cuales sólo agitaron a la plebe, a las bases.

¿Por qué lo permitieron, si son lo suficientemente inteligentes?, ¿por qué han de comportarse como unos bobalicones, por miedo a que les llamen fachas o caspa?

Sin ir más lejos, a mí me lo llaman cada día, por mi ideología, en sentido figurado, ro está. Y en mi vida, no vota nadie. A veces mando, y otras me toca obedecer, es lo que ahí, es la jerarquía. La Iglesia lleva más de 2000 años de grandes éxitos, y en sus primarias, sólo vota el Espíritu Santos. Imaginaros que al Papa lo elegiríamos todos los católicos votando. ¿Qué clase de santidad podríamos atribuirle al que saliera elegido?. Por poner otro ejemplo, tampoco en el PP hay primarias. Imaginemos que las hubiera, igual, o sería del todo posible que, tuvieran de presidente a Bárcenas, Rato, o Ignacio Camacho, encarcelados….

Esto no es más que otro mal resultado para el PSOE, que sin duda, seguirá desangrándose en el rincón, finalizando con Podemos en un terreno que Iglesias conoce mucho mejor. Mal resultado para el PP, que tendrá que lidiar con un escenario mucho más inestable. Y lógicamente, y en definitiva, un mal resultado para los españoles de izquierdas que han perdido la única alternativa de gobierno de una izquierda políticamente centrada.

En el caso de las izquierdas y más concretamente del PSOE, ganan las primarias, la anti política, la demagogia de la urna, gana la turba. Personalmente soy de la opinión, de que las masas están para mirar y aplaudir, y no para exhibirlas como fuerza bruta, ni para cederles protagonismo, ni mucho menos el liderazgo político.

No olvidemos la historia, la cual nos recuerda, nos dice que, los mejores amigos de la democracia directa, de los referendos y de las bases envalentonadas, fueron los grandes tiranos del siglo pasado. Demostraciones callejeras a diario, cristales rotos por la noche, apartad a las criaturas…

Esto son los gobiernos de izquierdas, esto son sanchistas y podemitas.

Los españoles no nos merecemos algo así, nos merecemos algo mejor, vota VOX, que es y representa todo lo contrario a lo aquí expuesto.

Por España y en consecuencia por los ESPAÑOLES, no lo dudes, Atrévete y vota Vox, no te arrepentirás.

Santos Trinidad

Cristiano católico, creyente no practicante. De derecha, amante de la libertad, basada en una igualdad sustentada en la justicia.

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