Reflexiones en torno al panorama político actual

Me gustaría en este escrito, plasmado a modo de opinión o hipótesis personal del pensamiento postulado en la metafísica, fuente indispensable e imprescindible de la empírica, revisión y regresión para unos, conservadurismo y sentido común para otros, dar motivo a la reflexión profunda, analítica, concienzuda y estudiada a una parte o sector de la sociedad española, sumida en una ceguera y una amnesia selectiva, cual vulgares hooligans romos y obtusos, defensores del monólogo frente a la pluralidad del diálogo.

Sin ánimo ni deseo de caer en una perogrullada, reiterar la antagónica polarización a que está sometida la sociedad española desde el zapaterismo hasta día de hoy, etapa sanchista, espero cortoplacista, donde se aplican políticas meramente de regresión revanchista, postuladas en el odio y la venganza. Unas políticas nocivas y obsoletas, aplicadas mediante esa dictadura silenciosa a la que llaman socialdemocracia, en mi opinión carecen de matices sociales y sobre todo democráticos y de esa autoridad moral, que presumen frente a la derecha, de la cual, se creen únicos propietarios o dueños. Unas políticas avaladas por una sumisa aquiescencia, de los que se erigen en potenciales disidentes de las mismas. Dicho de otra forma, por los que dicen ser o estar en las antípodas de estas.

Tanto la izquierda marxista y socios de gobierno, mero calco o fotocopia de aquel violento y nocivo frente popular de 1936, como ese centro derecha, están en un continuo contubernio; es decir, colaboran de forma que priorizan los despachos y sillones en un pacto de pura logística, frente al bienestar general de la sociedad que pretenden dirigir desde los mismos, convirtiendo en mantras los dogmas sectarios y sobre todo totalitarios de su errada y nociva ideología, de la cual han hecho su forma de vida.

Una lucha de clases y de partidos simultánea, una mera dictadura silenciosa o muda, una moderna forma de esclavitud, pues por un lado, la marxista, la progre, se postula en esa dictadura del proletariado, donde los cuatro anarco caciques, son los que aumentan su cuenta corriente a causa del sacrificio y sudor de esas clases que dicen defender y a las que convierten en vulgares presos ideológicos, tratándolos como a meros y simples esclavos. Por el otro, ese centro derecha que utilizando distintas formas tiene un mismo objetivo, la prevaricación y la corrupción en todos los ámbitos con su revolución o lucha de despachos y sillones.

El panorama político actual de España es mi opinión una vulgar turba, que está en feliz contubernio, cuyas razias nocivas, crueles y continuadas, sólo buscan el pillaje y el botín, hacia una sociedad sumisa y acomodaticia, que hace tiempo aceptó ese papel de victimista como algo normal y rutinario.

Como dije al principio de este escrito, esto es algo sabido, aceptado y compartido por unos, denunciado y repudiado por otros. Estos últimos, mayoría aunque singular, pues sólo muy pocos expresan en voz alta su antagonismo con un rigor y una beligerancia en proporción a la magnitud de este gran problema que supone a cualquier sociedad desarrollada su supervivencia como tal. Las reglas o normas se crean o legislan para cumplirlas, pues de lo contrario se cae en la mayor de las desigualdades, en la mayor de las injusticias, y en una carencia total y absoluta de los derechos básicos y fundamentales que comprende la libertad en todas y cada una de sus manifestaciones.

No me considero una persona paradigmática, sino pragmática, de sentido común, y nada arbitraria. Expreso mi opinión postulándome en ese derecho que nos corresponde a todas las personas, el de la libertad de expresión, con una prosa creo medianamente aceptable, que puede gustar más o menos, pero creo tan lícita y válida como cualquier otra, soy más afín o amigo de la tesis que de la antítesis. Porque creo, en lo gramaticalmente conocido como oxímoron, es decir, «creo que se puede ser vasquista o catalanista y españolista al mismo tiempo».

Creo en las personas, no en las ideas, dogmas particularistas, lo cual nos lleva al principio de este escrito, a esa metafísica, esencia u origen, que si interpretamos bien, nos ayudará a entender nuestro presente y a proyectar de una forma sana y certera nuestro futuro.

Santos Trinidad

Cristiano católico, creyente no practicante. De derecha, amante de la libertad, basada en una igualdad sustentada en la justicia.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Las siguientes reglas del RGPD deben leerse y aceptarse:
Este formulario recopila tu nombre, correo electrónico y el contenido para que podamos realizar un seguimiento de los comentarios dejados en la web. Para más información revisa nuestra política de privacidad, donde encontrarás más información sobre dónde, cómo y por qué almacenamos tus datos.

Botón volver arriba