Progresía: retrato de la mentira

El Duce o Führer Iglesias llegó al poder de una forma rastrera y victimista, criticando a su disidencia ideológica por vulgar envidia y engañando a sus potenciales votantes con una retórica demagógica, populista y falaz, haciendo de sus discursos un océano de soflamas y sofismas.

Su mendacidad, egolatría, megalomanía y fatuidad le hacen carecer de vergüenza, decencia y honradez. Su táctica es la del revolcarse en estiércol ajeno para desviar y camuflar el hedor de su propia fetidez.

¿Quién, siendo objetivo y honrado, no se acuerda de las críticas a la mujer de Aznar, en las cuales denunciaba su incapacidad laboral y como único valor el parentesco, con el, en aquel momento, presidente español?. O ¿de sus reiteradas y continuas denuncias a esa desigualdad que entendía entre los que tenían una DACHA con piscina y los que no?.

Unos tiempos en los que hacia apología de lo que conocemos como vulgar terrorismo, fomentando y justificando la extorsión, el secuestro y el asesinato, como una forma de hacer política y por contra, denunciando una falsa represión hacia estos últimos, por nuestras fuerzas de seguridad. En mi humilde opinión, las verdaderas víctimas.

Pues todo esto, a día de hoy, se ha revertido hacia su persona, vive en una dacha con piscina, injusta e inmerecidamente ocupada en propiedad; su mujer, una incapaz integral, ostenta la cartera de igualdad por ser la mujer de quien es, no por méritos propios y se deja acunar y querer,  por esas, antes represivas, fuerzas de seguridad del Estado.

Ahora hace gala de esa transversalidad del comunista de postureo, del fascista totalitario, camuflado con distintos ropajes y es hora del compadreo, los abrazos y los besitos. Es increíble como una dacha con piscina puede cambiar tu forma de pensar.

Ningún dictador, ningún fascista revolucionario y totalitario comunista o fascista reaccionario, se ha atrevido a tanto, me explico; a enchufar a su churri, primero de portavoza de su partido y ahora de ministra. Bueno, creo recordar uno, Nicolae Ceaucescu, pues su esposa fue viceprimera ministra. Aunque hay que recordar que aquella linda historia de amor, no acabó del todo bien.

Es inaudito, vergonzante y vergonzoso que a los españoles decentes y honrados, no se les caiga la cara de vergüenza frente a este lamentable y pornográfico espectáculo. Y menos aún, a la excelencia de narciso, el señor Pedro Sánchez, que goza de la presencia de los citados marqueses rojos, en su mesa redonda a diario.

La sociedad española no puede estar tan ciega, este gobierno infame, al que no ha elegido nadie, cuyas políticas son la contradicción y la paradoja, pues hoy dicen Doy y mañana dicen Diego, quienes a base de engañar a parte de la sociedad española, buscan perpetuarse en el poder, un poder que supone la esclavitud del resto de la sociedad española, incluyendo a este sector afín, vulgares presos ideológicos.

Una turba de vulgares  envidiosos de esos oligarcas caciquiles, a los que definen como la casta. Unos déspotas que sostienen su hegemonía en el poder a base de falacias, clientelismo y del más rastrero de los oportunismos.

Vulgar gentuza que deberían de estar en la cárcel de por vida, por no decir, penalizados al mayor de los ostracismos públicos, es decir, político, social, cultural, etc. Hacer daño es gratuito en este país de pandereta.

Santos Trinidad

Cristiano católico, creyente no practicante. De derecha, amante de la libertad, basada en una igualdad sustentada en la justicia.

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