AutoresColaboracionesOpiniónSantos Trinidad

Políticas correctas

El ambiente que se respira en el panorama político de la España contemporánea, la España actual, no es más que el fruto o resultado de la aplicación impuesta por esas políticas correctas, buenistas y sobre todo ideologizadas por prácticamente todas las siglas que conforman esa oligarquía marxista, tanto de izquierda como de centro derecha o derecha particularista o independentista que hoy tenemos en nuestra élite del panorama político. Personalmente y en mi opinión, una vulgar turba de caciques con un matiz, una gran pizca del anarquismo de siempre, el del egoísmo, la envidia y esa intimidad o amistad que profesan a todo lo ajeno.

Como digo en prácticamente todos mis escritos, expresados a modo de opinión o hipótesis personal; es decir, postulados en un pensamiento lo más objetivo posible dentro de esa subjetividad que llevamos cada cual en nuestro ADN pero sobre y ante todo veraz y de una certeza que, aunque relativa, raya con lo absoluto, por su lógica y sentido común. Con una prosa, creo aceptable, y cimentada en la educación y el respeto mutuo que, puede gustar más o menos, pero creo tan lícita y válida como cualquier otra. Acogida a ese derecho que nos corresponde a todas las personas como es el de la libertad de expresión.

Me voy a permitir, haciendo gala de lo expuesto arriba, de dar una opinión sobre esa decadencia, casi prostitución, por ese proxenetismo ideológico al que está sometida la sociedad española, con este yugo, mera y vulgar dictadura silenciosa, casi muda, como es la dictadura del proletariado, donde priman esas políticas correctas y buenistas, que nos llevan a esa lucha de clases, creando la mayor de las desigualdades e injusticias, así como una carencia absoluta de las libertades de parte de esos bolcheviques y marxistas que tenemos como gobierno en funciones hacia su disidencia ideológica.

En mi opinión, el marxismo parte de una tara o error en su planteamiento, lo cual hace que mal interprete la historia en todos sus campos, ámbitos o facetas. Sus líderes son vulgares profetas que divulgan sus anhelos, deseos o caprichos, en forma de profecías; es decir, sueños o utopías, no se postulan en una verdad con datos, documentación de todo tipo, lógica o sentido común, sino en un ideal particular y personal, donde el argumento lógico, estudiado y de sentido común no existe. Prima el argumento del ignorante social o mero preso ideológico, que es aquel a quien le es válido cualquier argumento para justificar sus ideas o hechos.

Creo estar hablando con propiedad, no faltando al respeto, sino llamando a cada cual y cada cosa por su nombre, la historia es contada por los historiadores desde el presente, es un estudio concienzudo y un análisis exhaustivo de nuestro pretérito o pasado, para poder entender nuestro presente y dar soluciones lógicas y viables a nuestro futuro. La historia no se puede imponer, la historia es la que es, le pese a quien le pese, por eso me reafirmo que el que trate de hacer tal cosa, como nuestro actual gobierno en funciones, se define o retrata como una turba de propagandistas, profetas, pseudohistoriadores, es decir, de unos meros y vulgares impostores.

Para terminar con esta reflexión a modo de hipótesis personal, diré que la prueba más clara de lo que digo ha quedado reflejada estos últimos días, en esos debates entre los portavoces de los diferentes partidos políticos de la nación, que han sido retransmitidos por la televisión, donde se ha visto claramente un bando, el de los historiadores, con un mismo discurso, transparente y creíble, pues su característica es que. su discurso es igual ayer, hoy y mañana, defendido y exquisitamente representado por Vox. En el otro lado, todos los demás que, a falta de argumentos lógicos o estudiados, se justifican mediante el descalificativo e insulto, utilizando la ironía,  la sátira, con un inmenso eufemismo en sus discursos, que llevan al oyente indeciso a la confusión.

Unos discursos para el oyente nobel, el recién egresado de esas meras factorías de parados, meras sectas de adoctrinamiento de conciencias rojas que tenemos hoy por universidades, que vomitan por sus bocas o puertas aparte de parados, esclavos o presos ideológicos, se impregnen de esa mendacidad, esa propaganda divulgada por sus mesías, líderes o profetas y la apliquen una y mil veces hasta convertirla en una verdad.

Dicen querer diálogo, democracia y libertad, con unos discursos maquillados, pura demagogia y populismo al extremo, intentando hacernos creer lo que dicen, en lugar de lo que realmente ven nuestros ojos, revolcándose en esa pureza, esa decencia y honradez de la que carecen y la que. tanto anhelan y a la que llaman estiércol, con el único objetivo de desviar o camuflar el hedor de su propia fetidez.

El diálogo, como casi todo en la vida,  es cosa de dos o más; es plural, es algo a lo que hay que  ir de una forma abierta; es decir, no puedes ser de ideas fijas, hay que, carecer de subjetividad, y esto último es algo, me temo, extinto, igual que no hay nadie, absolutamente nadie, en posesión de la verdad absoluta, por lo que no puedo creer en un diálogo ficticio o ideologíado, que para la mayoría de la sociedad no es más que un mero y simple monólogo.

Soy de la opinión de creer y anteponer las personas a las ideas, sin generalizar, cualidad y caracteristica común en todas las ideologías totalitarias. Pues creo que en la vida todas las cuestiones o temas son fruto de las circunstancias, gustos y preferencias personales que, por suerte o desgracia, nos han tocado en suerte a cada cual, y haciendo uso de este sentido de supervivencia lo hemos convertido en muchas, diferentes y diversas formas de vida.

Es mi opinión, que como digo está expuesta a criticas constructivas, espero postulada en la dedicación y sobre todo el respeto mutuo, como digo, no presumo tener la razón ni estar en lo cierto, pero lo que sí asevero con rotundidad lo expuesto sale de mi corazón y mi cabeza, es decir, de mi alma, por lo que, respetaré cualquier crítica disidente, siempre basada en esos valores expuestos anteriormente, aunque no los comparta. Pero sin duda, no me pondré a la altura de las críticas mediocres y soeces que se postulan en la falta de respeto, como la descalificación, el insulto y la mendacidad.

Santos Trinidad

Cristiano católico, creyente no practicante. De derecha, amante de la libertad, basada en una igualdad sustentada en la justicia.

Publicaciones relacionadas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Las siguientes reglas del RGPD deben leerse y aceptarse:
Este formulario recopila tu nombre, correo electrónico y el contenido para que podamos realizar un seguimiento de los comentarios dejados en la web. Para más información revisa nuestra política de privacidad, donde encontrarás más información sobre dónde, cómo y por qué almacenamos tus datos.

Botón volver arriba
Cerrar