Perdón, si olvido nunca

La gente decente y honrada tiende por naturaleza a ser egoísta, equivocándose como todos lo hemos hecho alguna vez. Pero el error de nuestra protagonista no es fruto de la ignorancia, sino del odio engendrado por el miedo debido al reflejo del espectro de sus complejos y por los actos propios, criminales y delictivos cometidos.

Cuando se actúa de manera correcta no hay lugar para las turbas y el pillaje, denunciar actos tan despreciables cometidos por esta bruja en el aquelarre feminista que supuso el 8M, no pueden sernos indiferentes y pasar inadvertidos.

La historia de una dama comunista de la progresista izquierda radical, aguantando de forma estoica el puesto de cajera en una cadena alemana de electrónica, que le posibilitaba su amplio y extraordinario currículum ideológico y no los méritos académicos, termina una vez más, convirtiéndose en otro acto injusto del patriarcado con diáfanos tintes de violencia de género.

Todos pudimos ver como este aquelarre de brujas rojas, subyugó con los hechizos ideológicos de sus pócimas a esas presas mentes de proles y masas ignaras, que les rinden genuflexión por ser sus únicos y auténticos paradigmas, y que, con una servil y sumisa aquiescencia, se prestaron al suicidio colectivo como resultado de la consumación del citado evento.

Los indignados, lo comentamos y difundimos, sin bromas, haciendo de un acto amparado en el arcano y lo ambiguo se convirtiera en diáfano y público, mostrando nuestra total y absoluta repulsa y empatía hacia un acto cruel y criminal, erigiéndonos de una forma moral en acusadores, juzgadores y verdugos.

Amparada en la impunidad de su rol y estatus sociopolítico que le da su pareja personal, la muerte de Montesquieu y lógicamente la inherente unión del poder Judicial y el Ejecutivo, sólo quedó contra este crimen infame la justicia popular, que como ha demostrado la empírica se ha quedado en lo moral. Como el pellizco en el pezón a una novicia.

Pocas dudas hay en la actuación criminal de la citada en estas líneas, así como también poco castigo por un genocidio colectivo derivado de una enfermedad cognitiva, que se llama comunismo y en España tiene como máxima expresión UNIDAS PODEMOS cuyo acrónimo o siglas responden a UP.

Nuestra protagonista, Irene Montero ministra de igualdad en el gobierno actual, número dos de UP, teniendo como pareja sentimental al número uno de UP o macho alfa, por lo cual, hoy muy conocida. Se ha ganado una merecida antipatía por sus criminales actos ideológicos y como su vida postulada en una mentira, querer justificar sus reiterados errores en un victimismo inexistente e impostado, debido a su gran ego y orgullo, así como a su inmensa incapacidad, los cuales impiden exhalar a su alma un simple y emotivo «lo siento».

Santos Trinidad

Cristiano católico, creyente no practicante. De derecha, amante de la libertad, basada en una igualdad sustentada en la justicia.

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