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Progresía zurda, un error en si misma

En estos días estivales de reflexión y sobre todo de descanso, en un estío normal de hamacas y sombrillas, dedico mi tiempo, como una gran mayoría de españoles, a eso, a descansar, lo que da mucho tiempo para pensar, y en lógica consecuencia reflexionar.

Submundo este, el de la filosofía, del que soy un potencial y gran admirador., pues aunque no soy más que un aprendiz de filósofo, un francotirador del pensamiento, por lo que sé que erraré muchos de mis disparos dialécticos, error este, por el que pido un perdón anticipado y sincero, espero en un futuro no muy lejano, poder expresar mis opiniones o hipótesis personales en algo más propio o personal como sería escribir para mis afines ideológicos y también para los que disienten de mi ideología.

En este escrito o reflexión quiero dar mi opinión de lo fácil que resulta hacer un análisis de los debates ideológicos o de los dos polos en que está dividida la sociedad española a día de hoy, pues sin ánimo de caer en una redundancia repetitiva o en una perogrullada. España está dividida en la progresía de izquierda y todos sus afines con sus políticas correctas. Y en el otro lado la decencia, la honradez, el sentido común, la incorrección política, en fin, la CREDIBILIDAD, la única derecha, carente de hipocresía, de populismo y demagogia, la LIBERTAD en mayúsculas, VOX.

Intentaré argumentar mi reflexión desterrando los mitos y leyendas de la progresía de izquierda y sus políticas correctas. Para ello comentaré seis máximas, postulados o preceptos, que intentan cambiar estas conciencias rojas, estos totalitarismos blandos. Creo que todos sabemos que las grandes batallas del siglo XXI, son el feminismo de género, las políticas de identidad, y esos nacionalismos de la entrepierna.

Recordar que la moral humana se basa o postula en la supervivencia. Desde nuestro pretérito y por nuestros antepasados hemos heredado unas ventajas evolutivas por razones obvias y basadas en mantras incontestables. La primera de estas máximas debería estar basada en el cuidado y el daño, pues partiendo de estos cimientos se entiende que los humanos no nos comamos a nuestras crías o las abandonemos a su suerte. ¿Por qué la progresía de izquierda ha llegado a odiar a sus crías?, pues es una suposición, pero también una certeza, que los seres humanos pertenezcan a la cultura que pertenezcan protegen a sus crías hasta la muerte.

Esto se debe a un producto, a un dogma y mantra cultural, sin ningún género de duda. La tara, el defecto, el error que supone la progresía de izquierda en sí misma, es la que pretende modificar la naturaleza humana básica. Todo esto, sumidos en ese analfabetismo que les caracteriza y que no les deja entender la diferencia entre los cimientos y las diferentes partes de la estructura de un edificio.

El segundo precepto o postulado de la izquierda, es esa transición de la equidad por el engaño. La primera la desconocen y la segunda es uno de los principales dogmas de su ideario.

El tercer postulado se basa en la antítesis,  en esa antitética comparación  entre la lealtad y la traición. La primera, al igual que la equidad la desconocen, no figura en esa Biblia de su doctrina y de la segunda son maestros y profetas.

La cuarta se basa en la autoridad y la subversión; la primera ni la respetan, ni la reconocen, por eso crean la segunda, la cual, legitiman legislando después de imponer su nociva y obsoleta ideología.

La quinta tiene que ver con la religión, sería la santidad comparada a la degradación. Este precepto refleja con toda claridad esa doble vara de medir, herramienta imprescindible en la progresía de izquierda. Ya sabéis, si es un hecho o propuesta de la izquierda, automáticamente es dogma, por el contrario, si viene de la derecha o su disidencia ideológica, es fascismo.

Y la última, la sexta, es la más absurda y surrealista, es una comparación antitética, es el antagonismo ideológico por excelencia, y es, la LIBERTAD y la opresión, la primera en la visión miope de la progresía de izquierda es una mera y simple utopía o ficción, y el segundo es su doctrina aplicada en todas sus políticas por ese carácter de totalitarias.

De estos preceptos, postulados o máximas, la equidad, el cuidado y la LIBERTAD, es en lo que la progresía de izquierda cimenta o entiende como la igualdad. ERROR como la misma izquierda, pues la única igualdad verdadera y real es la que se sustenta en la justicia. Tenemos igualdad porque amamos la justicia, y tenemos justicia porque amamos la igualdad. Y es así, y sólo así, como se consigue la verdadera libertad.

Se que está reflexión o hipótesis personal, no será del agrado de todos, pero si aparte de mis afines ideológicos, sirve para que reflexionen los que se sientan identificados con este escrito del que soy único responsable, y al margen de una transición ideológica, me doy por satisfecho.

Santos Trinidad

Cristiano católico, creyente no practicante. De derecha, amante de la libertad, basada en una igualdad sustentada en la justicia.

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