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Regresionismo

La izquierda trata de destruir la historia, porque sabe que haciéndose dueña de la misma, es decir, del pasado, se hacen dueños también del presente.

Vivimos unos tiempos confusos, raros, donde lo políticamente correcto prima ante la razón y el sentido común. Unos tiempos acentuados por el carácter arbitrario de las políticas de izquierda. No prima, ni es válido lo legal, sino lo que por un mero capricho del Ejecutivo de turno se legítima como norma o ley.

Esto hace una verdadera realidad de esa máxima sobre la izquierda en general, esa de que una de sus armas y características principales es la mentira, cosa esta que repiten hasta la saciedad para legitimarla y así reconvertirla en una verdad.

Me refiero a ese especie de eslogan, repetido hasta la saciedad por el revolucionario Sánchez, eso de que en las pasadas generales del 28-A del año en curso, se había impuesto el futuro, el progreso. Y que en lógica consecuencia había perdido el pasado. Personalmente creo que no hay nada que se aleje más de la realidad.

Sinceramente, el único que ha resucitado el pasado, con una exhumación, en mi humilde y modesta opinión, una mera y simple profanación. Con sus decretos leyes puramente totalitarios, con los que tratan de imponer a la sociedad unas ideologías, unas visiones de la vida, de la forma más rastrera y arbitraria posible.

Cuando escuchamos estas cosas y lógicamente las analizamos, lo que nos deberíamos de preguntar, es ¿quienes son estas personas que se creen en poder de la verdad absoluta en todo momento?. Simples impostores, pues esa especie en concreto no existe como tal. Es decir, no hay nadie, absolutamente nadie que posea en propiedad esa gran cualidad o virtud.

Estas personas, las de la ideología de Sánchez, estos mismos que entre otras cosas atacan el Valle de los Caídos, son los mismos que siempre que han gobernado han llevado el país a la ruina. Y que a nadie le quepa la menor duda, de que Sánchez será una excepción.

Son esos mismos que han sacado a la ETA del abismo en que ellos mismos reconocen que estaba y, la han convertido en una potencia política. Esos mismos que han hecho del asesinato un arte de la política, una manera de conseguir concesiones y en lógica consecuencia de avanzar políticamente.

Son los mismos que se presentaron en su día con 100 años de honradez, y todos sabemos que son 100 años de corrupción. La corrupción, una característica que les pertenece en propiedad, de la que han hecho su forma de vida. Esos mismos que tienen un historial terrorista en su propia casa, desde la República y antes, posteriormente en la transición, dentro de la propia democracia, como terrorismo de gobierno.

Me explico; son una clase de personas, que no tienen la mínima autoridad moral y sin embargo están siempre erigiéndose en fiscales de los demás, acusando a la parte de la sociedad que disiente o difiere de su ideología, cuando realmente son ellos y no otros los que deberían estar sentados en el banquillo de los acusados.

Estos simples delincuentes ideológicos, han dejado el país hecho un verdadero asco, no sólo en el aspecto económico, también en el aspecto moral, y muchísimo más… Y la verdad, lo han conseguido, debido a la indiferencia de una sociedad que no ha querido saber la verdad sobre quiénes son realmente, repasando y analizando su verdadero historial… Personalmente soy de la opinión de que una persona que admite un soborno, una comisión, de un gobierno que ha llevado a su país a la ruina. Un gobierno que ha delinquido en muchísimas cosas. Que ha mentido y miente de manera sistemática y por norma o costumbre. Esa persona se descalifica por si sola.

Sin olvidar que estas personas se erigen en fiscales, decretando leyes totalitarias e impositivas, como la ley de memoria histórica, la ley de género, etc… Primero han tenido que montar una campaña monstruosa de falacias y mentiras, en la que se puede aseverar que ha colaborado intensamente, la hasta día de hoy, supuesta derecha. Me explico, si en un periódico, que se define supuestamente de derechas, se le ha dado pábulo a todas esas miserias y tonterías, simple y mera propaganda, en fin, a cosas verdaderamente increíbles. Es decir, si un periódico que pretende ser serio y objetivo, se pone al servicio de esas falacias, simple propaganda, nos indica el grado de indecencia por un lado y de ingenuidad por el otro en el que esta sumido el mismo.

En mi humilde y modesta ignorancia, sobre criticar o prejuzgar a nadie, me atrevo a aseverar con firmeza y rotundidad que son personas de mentes turbias. Sin duda, sus mentes tienen un gran parecido, una gran similitud, a la de las mentes de los talibanes, que destruyeron a los BUDAS en Afganistán. Al igual, que estos pretenden destruir todos los vestigios del franquismo, incluido ese gran monumento que supone el Valle de los Caídos, con todo lo que este representa para el patrimonio cultural, artístico e histórico de esta, nuestra gran nación, España.

Meros impostores, pues como dije antes, creen tener y estar en posesión de una verdad absoluta, por lo que no pueden permitir ni tolerar una historia, u otra visión diferente o que no sea conforme a lo que ellos entienden o creen como la verdadera. Es por eso, que tratan de destruirla. Tratan de destruir la historia, porque saben que haciéndose dueños de la misma, es decir, del pasado, se hacen dueños también del presente.

Estos impresentables, los socialistas, en general, toda la izquierda, tenían un objetivo claro y principal en la guerra civil, sin duda su objetivo principal o fundamental fue no sólo destruir la Iglesia, sino erradicar la propia memoria de la España cristiana. Recordar a los amnésicos selectivos, que hasta las cruces de los cementerios fueron destruidas al más puro estilo marxista-leninista. Es decir, fue atacado o destruido todo aquello que representase la cultura cristiana, la cual, es la base de la cultura de Occidente, no sólo de la de España.

Esa mentalidad turbia, nociva y obsoleta, esa penosa y revanchista mentalidad, permanece en ellos incluso con el paso de los años, pruebas claras y evidentes, son Zapatero y Sánchez. Por lo que no nos deberían extrañar estas maniobras, que por otro lado, son unas maniobras que no pueden hacer tan a las claras, ni de manera tan cruel y brutal como antaño.

Pero al persistir en ellas, no podemos más que presumir o suponer que es un complejo de inferioridad, una obsesión crónica, un sueño o utopía frustrado que tienen y llevan impregnado en su rojo y espeso ADN.

Es una verdad irrefutable y a la vez incontestable, que por mucho que le duela y atormente a la izquierda, jamás y digo jamás, podrán ganar la guerra que perdieron y en lógica consecuencia, tampoco podrán cambiar la historia.

Santos Trinidad

Cristiano católico, creyente no practicante. De derecha, amante de la libertad, basada en una igualdad sustentada en la justicia.

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