Proxenitismo político

Sin ánimo de pecar o parecer fatuo y postulado por la empírica o experiencia de este corto ciclo de gobierno sanchista, me voy a permitir ese derecho de dar mi opinión personal o decir lo que me venga en gana que se conoce como patente de corso.

Viendo el poco o ningún futuro que tiene España como nación con el sanchismo, y pensando en las generaciones que vendrán, no estoy dispuesto a permitir que los últimos paguen por ese relativismo o falta de conocimiento o entendimiento y de la falta de cultura democrática de la sociedad española actual.

Algún día este reducido grupo o turba de delincuentes con cargo público tendrán que responder de por qué nos robaron lo mejor de nuestra democracia, de por qué vuelven a destruir y romper la legalidad democrática como antaño lo hicieron sus ancestros conocidos como «frente popular».

Sánchez, como un vulgar proxeneta, entrega la gobernabilidad de España a sus enemigos. Acepta con sumisa aquiescencia moral un discurso de fragmentación hacia la España Constitucional y democrática. Financia con el dinero de los españoles la defensa de un delincuente condenado por sedición y malversación. Es decir, acepta un golpe de Estado contra la legalidad democrática. Por último vuelve a crear un frente popular como el del 36, pactando de forma instrumental y logística con todos los totalitarismos blandos.

Me explicaré, en mi humilde e inmensa ignorancia, expondré lo que entiendo hace y dice el gobierno sanchista en funciones:

Por un lado, me ha parecido entender a la ministra Isabel Celaá que en la España sanchista no se podrá juzgar a delincuentes afines o socios del mismo. Por otro lado, el escrito de la Abogacía del Estado independientemente de sus efectos jurídicos, tendrá graves efectos políticos pues será evidente un desprestigio de España ante las instituciones Europeas, incrementando una falsa e injusta leyenda negra.

Personalmente creo que quien pacta con un delincuente como Junqueras está insultando a la Sala Segunda del Tribunal Supremo y despreciando las leyes aplicadas por este órgano judicial.

Lo último ha sido chantajear a nuestros pensionistas de forma «sine die» o alargando de una forma arbitraria argumentado con el eufemismo del sofisma con una gran carga de soflamas y sin un motivo imperativo, sino partidista, la promesa de ese incremento necesario y esperado de las pensiones, justificado con la llegada de un gobierno real y no en funciones. Dicho de otra forma; mientras no sea presidente no hay incremento o subida en las pensiones, ¿De quién es la culpa? De todo aquel que no facilite o me regale la investidura, PP, C’S, VOX, etc.

Sánchez ha normalizado la extorsión, el secuestro y el asesinato como otra forma de hacer política; ha pervertido y prostituido, las instituciones, el poder democrático y hasta la legitimidad electoral.

Con un personaje tan lesivo para España y en lógica consecuencia para la sociedad española, no vale la equidistancia, los lamentos en privado y con la boca pequeña, así como esos disparos de fogueo puntuales que descerrajan algunos barones socialistas, pues están pasando por el aro, profesan hacia Sánchez una sumisión aquiescente exagerada hasta el punto de convertirse en cómplices y colaboradores de posiciones anticonstitucionales.

Recordar a Montesquieu como el creador de la separación de poderes y al PSOE como su destructor y asesino metafóricamente hablando, pues desde la transición del 78 y en la época del felipismo ya Alfonso Guerra tuvo una frase desafortunada por dar con nombres y apellidos los nombres de la víctima y el asesino de un homicidio.

La víctima Montesquieu y su separación de poderes a manos del asesino PSOE, por lo que no nos debe de extrañar que Sánchez como buen hijo, «ya sabéis, a quien no sale a la raza se le mata», haya tomado la vía del absolutismo, y sea acusador, juez y verdugo.

Santos Trinidad

Cristiano católico, creyente no practicante. De derecha, amante de la libertad, basada en una igualdad sustentada en la justicia.

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