PP, ¿política o negocio?

Cuando crees que ya lo has visto todo vuelves a sorprenderte por la reiteración descarada de hipocresía social y demagogia política en lo que se puede considerar tu antagonía natural.

Me explico, desde más o menos el 2004, España está inmersa en una dicotomía social ideológica, está dividida en dos, su índice o nivel de polarización ideológica es la más grande desde la década de los 30.

Nuestro panorama político está dividido en dos grandes bloques, los cuales son enemigos ideológicos que no oponentes, pues el enemigo es el que piensa y actúa de forma contraria, es decir, el disidente. El oponente es el que pensando como tú, quiere estar por encima, ser el paradigma, ser el líder hegemónico de esa ideología, lo que podríamos llamar una revolución encaminada a la lucha de siglas o partidos.

Volviendo al principio de este escrito, me centraré en lo principal de esta reflexión, la cual se debe a las declaraciones del señor Casado actual líder del PP, comparando a Unidas Podemos con Vox, y no precisamente a base de eufemismos o panegíricos.

Como ya sabréis la mayoría de mis lectores, mi profesión principal no es la de escribir, esto es un hobby, un desahogo que ejercito de forma autodidacta y completamente altruista. Sé que no soy una gran pluma pero creo mi prosa es medianamente aceptable.

Mi perfil ideológico se podría definir como una rama o escisión de la derecha, la neoconservadora, mi elección política es sin género de duda VOX, mi disidencia o enemigos políticos son la izquierda marxista, las conciencias rojas, la progresía o pseudoprogreso y mis oponentes políticos -nunca enemigos-, son el PP y lo que queda de C’s.

Es hacia uno de mis oponentes o adversarios en la defensa de las ideas de supuestamente el bando del que formamos parte los dos, el que protagoniza este escrito, es al PP de Casado, el cual peca en mi opinión de excesiva aquiescencia y complicidad con el enemigo unas veces y otras con una innecesaria y descarada equidistancia hacia las acciones del mismo, por ese egoísmo e interés particularista, cuyo objetivo no es otro que ser la hegemonía de un bando que sólo representa y defiende de boca, con unos discursos demagógicos y populistas, discursos llenos de desbarres y sofismas, en los que se habla mucho pero no se dice nada.

Demonizan a VOX y lo tildan de lo que en realidad son ellos, populistas, extremistas, anticonstitucionales y antidemocráticos, con el simple y rastrero objetivo de lograr esa hegemonía ahora perdida por un pretérito cercano en el que perdieron la credibilidad en todos los ámbitos o campos, político, económico, social, cultural, histórico…

El PP tendría que haber corrido la misma suerte que C’s y con mucho más motivo, pues además de estar probada su evidente complicidad con lo delictivo, prevaricación, corrupción, etc., está demostrada su incapacidad o ineficiencia, es decir, su falta de carácter y personalidad política y moral, dicho de otra forma, un elocuente e inmenso exceso de cobardía para haber derogado toda ley ideológica, sectaria y totalitaria que padecemos actualmente, cuando gozaron de esa mayoría absoluta que ya nos la podrían facilitar a VOX.

El único cambio para España independientemente de que sea positivo o lo contrario es VOX, pues si bien se puede aseverar que no tienen experiencia o se desconocen hechos empíricos que demuestren su experiencia y valga la redundancia de poder o de gobernar, tampoco se les conocen hechos delictivos punibles como la prevaricación, corrupción, etc.

Creo haber expresado con claridad y transparencia casi espectral en esta reflexión una realidad que muchos desconocen, bien por dejadez y cobardía o por conveniencia e intereses personales, por una amnesia o alzheimer selectivo y sobre todo por no perder esos réditos que les dan unas políticas sectarias, totalitarias y sobre todo arbitrarias, que han creado como forma de vida.

No espero convencer a nadie de mis ideas, pues lo lógico y sano sería que no existieran los presos ideológicos, triunfara la autonomía de pensamiento y así desapareciesen esas malas modas debidas a complejos, estereotipos, etc. Sobre todo, a ese miedo «al que dirán». Viviéramos en un feliz y sano contubernio ambas ramas, los dos polos que a día de hoy forman una  España balcanizada moral, social, religiosa e ideológicamente con un cada vez mayor riesgo de una balcanizacion o invertebración total y absoluta.

Santos Trinidad

Cristiano católico, creyente no practicante. De derecha, amante de la libertad, basada en una igualdad sustentada en la justicia.

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