Sánchez y Batet contra la democracia

"La situación a la que nos está conduciendo es tan grave, que sería necesario que con urgencia se le haga una valoración psicológica, por bien de todos los españoles".


El sábado pasado se celebró un Congreso socialista en Extremadura. Pedro Sánchez habló con el gesto de siempre. Prodigó infinidad de sofismas hablando como se habla a un público sin memoria ni capacidad reflexiva. Y discurseó sin pensar que la Verdad, es sola e inmutable. Pedro Sánchez habló en el tono de siempre, ofendiendo, fingiendo perdonar y haciendo de la soberbia un instrumento de su oratoria. Pedro Sánchez, olvidando los problemas nacionales y la elegancia de una política elevada, descendió al comadreo político, intentando definir las ideas y las conductas, como si no existiese una realidad más fuerte que su audacia. Demagogia neta fue su discurso, sin razón y sin alma. Artificios y gestos para arrastrar una opinión que tiene una experiencia demasiado amarga y próxima para creerle aunque sabe que el olvido está también próximo.

Pero aun así, aun conociéndole, no es posible escuchar sin protesta, que quien es responsable de la peor catástrofe social, económica y política sufrida por España se erija por su voluntad y su descoco en acusador de unos ciudadanos que no han hecho sino defender el prestigio y la propia vida de su Patria es intolerable.

La derecha ya ha demostrado en estos 40 años de democracia que sabe gobernar para procurar el bienestar de todos los ciudadanos. Partidos como Vox o PP, tienen preparados planes de reactivación económica y planes de protección social que verdaderamente funcionan. Saben cómo hacerlo, pero no les dejan.
Sánchez está preparando ya sus discursos para ganar las elecciones del 23. Aprovechará el olvido de las masas para embadurnar lo incierto con ambigüedades , y con falsedades, la inocencia de la Verdad.

Señores de la derecha, siempre han pecado ustedes de ingenuos; no saben reconocer la malicia hasta que actúa, pero, para entonces es ya demasiado tarde.

Los empresarios están acostumbrados a prever los acontecimientos que afectan a su empresa para que sus empleados no sufran, no pierdan sus puestos de trabajo y, también, para que la empresa sea sólida ante los embates de la vida económica. Ustedes, los políticos, deberían tener esa virtud como obligatoria, puesto que el modo de vida de millones de personas está en sus manos.

Nuestros gobernantes toman decisiones con el único fin de su supervivencia política e ideológica sin importarles las consecuencias sobre la sociedad; manejan el dinero público con absoluto desprecio; cada día dilapidan en todas las administraciones miles de euros cometiendo errores que para cualquier trabajador serían intolerables y llevarían a la quiebra a una empresa, y al paro a sus trabajadores.

Los votantes de Sánchez, como hemos podido comprobar en sus dos recientes congresos, son reacios a ver la relación entre el deterioro de la vida social y económica de sus familias, incluso la de sus propios hijos, y la gestión del gobernante. Y por esa razón, le vuelven a votar. La culpa es de Franco, de los curas y de los fachas. (Cada español debería poder valorar su capacidad mental ante el grado de excitación política que sufre su cerebro al ser sometido a estos términos: Franco, monjas, fachas, fascistas, empresarios, bandera de España, norteamericanos con banderita, etc.)

Los datos estadísticos no mienten:
Con González subió el paro; con Aznar bajó el paro rapidísimamente; con Rodríguez subió el paro a velocidad increíble; con Mariano, bajó progresivamente; con Sánchez… (Qué les voy a contar que no sepan ustedes). (González, Rodríguez, Sánchez,… el próximo será un Peláez, seguro).

El CASO BATET
No existe democracia si no existe independencia entre los tres Poderes. Esto es un axioma que todo buen demócrata del mundo tiene claro. Sin embargo, el PSOE tiene un desesperado interés por mangonear la elección de los jueces. Ya despreció, Pedro Sánchez, al Poder Judicial con los indultos; también se atrevió a decir públicamente en una entrevista que él tenía el control del Poder Judicial. La soberbia de esta persona es tan inverosímil que resulta difícil de comprender. La situación a la que nos está conduciendo es tan grave, que sería necesario que con urgencia se le haga una valoración psicológica, por bien de todos los españoles.

Si Batet (Poder Legislativo) no aplicó la sentencia del Poder Judicial por decisión propia, entonces es que el Poder Legislativo estuvo protegiendo a un delincuente. Y por lo tanto, tenemos una democracia defectuosa.
Pero si Batet despreció la decisión del Poder Judicial a instancias del Poder Ejecutivo (Sánchez), entonces, podemos asegurar con absoluta rotundidad legal que España ha dejado de ser, sin darnos cuenta, una democracia; como la Alemania de Hitler (no me consideren extremista, ocurrió exactamente eso: Hitler obtuvo democráticamente el Poder Ejecutivo con los votos de los alemanes, luego, tomó el control de los otros dos Poderes). Estamos en una situación peligrosa para la democracia. No importa que usted lo quiera creer o no: si lo cree, no va a poder hacer nada y si no lo cree, vivirá otra legislatura en el limbo ideológico pensando que ha vencido a Franco y se hundirá aún más en los problemas económicos derivados de un mal gobierno.

José Enrique Catalá

Licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Valencia. Especialista en Hª Medieval. Profesor. Autor del libro: Glosario Universitario.

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