Paz, seguridad… y amor

El documento fundacional de la ONU, la Carta de las Naciones Unidas de 1945, establece en el artículo primero del capítulo primero que:

Los propósitos de las Naciones Unidas son:

Mantener la paz y la seguridad internacionales, y con tal fin: tomar medidas colectivas eficaces para prevenir y eliminar amenazas a la paz, y para suprimir actos de agresión u otros quebrantamientos de la paz.

En las últimas décadas, la expresión “Paz y seguridad” aparece con suma frecuencia en las declaraciones de políticos y personalidades con relevancia internacional, incluso aparece en el programa electoral del PSOE de 2016 o en el de Podemos del 10N 2019, supongo que como signo de modernidad.

Si analizamos el significado de la expresión, nos encontraremos con una peculiaridad un tanto extraña puesto que si hay «Paz», la «Seguridad» es innecesaria. Es decir, un término anula al otro puesto que si lo que se pide es «Seguridad» es porque no existe una paz verdadera sino aparente.

Total, que si pido Seguridad es porque no hay Paz.

Tratando de comprender el significado de esta expresión, he revisado algunos Tratados de Paz de las épocas Moderna y Contemporánea, buscando estas dos palabras unidas por una conjunción. La verdad es que, la primera palabra la he encontrado en todos, la segunda la he encontrado en algunos, pero en ninguno he encontrado la expresión concreta “Paz y Seguridad”.

No me ha extrañado, es un poco rara, diría yo que parece más bien diseñada para ser pronunciada con contundencia en un discurso, aunque no tenga sentido (En España se usa mucho esto).

El único lugar donde he encontrado esta expresión tal y como está escrita en la ONU o en los discursos políticos, ha sido precisamente en la Biblia (mira por dónde),  «que cuando digan: Paz y seguridad, … »

Concretamente dice lo siguiente:

1 Tesalonicenses 5:1-6

«Pero acerca de los tiempos y de las ocasiones, no tenéis necesidad, hermanos, de que yo os escriba. Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche; que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán. Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón. Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas. Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios.»

Si me dan a elegir entre uno de la ONU, el Sánchez, el «coletas» o un jipi, sin dudarlo ni un segundo me quedo con el último; ese de Paz sabe bastante más.

José Enrique Catalá

Licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Valencia. Especialista en Hª Medieval. Profesor. Autor del libro: Glosario Universitario.

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