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Política correcta o vulgar racismo

Vivimos unos tiempos en los que priman las modas, cada una en su campo o ámbito. Por lo que, podemos aseverar con firmeza y rotundidad que, en el panorama o ámbito político prima o se lleva lo «POLÍTICAMENTE CORRECTO». En mi modesta y humilde opinión y siempre a modo o expresado y expuesto con un exquisito eufemismo en forma de hipótesis personal, tengo que decir que la corrección política es como un autodisciplinamiento, o una disciplina impuesta a uno mismo, que no permite superar de una forma real y verdadera el racismo. No es mas que un racismo oprimido y controlado.

Se basa, funda o postula, en crear discriminaciones positivas, para recompensar a esas minorías o colectivos supuestamente discriminados por raza, sexo, ideas, religión, etc. Estas discriminaciones positivas consisten en hacer algo especial o diferente, como forma de recompensar esa supuesta discriminación, con el objetivo de conseguir una verdadera igualdad. Personalmente creo que se les hace y trata de desiguales, pues la igualdad es eso igualdad, no privilegiar, ni penalizar mas o menos, a unos u otros.

En mi modesta opinión, sufrimos de un racismo reaccionario, el cual se combate con un racismo progresista. Me explico; hay que hacerlo natural, riéndonos con él y no de él. Se debe utilizar una pizca de humor obsceno, con otra pizca de sátira e ironía. Es decir, se trata de crear un ambiente de sincera y verdadera cercanía entre toda la sociedad. Lo cual no significa que yo sea idiota. Puede que lo sea, personalmente, creo cosa esta, poco probable. No se trata de humillarnos unos a otros continuamente. Pero sin ese humor, un humor obsceno, satírico, irónico, es decir, SANO, no sería posible un contacto sincero y real de los unos con los otros.

Siempre permanecería ese frío respeto. Necesitamos una pizca, sólo una pizca, de ese tipo de humor al que me refiero en este escrito. Para establecer un sincero, sano y verdadero contacto entre todas las personas. Este tipo de humor, en mi humilde y modesta ignorancia, es muy importante en una sana convivencia, y es una carencia de las muchas que tiene esa corrección política que ha inventado la izquierda.

No nos llevemos a engaño, la corrección política proviene de la izquierda, una izquierda cada vez más extrema y radical, debido a su carácter cada día más totalitario y autocrático. Una autocracia que proviene de su ADN. Y que le viene impuesto por esas religiones que profesa la actual izquierda, la MARXISTA o COMUNISTA por un lado y la MASÓNICA O SATÁNICA por el otro.

Uno de los ejemplos más claros de lo que digo, lo tenemos en los marqueses de GALAPAGAR. La pareja del momento, Pablo Iglesias e Irene Montero. Me explico, cuando el macho alfa de UNIDAS Podemos, señor Pablo Iglesias dijo en voz alta «TE AZOTARIA HASTA QUE SANGRASES» en relación a la periodista Mariló Montero, sólo recibió panegíricos positivos, por ese falso feminismo del que se erige en fiel y ferviente defensor. Por el contrario, cuando una asociación de jueces hizo un poema satírico, campo este en nuestra poesía, que hizo grande nuestro Siglo de Oro, de la mano de QUEVEDO, GÓNGORA, etc., sobre su pareja la señora Irene Montero, ese falso feminismo, el citado anteriormente, se alzó en armas, hasta conseguir que se reparase el supuesto daño a la dudosa moral de la marquesa en cuestión con setenta mil euros.

El descaro con que utilizan esa doble vara de medir, postulada en esas políticas correctas, es aberrante y nauseabundo. Muy, muy vergonzoso y vergonzante.

Personalmente, soy de la particular opinión de que esa creación de la izquierda, esa corrección política, una corrección política que nos lleva a la más injusta de las desigualdades, no es más que la pobre capacidad de creación y originalidad para sus afines. Meros acomplejados, con muy poco carácter y personalidad, pues les guía el gran ego de sus líderes, con muy poca o ninguna cultura política. En fin, meros tontos machadianos, presos ideológicos y sobre todo, cobardes, muy cobardes, por esos miedos, que les produce ese «QUÉ DIRAN». Y el desprestigio que sufriría esa supuesta reputación moral, que creen tener.

Mi humilde ignorancia social, me dicta que si todos fuéramos autónomos de pensamiento, desecharíamos nuestros complejos, modas, estereotipos. Sin duda, tendríamos una sociedad de gente libre, por lo tanto sana y lógicamente gozaríamos de una convivencia igual, sana, donde todas las ideologías tengan cabida. Donde se vean o priman las personas sobre las ideas. Es decir, donde lo políticamente correcto no exista, sencillamente por no tener razón de ser.

Santos Trinidad

Cristiano católico, creyente no practicante. De derecha, amante de la libertad, basada en una igualdad sustentada en la justicia.

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