Renace el viejo Partido Popular

Ante todo, como todo caballero que se precie, toca felicitar a Populares por tan holgada victoria en estas elecciones. Han sabido aglutinar en torno a la moderación indeterminada a una gran variedad de electores que ahora analizaremos. Realmente, con Juan Marín vendiendo fielmente los logros económicos conseguidos (he de decir que así es como se plantea un debate, con datos) Moreno Bonilla solo necesitaba estar, aguantar el tipo y esquivar golpes sin devolverlos, para seducir a esa gran porción del electorado que prefiere refugiarse en su indolencia y no tener que descubrir segundas derivadas que le hagan salir de su zona de confort.

Cómo se consigue una mayoría absoluta

En torno a las siglas del PP se han aglutinado votantes convencidos de la gestión económica de los sucesivos gobiernos populares y que no le dan importancia a que haya dejado de lado la batalla cultural porque no es su guerra. También votantes tradicionales, románticos que, aunque manifiestan que sí les preocupa la citada batalla y se dan golpes de pecho ante la ingeniería social impuesta por la progresía, sucumben como rehenes al recuerdo de una Alianza Popular que nada se parece el actual PP; se refugian en su memoria obligándose a pensar que siguen importando los valores para tranquilizar sus conciencias, afectados por el Síndrome de Estocolmo.

Se han sumado a la masa popular los electores de Ciudadanos, partido socialdemócrata de corte liberal que ha sido fagocitado por el Gran Hermano. La similitud de conceptos entre estos y la nueva masa de los populares auguran una coexistencia pacífica, aunque nada sólida dada la tendencia de los naranjas a girar hacia donde sople el viento.

Están también los socialdemócratas más centrados del Partido Socialista Obrero Español. Estos, desencantados por la actitud lasciva y exhibicionista de aquel que vendió su alma al Diablo, han terminado por rehuir la compañía de terroristas, secesionistas y feminazis que mercadean con el gran señor de la izquierda extrema en España.

Por último, están también algunos ex-votantes de VOX que no han terminado de entender que el partido conservador no es una moda y que persigue la regeneración de aquellos valores que hicieron de España una gran nación, por encima de cuestiones puramente económicas. Como dijo nuestro presidente, Santiago Abascal, quien vote a  VOX pensando que entregará  los votos necesarios para la investidura a cambio de nada, es mejor que vote PP. Es importante elegir los compañeros de viaje y en VOX se requiere no tener miedo a nada ni nadie.

En definitiva, la mezcla de churras con merinas resta uniformidad y solidez al rebaño.

Similitudes y diferencias entre PP y VOX

Si nos centramos en el capítulo económico, ambos partidos comparten muchos principios englobados en el libre mercado. Apoyo a autónomos y PYMES, fomento de la meritocracia, simplificación de requisitos burocráticos, bajadas de impuestos…Sin embargo, el sesgo del Partido Popular se orienta más hacia las empresas del IBEX y el capitalismo salvaje, mientras que el de VOX se tiñe de matices socialcristianos, de estructuras más acordes con el distributismo de Chesterton.

Las diferencias se acrecientan si entramos en el capítulo social. Frente a la actitud liberal progresista del PP para aumentar masa social, VOX mantiene una posición conservadora que no busca ganar el voto de todos, sino sacar a España de la degradación moral a la que la están condenando los señores de la corrección política. Su clara posición pro-vida fue el inicio de mi relación con VOX. Relación que fue estrechándose cuando fui descubriendo su oposición frontal a la ideología de género, su lucha sin cuartel contra la ley de la mal llamada violencia de género, su apoyo incondicional a la unidad de España, su intención de racionalizar la inmigración descontrolada, su firme decisión por defender el mundo rural y sus tradiciones…

Me pregunto si el señor Moreno Bonilla, con la mayoría absoluta conquistada y  ese batiburrillo de ideologías que es lo más parecido a la Alianza de Civilizaciones de Zapatero, se ocupará en combatir las injustas leyes de ingeniería social impuestas por la ultraizquierda, o emulará al señor Rajoy y únicamente se ocupará de la economía. Hay que retratarse, porque no se puede servir a dos señores a la vez.

Y ¿cómo ha quedado VOX tras las elecciones?

De nuevo han certificado que PP y VOX no son partidos iguales. Tienen muchas cosas en común, pero no puede un partido liberal conservador como VOX identificarse con un partido liberal progresista como el PP.

Y todos aquellos cuyos análisis de los resultados de VOX pasan por decir, intencionadamente, que tenía que haber sido más conciliador, más centrado en Andalucía en lugar de España, utilizar menos la simbología nacional para abrazar la autonómica…aún no se han enterado. Todos esos que piensan que VOX tenía que haber hecho una campaña como la del PP, no quieren más que convertir a VOX en un partido diluido en el difuso espectro que a centroizquierda y centroderecha proyecta una ideología sin alma, renunciando a los elementos diferenciadores que ha hecho que 500.000 andaluces nos sintamos cada vez más orgullosos de pertenecer a la familia VOX. Todos esos “analistas” buscan que pierda su ADN, que renuncie a aquellos caracteres que lo convierten en muro de contención contra el nuevo orden mundial y el club Bildenberg. Buscan mimetizarlo con el Partido Popular para hacerlo innecesario y que desaparezca.

Pues bien, creciendo 2 diputados, 100.000 votos, casi un 25% respecto a 2018 en Andalucía, se ha consolidado como un movimiento depurado, que sigue muy vivo y con capacidad de crecimiento. No llegar a las expectativas supone una criba de todos aquellos advenedizos que se apuntaron al calor de las optimistas encuestas y que ahora están desencantados.

La desilusión debe traer consigo una autocrítica interna, una asunción de errores, pues es de inteligentes convertir los problemas en oportunidades. No hay tiempo para lamerse las heridas porque hay más elecciones a la vuelta de la esquina y, tras lo expuesto, cada vez tengo más claro que el #SoloQuedaVOX no es un anuncio fruto de la casualidad. Realmente es un proyecto que merece la pena, y que necesita la ilusión y la constancia de quienes realmente quieran dejar a sus descendientes una España mucho mejor. Roma no se construyó en dos días.

Antón de la Puerta Domecq

Burke dijo que “el mayor error lo comete quien no hace nada porque sólo podría hacer un poco”. Por eso mi afición a escribir me ha llevado a intentar aportar mi granito de arena en la lucha contra la progresía y el marxismo cultural. Me limito a simplificar temas complejos para intentar hacerlos accesibles al mayor número de personas posible, sin más pretensiones. Ojalá consiga hacer reflexionar a uno solo de mis lectores. España y los españoles merecen que le quiten la venda de los ojos…volvamos a los Valores!!

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