¿Qué se entiende hoy por fascismo?

En estos tiempos de consulta y reflexión para las fuerzas o partidos políticos y de inmensa tensión e incertidumbre para una sociedad española, que en su mayoría está cansada de unos políticos ególatras, megalómanos, prepotentes y narcisistas al extremo. Retratando sus verdaderos objetivos en una inmerecida e injusta investidura del socialista Sánchez. La cual pasa por una coalición postulada en la más peculiar y variopinta logística ideológica, acompañada de regalos en forma de privilegios a los mismos.

Quiero hacer una reflexión personal, en forma de ensayo o tesis resumida de la rastrera y turbia campaña, cimentada en la demonización, descalificación, y sobre todo el insulto inventado, pero concienzudamente estudiado de esta nociva progresía de izquierda, de estas meras y vulgares conciencias rojas, para las que todo vale si ayuda a conseguir sus objetivos. Hacia su natural disidencia o antagonismo.

Como ya habréis supuesto me refiero al descalificativo o insulto por excelencia, que la izquierda en general hizo de su propiedad y acuñó como descalificativo hacia la derecha. Lo cual no es más que uno de los muchos y diversos conceptos o neologismos que estos acuñaron en forma de descalificativo o insulto hacia la derecha.

Su origen proviene del año 1945, con la caída del III REICH, la caída del eje, y su verdadero objetivo es el de que aquellas generaciones, las de 1945 y sobre todo las futuras pudieran olvidar los verdaderos orígenes ideológicos. Es decir, es el pecado original de la izquierda en general o ideología marxista.

Personalmente soy de la opinión, que FASCISMO, a día de hoy, no es más que un mero y vulgar insulto. Se ha ido convirtiendo en eso, desde los años 30, cuando la Comintern o internacional comunista, lo lanzó como eso, como insulto, y no como una ideología. Es decir, lo elevó a la categoría de descalificativo o insulto. A partir de ahí, es asumido por la cultura y posteriormente de manera, cuanto menos transversal.

Tanto el mundo democrático-liberal, como el mundo marxista, lo han asumido con total aquiescencia y como un mantra, como la condensación de todos los males habidos en la tierra. Por eso es de extrema necesidad una formación política como VOX. Este último, lo que viene a decir al respecto de boca de su líder Santiago Abascal, de una forma sucinta pero a la vez muy esquemática y sobre todo muy elocuente, que la sociedad española, decente, honrada, es decir la gente como tú y como yo, hemos perdido el miedo al qué dirán a toda esta turba de totalitarios que conforman la progresía de izquierda. Además de las palabras de Abascal y VOX, son las palabras de millones de españoles en las redes, en los medios, en las calles, en los bares, en los centros de trabajo, en las familias, en las casas, en fin, somos ya muchísimos los españoles que pensamos así. Aunque algunos no se atrevan a exteriorizarlo o hacerlo público todavía.

Es por eso que esta turba, esta progresía de izquierda del todo sectaria, nos cuelga el epíteto de fascistas. Precisamente para intentar acabar con este espíritu que han despertado en los verdaderos españoles. Pero al margen de estas vulgares y subjetivas conciencias rojas, están las conciencias libres o su polo opuesto, la gente de VOX, gente que, sí piensa que en España, ya hay una opinión muy extendida al respecto. Y esta carencia del miedo a esa corrección política de la izquierda es la verdadera razón de que nos hayan colgado este epíteto, vulgar insulto o descalificativo.

¿Qué es ser fascista? El fascismo es una ideología política que tuvo lugar entre los años 20 y los 40 en Europa. Una ideología perteneciente plenamente a la cultura europea, fuera de esos límites temporales y de esa ubicación geográfica no tiene ningún sentido como definición ideológica. Por lo que asevero con firmeza y rotundidad que a día de hoy, no existen fascistas ideológicos, sino personas injustamente descalificados o insultados por esa turba ideología de la progresía de izquierda.

Es un insulto con el que generar miedo al stablishment político en general, no sólo al disidente. No tiene otro sentido ni objetivo. Lo contradictorio o paradójico, es el por qué FACHA es un insulto y comunista es hasta un piropo o halago.

En mi humilde y modesta opinión esto es debido a esa hegemonía ideológica desde el marxismo, la cual, incluye una neutralización del adversario u oponente ideológico, con la utilización de diversos términos, neologismos y sus determinados significados profundos.

El mundo actual, en el que predomina lo políticamente correcto, esta rastrera forma de vida que se ha creado la progresía de izquierda o ideología marxista, se lo debe todo a lo que sucedió en 1945 y a los vencedores, en este hecho histórico se da una metamorfosis que tiene como objetivo, el que se de una nueva situación y en lógica consecuencia, una transición en los significados o definiciones aceptadas hasta ese momento. Estos últimos y sus políticas nocivas, sectarias y totalitarias, propias del marxismo. Un marxismo que terminó impregnado toda la cultura occidental hasta sus mismísimas raíces o cimientos. Incluso a día de hoy, aunque supuestamente estemos en esa época que está turba sectaria define como posmodernidad.

Una herencia cultural que a día de hoy todavía es fortísima, y que supone un tumor maligno para la gente de bien.

Santos Trinidad

Cristiano católico, creyente no practicante. De derecha, amante de la libertad, basada en una igualdad sustentada en la justicia.

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Un comentario

  1. Estoy de acuerdo al 100%. Soy un gran admirador del Autor del presente artículo y me encanta leer historia, no pseudohistoria.

    No cambie nunca don Pío, porque como decía el gran Fernando Paz, sobre otro grande el señor Eduardo García Serrano, son ustedes, sin duda, parte de esa minoría de elegidos, nacidos para dar voz a la verdad.

    Representan la decencia y la honradez en todos los ámbitos de la misma, y en este caso concreto del histórico. O verdadera historia.

    Sin otro particular, que el de felicitarle por dar voz con sus palabras, sus escritos, a una hasta ahora mayoría silenciada, por este yugo, está dictadura silenciosa a la que estamos sometidos a día de hoy, por este nuevo frente popular del siglo XXI. En mi humilde opinión, con un claro objetivo, el de restaurar aquella segunda República, con un carácter más radical si cabe aun, y con el nombre de tercera República.

    Se despide de usted un fan incondicional, un potencial y ferviente admirador de la verdad, y en lógica consecuencia de su persona.

    Mandándole un cordialisimo saludo y si me lo permite un fortísimo abrazo.

    Su discípulo y amigo que, lo es de verdad:

    S.T.
    Santos Trinidad.

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