Perfiles

Hasta el momento presente, el Sr. Sánchez se ha comportado como un padre borracho y alcohólico que, al llegar a casa, riñe a su mujer cuando ella le recrimina su estado, la manda callar y castiga al hijo que le pide salir de marcha porque seguro que sale a emborracharse y le habla de responsabilidad mientras él cae al suelo sin poderse sostener por la borrachera que tiene.

Dada la preocupante imagen de nuestro presidente, vamos a identificar 12 condiciones de un perfil psicológico y comprobar cómo se desarrollan en él:

1. Suelen tener buena imagen pública.

2. Sentimientos de inferioridad y baja autoestima. Es una persona que ha ido comprando sus títulos con “negros” y alardeando de “yo soy el presidente”, intentando colocarse en la posición del Jefe del Estado, como superior suyo, para sentirse mayor, siempre buscando auto engrandecerse al sentirse pequeño, corto 

3. Motivación por el poder. Le gusta ejercer el control y el dominio sobre todos y todo, así lo ha hecho con un Estado de Alarma que, si hubiera querido, se podía haber realizado de otro modo e ido implementando las medidas precisas para que su desaparición no supusiese el caos, como afirmó él en una demostración de falta de acción y vaguería, así como de un uso artero de las normas

4. Está obsesionado con el género, con el desarrollo de políticas de género, de utilizar el género para parecer lo que no es e incluso rodearse de personas a las que “gustaría azotarla hasta que sangrase”, sin que ello le pareciese repugnante o desease apartar a dichos personajes de su vida.

5. Bajo nivel de asertividad. Estamos ante el jefe de la oposición del “no es no” que fue incapaz de negociar, actuar para superar crisis, y que, cuando ha sido presidente, ha decidido la gestión de un mando único sin explicaciones, sin negociaciones, sin información y con imposición a una oposición que, al principio, le apoyó sin rechistar y a la que ha intentado destrozar en el momento que han empezado a decirle que las cosas se pueden hacer de otro modo.

La ocultación de datos, de quiénes son los “médicos o técnicos” que deciden nuestro futuro, de las compras realizadas, de los fondos dispuestos, de los pactos ocultos, es su modo de actuar, sin la más mínima voluntad de diálogo, colaboración o pacto, por más que ponga voz suave y cara de no romper un planto.

6. Es una persona que depende siempre de un concreto asesor, el sr Redondo, que se echa en brazos de Iglesias, aún consciente de que no es la mejor compañía, que busca el regazo de Bildu para con ello destrozar al PNV con el que se encama pro necesidad… es un hombre dependiente de otros, pequeño, gris, sin gloria, que la busca en su perfil cruel.

7. Inestabilidad emocional e impulsividad. Aun cuando su faceta más clara es la de aguantar que le caiga aceite hirviendo sin que ello le haga desistir de su posición, su pronto, su reacción primaria es impulsiva, es la propia del matón de barrio que lleva dentro al que sólo le ha dado un barniz, por lo que le brota ante cada adversidad.

8. Egocentrismo. El se quiere sentir el centro del universo, pues se sabe pequeño, limitado y gusta de disfrutar como el Rey Sol de su presencia, lo que le hace pensar que sólo él tiene derecho a obtener la gloria, lo que se demuestra en sus expresiones como la de “Sr. Rajoy usted no es una persona decente” y, mientras tanto, mentir antes, durante y después.

9. Posesividad. Es una persona que considera el poder, el partido político, la imagen y España como algo de su propiedad que debe de ser vivido, interpretado y sostenido por su única voluntad y modo de contemplarlo y que desprecia a todo aquel que no piensa como él, al que pretende dar lecciones de burro, pues su capacidad no sólo es limitada, sino impostada o creada de cartón piedra por otros.

10. Niveles bajos de empatía. Su capacidad de sentir lo que siente el otro es nula, pues considera que al encontrarse en posesión de la verdad los demás se tienen que aguantar con su estupidez, guardar silencio y acatar sus órdenes.

11. Minimizan la violencia o culpabilizan a los demás. Es un personaje de piel muy fina y fusta muy dura, que evalúa la violencia en función de quien la ejerza y quien la soporte.

12. Capacidad de manipulación. Es un mentiroso patológico. Cuando una persona es capaz de decir que con otro no podría dormir si estuviese a su lado y se acuesta con él, o que no pactaría con Bildu cuando lo está haciendo, o cuando habla de transparencia y no facilita ni uno sólo de los datos que se le piden, o habla de libertad de expresión filtrando y manipulando las preguntas que se le hacen… se le podrá llamar manipulador.

Pues bien, con este desarrollo psicológico, realizado por un lego en la materia, es el propio de un perfil básico que utilizan los profesionales como parámetros definitorios de una patología concreta que parecen cumplidas por nuestro presidente, a lo mejor deberían de observarlo los profesionales e indicar ellos su patología, a mí no me corresponde.

Enrique de Santiago Herrero

Abogado. Máster en Ciencia Política. Diploma de estudios avanzados en Derecho Civil Patrimonial. Derecho penal de la empresa. Colaborador y articulista en diversos medios de comunicación escrita, radio y televisión.

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