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Patrimonio cultural e histórico

La nueva izquierda, la izquierda actual, vive obsesionada con borrar de España todos los rastros y vestigios franquistas. En este afán obsesivo, ha entrado en un estado de regresión, de revisionismo, por ese pecado original heredado de sus antecesores mas revolucionarios.

La nueva izquierda, la izquierda actual, vive obsesionada con borrar de España todos los rastros y vestigios franquistas. En este afán obsesivo, ha entrado en un estado de regresión, de revisionismo, por ese pecado original heredado de sus antecesores mas revolucionarios. Sin duda, es algo que no les deja vivir, y sobre todo, no les deja convivir con una parte de la sociedad. Esa parte disidente, la que no es de su ideología, la derecha. Han pasado de representar el cambio, a representar el inmovilismo, la regresión, volviendo por un absurdo y revanchista revisionismo a nuestra época negra, como y sin lugar a dudas lo fue la década de los 30 a los 40.

Llevando consigo en ese viaje a una sociedad bastante más despolarizada ideológicamente que la del referido  tiempo, es decir, mucho más tolerante y moderada, y mucho menos radical, extrema y revolucionaria. Resucitando unos recuerdos, los cuales, sólo alientan y fomentan al odio, al rencor y a la violencia. Con unas políticas poco progresistas y muy regresista y totalitarias, políticas del todo nocivas, desfasadas y obsoletas, impropias de un país democrático.

Me voy a referir en este escrito o reflexión a la exhumación de Franco, de la que pienso es una simple batalla dentro de esa guerra política creada por el actual Ejecutivo. Una batalla más en esa lucha de leyes inconstitucionales y anti democráticas, como sin duda lo es, la llamada «Memoria Histórica» del PSOE, guerra civilista de Zapatero, y que continúa el bolchevizado Sánchez, con el apoyo incondicional del Stalinista Iglesias.

La exhumación de Franco, en mi humilde y modesta opinión, no creo que sea una cosa o cuestión imperante, de primera necesidad para España y en lógica consecuencia para los españoles. Por lo que se puede presumir, que la nueva izquierda vuelve a destruir la legalidad democrática, con esos decretos ley anti democráticos e inconstitucionales.

Hablando con propiedad de la exhumación y dentro de la legalidad, y el respeto a los difuntos. Y esto ya es una hipótesis personal mía, no creo que el Valle de los Caídos sea el lugar idóneo o correcto para acoger los restos de Franco. Me explico, hay que partir de unas bases reales, ya que el propio Franco no dio órdenes para ello. Además, el deseo de su familia siempre fue enterrarlo en la cripta que poseen en propiedad en la basílica de la Almudena. Que es el lugar idóneo, correcto y más apropiado para poder acoger los restos de Franco.

Tendríamos que tener en cuenta la cuestión fundamental, y esta es hacer una exhumación dentro de la legalidad y del respeto, como debe suceder con todos los muertos y los caídos sin importar el bando. Postulada en la legalidad y no mediante una ley del todo totalitaria, cosa que la hace anti democrática e inconstitucional. En el respeto a los difuntos y familiares, teniendo en cuenta y respetando los deseos de los últimos. Personalmente creo que haciendo todo lo contrario o diferente a esto, se daría una situación más del estilo de una cruel y revanchista profanación. Por lo tanto se estaría cometiendo un delito, del cual, deberían responder ante la ley sus responsables. Reiterarme en que este escrito es una mera hipótesis personal.

El Valle de los Caídos no fue creado para dar un espacio y sobre todo para exaltar la figura de la persona de Franco. Es un monumento nacional creado a los caídos de la guerra civil, a todos, sin excepción. Es decir a los de ambos bandos. Lo cual nos lleva a la conclusión de poder aseverar que es un monumento creado para la reconciliación.

La nueva izquierda, ese PSOE bolchevizado desde Zapatero hasta Sánchez, apoyado por esos partidos satélites que componen sus socios de gobierno, más concretamente el revolucionario y Stalinista Podemos de Iglesias, le han dado un nuevo significado. El cual, representa todo lo opuesto a lo que realmente significa «RECONCILIACIÓN». Lo han convertido en un símbolo de lucha y de sectarismo.

No tenemos que olvidar que El Valle de los Caídos tiene un sentido religioso por ser una basílica, una iglesia. Con lo cual, esta nueva izquierda ante todo regresista, nos está devolviendo al guerra civilismo, fomentando y alentando a la polarización más radical de nuestra sociedad. Con este hecho o dato revelador al desenterrar esa parte de nuestra guerra civil. En su parte religiosa, era una lucha de católicos contra anticatólicos. Pues conocen y saben, que la Iglesia por si misma no puede ser un símbolo de reconciliación, y es por eso por lo que intentan destruir ese campo santo, ese monumento a la reconciliación, que es El Valle de los Caídos. Más que una justificación a modo de reparación es una mera farsa, una pura táctica electoral y partidista.

No se puede negar ni obviar que es el monumento a la guerra más impresionante del siglo XX. Lo que lo hace único y extraordinario. Además de su inmenso valor cultural artístico nacional, que le da la basílica.

No hay a día de hoy, ninguna duda, de que la violencia política de los años 30, supuestamente superada por la muerte de Franco, es decir, por el fin del franquismo, ha sido resucitada, por grupos individuales y políticos en el siglo XXI, de los cuales, algunos con buenas intenciones, pues tratan de resolver esta cuestión pendiente. Como es el hacer de forma digna y legal la exhumación, desenterrando los restos con el debido respeto y sobre todo, el permiso de la familia, y enterrando esos mismos restos posteriormente en el lugar elegido libremente por la familia. Y no el que imponga el oligarca de turno. El cual, sería el lugar por derecho, que verdaderamente correspondería para acoger los citados restos. En mi humilde y modesta opinión, el lugar idóneo, el perfecto por reunir todas las circunstancias legales, y sobre todo emocionales, sería la basílica de la Almudena.

Por el contrario, la otra parte, la nueva izquierda con un objetivo o fin, político y revanchista. En otro intento de revertir o cambiar una historia ya escrita. Una historia que todavía a día de hoy, no han superado. Por dos razones, la primera el perder una Guerra Civil, la cual, hagan lo que hagan, no podrán ganar jamás. La segunda, el no haber podido hacer suyo ese que ellos llaman derecho, que no es más que una absurda venganza del mal perdedor. El no haber podido acabar en vida con la persona de Franco y en lógica consecuencia lo que representaba el franquismo.

Santos Trinidad

Cristiano católico, creyente no practicante. De derecha, amante de la libertad, basada en una igualdad sustentada en la justicia.

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