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Requetés contra Brigadas Internacionales

A lo largo de la Cruzada Nacional de 1936-1939 las unidades y Tercios de Requetés carlistas jugaron un importante papel militar, hallándose presentes en la batallas y campañas más importantes de la Guerra Civil.

Ningún historiador militar medianamente serio pone en duda que los Tercios de Requetés formaron parte de la élite del Ejército Nacional. Las Brigadas de Navarra, los Tercios andaluces, el Tercio catalán de Nuestra Señora de Montserrat y tantas otras unidades de Requetés de toda España regaron con su sangre los campos de batalla de nuestra patria y dejaron huella en nuestra historia militar.

Los batallones carlistas hacían honor a su tradición, puesta de manifiesto de forma tan gloriosa en las tres guerras del Siglo XIX. Todo ello hace que no sea posible escribir la historia de España de los siglos XIX y XX sin hacer referencia al Carlismo, expresión política contemporánea que representaba la mejor tradición religiosa, cultural y política de la historia de nuestra nación.

En el bando de enfrente en el ejército republicano o rojo desempeñaron una función especialmente importante desde el punto de vista político y militar las llamadas Brigadas Internacionales. Como han demostrado los archivos soviéticos descalificados y resaltan los historiadores más prestigiosos, con sus más de 40.000 hombres en total fueron en la práctica un ejército soviético dentro de España.

Formadas en su gran mayoría por militantes comunistas de todo el mundo y a las órdenes orgánicas de la llamada Internacional Comunista, eran absolutamente fieles a Moscú y a Stalin. Sus mandos eran seleccionados entre oficiales del ejército soviético.

Los Tercios de Requetés se enfrentaron contra las Brigadas Internacionales en diferentes batallas y campañas y globalmente se puede decir, sin temor a exagerar, que se mostraron netamente superiores a aquel ejército internacional marxista. No era extraño, ya que durante la Primera Guerra Carlista, un siglo antes, los jóvenes campesinos católicos que formaban el ejército de Don Carlos, simbolizando la resistencia nacional española, frente a la injerencia de las potencias extranjeras y de su ideología liberal, derrotaron repetidamente a las Legiones Británica y Francesa.

Ya en el invierno de 1936 sobresalió la gesta de los Requetés andaluces que el 28 de diciembre rechazaron en Lopera un fuerte contraataque de la Brigada Internacional Británica, que quedó diezmada sufriendo más de 400 muertos.

En la batalla de Brunete la IV y V Brigadas de Navarra tuvieron un papel destacado. Pero fue en las batallas de la ofensiva de Aragón, en la primavera de 1938, donde la unidades de Requetés se enfrentaron contra las Brigadas Intenacionales, venciéndolas con claridad.

Durante la ofensiva de ruptura por el río Guadalope, que propició la llegada al Mediterráneo de las fuerzas nacionales y la ruptura en dos del territorio republicano, tuvo un papel protagonista la I Brigada, ahora llamada 1ª División de Navarra. Su contrincante era la XIV Brigada Internacional franco-belga.

“La operación de ruptura del Guadalope fue muy dura”, según explica en su libro de memorias el General García Valiño, comandante de la 1ª División de Navarra. El 26 de marzo de 1938, las compañías del navarro Tercio de Lácar, apoyadas por bombardeos aéreos, artilleros y carros de combate, asaltaron a la bayoneta las trincheras enemigas de la XIV Brigada Internacional. Tras una durísima lucha, los navarros consiguieron conquistar las estratégicas Cotas 184 y 187, alcanzando el kilómetro 33 de la carretera de Gandesa. Los Requetés sufrieron un centenar de muertos, pero las bajas de la Brigada comunista francesa, ascendieron a 300 cadáveres y 60 prisioneros.

Al día siguiente, el 27, las fuerzas carlistas navarras de la 1ª División avanzaron enérgicamente ocupando el espolón Cota 211 entre Valdeceil y el puente de Masatrigos. Los comunistas franceses abandonaron otros 250 muertos.

Finalmente el 29 de marzo los regimientos de la 1ª de Navarra ocuparon la sierra de Caspe, vadeando el río por Miraflores, sufriendo ese día numerosas bajas. Pero las fuerzas de la XIV Brigada francesa quedaron diezmadas dejando sobre el terreno otros 400 cadáveres ese día.

Unos meses más tarde, en agosto de 1938, ya en los combates de la batalla del Ebro fuerzas navarras, esta vez de la IV División, tomaron tras duros combates la estratégica Cota 471, derrotando una vez más a la XIV Brigada Internacional francesa, causándoles fuertes bajas.

Quedó claro que las Brigadas Internacionales, aún luchando con coraje y valor, no eran capaces de derrotar a los Tercios de Requetés.

Rafael Maria Molina

Historiador y articulista. Ha colaborado en Somatemps, Adelante la Fe, Agnus Dei prod, Fundación Nacional Francisco Franco, Ahora información, carlistas.com y NSE radio.

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