¿Reconciliación?

Esta es la palabra que aburridamente repite nuestro presidente golpista Sánchez, tratando de justificar la injustificable Ley de amnistía, a pesar de que todos los representantes del espectro independentista, sin excepción alguna, insisten airadamente y con intención provocadora, que de ninguna manera van a desistir en su empeño secesionista.

La condición básica para una reconciliación es que las partes tengan una entrega equivalente, lo que no sucede en este caso, de lo contrario se llama sumisión.

Por consiguiente, hay que ser muy torpe para insistir en la reconciliación en Cataluña, si por la otra parte siguen diciendo que van a continuar desafiando al estado de derecho.

Reconciliación es lo contrario de enfrentamiento, que por desgracia es el momento en que se encuentra no solo Cataluña, sino toda España.

Si de verdad Sánchez sintiera lo de la reconciliación, lo inmediato que tendría que hacer es disolver las Cortes y marcharse a su casa, antes de que revienten los procesos judiciales que afectan a su partido y le lleguen las denuncias por las actividades de su mujer.

Pablo D. Vela Boullosa

Ingeniero Industrial. Experiencia profesional de 36 años en el sector gasista (GLP y Gas natural), en las áreas de Seguridad, Comercial y Marketing, en España, Perú y Argentina.

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