Perritos sin alma o menores de edad, para cuándo ciudadanos

         Se cierran los colegios, la ilusión se siente en los competidores, los votantes desean la victoria de su elección, todo el trabajo está hecho y, como en los exámenes, ahora estamos pendientes del examinador y del resultado.

         Desgraciadamente otra elección en la que han tratado por unos días a los “perritos sin alma” como “niños tontos” a los que se abraza, achucha, se les dan caramelos y se les pasa la mano por el lomo, que necesito tu voto, pero ninguno nos trata como ciudadanos formados y libres al que explicar primero, el programa que presentas, al menos las líneas generales de qué es lo que quieres hacer; en segundo lugar, cómo lo quieres hacer y si tienes que pactar con quién y bajo qué condiciones lo harás; finalmente, cuáles serán los sacrificios que nos pedirán, cuáles harán ellos y cuál es el destino previsto; es decir, que actúen como administradores de una mercantil ante una Junta general de accionistas.

        Seguimos haciendo manifestaciones, unos y otros, que saben, que son conscientes de que, al día siguiente del resultado, no sólo no van a cumplir, sino que harán justo lo contrario. Ya hemos asumido, pacífica y estúpidamente, que la campaña es para mentir, para aparentar y tratarnos como si fuéramos menores de edad.

         Debemos recuperar el contrato social entre votante y votado, la exigencia de veracidad, la obligación de cumplimiento y la exigencia de responsabilidad por lo no cumplido o incluso por lo realizado contra lo interesado por los votantes.

        Todos los que vienen a la política lo hacen con la bandera de la regeneración, pero comienzan con el engaño de las campañas. Todos ellos afirman que buscan nuestro bien, pero hasta ahora la primera medida es subirse el sueldo, su bien, todos hablan del progreso social, pero se dedican a progresar ellos.

         Hasta que no exijamos coherencia, transparencia y verdad, no existirá la democracia, en lo que no les controlemos nosotros, y no viceversa, viviremos una democracia vacía y pobre, pero esa es nuestra labor y no podemos dejar en sus manos esa labor, pues TODOS nos traicionarán, o al menos todos nos han traicionado hasta el presente.

        Por qué se negó Sánchez a aclarar a los electores que se acostaría con los de Galapagar cuando nos reiteró que con ellos no podría dormir, cómo se atreve a decir que viene la ultra derecha, cuando él ayunta, desayuna, come y retoza con la extrema izquierda asesina.

        Qué miedo tiene Moreno en aclarar que pactará con VOX si lo necesita, si estos son su alianza natural y una escisión de su partido en un momento en el que se sintieron traicionados en sus valores.

         Cómo no se avergüenza Espadas de intentar ligar con la extrema izquierda separatista y asesina y se permite hablar de VOX para aplicarle un antidemocrático “cordón sanitario” que ellos no aplican a quienes sí tienen las manos manchadas de sangre y las faltriqueras repletas de dinero público robado.

        Si venimos a reducir magra política y cargos de libre designación, ¿cómo puede ser que se incrementen con tu entrada en el gobierno?…

         El algodón no engaña y el ciudadano admite una traición, pero no le falta memoria, ni es tonto de baba. Queremos gente preparada, honrada y honesta que sirva y no se sirva, que cumpla y que trabaje por nosotros y no para ellos.

Enrique de Santiago Herrero

Abogado. Máster en Ciencia Política. Diploma de estudios avanzados en Derecho Civil Patrimonial. Derecho penal de la empresa. Colaborador y articulista en diversos medios de comunicación escrita, radio y televisión.

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