Optimismo no es estulticia

En estos momentos de zozobra y angustia, en los que la actitud es importante, la clave está en intentar generar modos positivos de actuar y planteamientos lo más optimistas posibles. No debemos pasarnos el día retozando en noticias alarmistas o pesimistas, que no se deben de ocultar, pero sin obsesiones innecesarias. El confinamiento resultará muy duro si nos obsesionamos con lo peor que nos pueda pasar.

Me parece miserable que, mientras estamos intentando aplacar las ganas de pedir responsabilidades políticas, legítimas, necesarias, obligatorias y que no debemos de olvidar cuando todo esto se supere, tengamos un vicepresidente que debería de dar ejemplo a la ciudadanía, que es corresponsable de la situación, que debería de estar en cuarentena y/o al menos tomar las medidas de contención mínimas exigibles, se permita, en lugar de cumplir su misión gestora, dedicarse a darnos un mitin partidista, falaz, canalla y miserable, al que, en lugar de acallar, se está dando valor y cobertura.

La derecha seria, solvente y democrática, además de “maricomplejina”, si tiene un valor claro, es la responsabilidad; pero, una cosa es eso, y otra aceptar que este desagarramantas se permita burlarse de los ciudadanos que padecemos su incompetencia sin que nadie, absolutamente nadie, le llame miserable, traidor a sus propios ideales y compañeros, gusano abyecto o tiñoso rufián, que en lugar de salvar la vida de sus conciudadanos, promueve politizar el dolor, el sufrimiento y la muerte, a la par que se dedica a vender motos e intentar hacer política de una ideología caduca y asesina, la comunista. Eso sí, él goza de un casoplón, con dos ambulancias a la puerta de su casa y servicio que le haga la compra y cuide de sus lebreles. “!!Manda güevos¡¡”

Tenemos un gobierno infectado que se salta sus propias recomendaciones, que no da ejemplo, que nos engañan de forma permanente y que intenta aplacar nuestro cabreo diciendo que ya llegará el momento de pedir explicaciones. Estoy de acuerdo, ya llegará el momento, pero mientras tanto trabajen, no se dediquen al mitin vacuo y falaz.

Todos debemos de mirar adelante, hacerlo con el optimismo de ser una gran nación que en cada ocasión demuestra que la unión, la solidaridad, la seriedad y el sacrificio necesario lo sabemos realizar, aun cuando nuestros políticos, todos, de todos los partidos, sean una panda de “medusas intelectuales” cobardes que nos dejan en la estacada.

Cuando esto finalice, unos pediremos responsabilidades, otros afirmarán que se hizo todo muy bien, todos volveremos a nuestras “trincheras políticas” pero, lo único que nos debe de unir, lo que debemos de comenzar a exigir desde ahora, sea cual sea nuestra posición política, es que esta clase política, fútil e insustancial, debe de retirarse y exigir, reclamar, obligar a que aquel que quiera actuar en política, debe de demostrar, previamente, un bagaje profesional serio, solvente y de alta calidad, que se encuentra realmente preparado y que su nivel moral y ético es intachable, de forma que nos dirijan los mejores, los más preparados y los que difícilmente pueden corromperse.

Ahora, optimismo, exigencia de trabajo para salvar vidas y situaciones muy duras; luego, aceptación, resignación o exigencia de responsabilidad; pero, siempre, y desde ya, la petición unánime de todos los ciudadanos de que a la vida pública sólo se dediquen los mejores y no esta patulea infecta, cobarde y canalla que tenemos.

Enrique de Santiago Herrero

Abogado. Máster en Ciencia Política. Diploma de estudios avanzados en Derecho Civil Patrimonial. Derecho penal de la empresa. Colaborador y articulista en diversos medios de comunicación escrita, radio y televisión.

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