No, el PP no es la derechita cobarde

"Si camina como como un pato, nada como un pato y grazna como un pato, entonces probablemente sea un pato."

El primer movimiento extraño de Casado que presagiaba el principio del fin de un partido político que sumaba, comenzó con la destitución de Cayetana Álvarez de Toledo como portavoz del PP. Aquel «Usted es el hijo de un terrorista» (de frapero, más concretamente), junto a su oposición al reparto de los jueces que Casado planeaba con el PSOE, y su resistencia a apoyar los presupuestos más comunistas de la historia de la democracia, le costaron el puesto. «Queremos rebajar el tono» se excusó, y la sustituyó por Cuca Gamarra, mujer soltera y empoderada (como ella se define), cuyas intervenciones molestan más al oído que al Gobierno.

El día que Casado dijo «no» a la moción de censura presentada por VOX, insultó gravemente a Santiago Abascal y a sus votantes con la intención de que fuera el líder de VOX quien dinamitara los pactos que mantienen los Gobiernos de Andalucía, Madrid y Murcia. No lo consiguió. Toda la bancada socialista, Rufianes y Otegis le aplaudieron, hasta llegar al abrazo verbal de Adriana Lastra y Pablo Iglesias. «Yo ya he hecho mi parte, ahora le toca a usted hacer la suya», culminó. Qué va, no había hecho nada más que empezar el camino de no retorno, pese a la esperanza que todavía mantienen muchos votantes del PP. «Así no, Casado tiene que cambiar de estrategia y dar la batalla cultural», dice Esperanza Aguirre. No, no la va a dar jamás porque el PP hace mucho que está en el Nuevo Orden (Agenda 2030).

Lo siguiente fue comparar a VOX con EH Bildu e incluirlo en las pinzas parlamentarias del extremismo y populismo, lo que viene siendo «extrema o ultra» derecha, en las elecciones a la Generalidad de Cataluña. Los que un día miramos con admiración a Alejandro Fernández «el españolazo» por la gran oposición que ejercía frente al independentismo, quedamos sorprendidos de su capacidad para transformarse en un sumiso difamador.

En las elecciones de Madrid, Isabel D. Ayuso siguió transmitiendo esa consigna del PP para referirse a VOX, aunque de forma subliminal. Aquel cartel que comparaba la pensión de una jubilada que cobraba 426€ frente a los 4.700€ al mes que Madrid pagaba por cada MENA, era crispar y además racista y xenófobo. «Ese cartel miente», decía Ayuso a Évole (a espaldas de Rocío Monasterio) con una gran complicidad, en ese programa donde se simula tomar un inocente café mientras se ataca al disidente y se blanquea a etarras, globalistas civiles y religiosos, y bolivarianos españoles y de latinoamérica (bueno, son los mismos). «Crispación, racismo y xenofobia» era alertar de los problemas económicos y de convivencia que los MENAS llevan a los barrios donde se ubican los centros de acogida. «Niños, menores no acompañados» es como los describen los del consenso progre y socialcomunista. Consensos, por cierto, que cada vez están más cerca, ya ni se distinguen. Qué suerte ha tenido Isabel D. Ayuso de que la invasión de Ceuta haya explotado después de las elecciones. Hemos visto a periodistas progres adoptando el discurso de VOX: «España no puede gestionar este conflicto, está desbordada, hay que devolverlos a su lugar de origen. Los niños tienen que ser devueltos a sus padres».

Abascal: ¡La verdad sobre los MENAS que no quieren que sepas! [VÍDEO]

 

«Invasión» y «MENA» son dos términos que los medios de comunicación intentan evitar y por los que condenan a VOX cada vez que los utiliza. Iñaki López, activista de la SEXTA NOCHE, no tiene ningún pudor en decir una cosa y su contraria en el mismo programa. Tildó de «invasión» la aglomeración de aficionados en torno a la fuente de Neptuno por el triunfo del Atlético de Madrid. A este paso los invasores de nuestro país terminaremos siendo nosotros, los españoles blancos y heteros.

Santiago Abascal siempre ha defendido el mismo discurso sobre la inmigración ilegal. Es el único que ha exigido la defensa de nuestras fronteras, el único que se preocupa por cómo se ha visto alterada la seguridad de los ceutíes y provincias afectadas por la creciente invasión africana. Se desplazó a Ceuta para conocer de primera mano los problemas de los ciudadanos que con sus votos auparon a VOX como primera fuerza. Un partido tiene un compromiso con sus votantes. Con los de Ceuta, se comprometió a luchar por la seguridad de sus fronteras y a combatir la inmigración ilegal. Los medios de desinformación lo tachan de oportunista cuando hace lo que los españoles demandan. VOX ha elaborado un programa de extrema necesidad.

Casado fue en una ocasión a preocuparse por el estado de los que entraron de forma ilegal en España, que habían lanzado heces y ácidos a la Guardia Civil encargada de la defensa de la fronteras, resultando heridos algunos de ellos con quemaduras de tercer grado.

El PP se desenmascara de nuevo en Ceuta. Se une al PSOE y a dos partidos islámicos firmando una declaración institucional para silenciar a VOX. La Delegada de Gobierno, madre de la jefa de comunicación de Pedro Sánchez, prohíbe un mitin de VOX, alegando que no puede garantizar su seguridad. Abascal acude al lugar pero hay una manifestación de violentos que no son disueltos en ningún momento. Insultan, amenazan y escupen a los simpatizantes de VOX que habían acudido al acto, e intentan asaltar el hotel donde se encontraba Abascal. Entre la turba de los autodenominados «antifas» se encontraban ilegales que habían asaltado la frontera durante esos días y, para sorpresa de propios y extraños, simpatizantes del PP: «Nosotros somos del PP y os vamos a joder hasta la nuca», quedó grabado en un vídeo. El líder de VOX decidió no seguir adelante con el acto para no poner en riesgo a los suyos.

Misma táctica de silenciar al disidente en Melilla, vuelven a suspender otro mitin de VOX.

Las fotos del blanqueamiento del asalto a nuestras fronteras se prodigan en los medios de comunicación, con una sucesión de historias de superación y de sueños que nos arrebatan a los españoles, con el colaboracionismo de todos los partidos que están por el globlalista reemplazo poblacional, excepto VOX. Para inducir a la gente a aceptar políticas altamente perjudiciales, se apela al sentimentalismo, típica táctica comunista de cualquier calaña, es este caso del comunismo global.

Y para rematar, Doña Cuca nos sorprende, o no, opinando sobre lo ocurrido con VOX en Ceuta en estos términos: «Cada uno es responsable de sus actos».

El retrato final del PP llega cuando el Gobierno de Ceuta se reúne en un Pleno para hablar de una rotonda. El portavoz de VOX, Carlos Verdejo, califica de vergonzoso que la Asamblea no haya convocado un Pleno extraordinario sobre la invasión sufrida. Verdejo responde a la diputada Fátima Hamed por unas duras acusaciones vertidas sobre VOX con insulto personal incluido. Juan Vivas, Presidente del Congreso y de la Asamblea (PP), procede a silenciar al representante de VOX. Al mismo tiempo, un Consejero del PP irrumpe bruscamente insultando a Verdejo con una actitud agresiva de matonismo que no se había visto jamás en ningún acto político. El portavoz de VOX permanece en su sitio, sin insultar a nadie, con una valentía y compostura difícil de guardar ante un Presidente que no llama al orden al exaltado Consejero, aguantando la actitud violenta de quien ha perdido los papeles. PP, PSOE y partidos musulmanes hacen frente común contra VOX. No olvidemos que VOX ganó las elecciones en Ceuta y el PP prefirió unirse al PSOE y los partidos musulmanes.

Moreno Bonilla no se pronuncia sobre los problemas de la inmigración ilegal en Andalucía, podría jugarse las elecciones que VOX reclama. Un oportuno Coronavirus le permite mantenerse en silencio.

El PP cada vez más lejos de VOX y más cerca de la izquierda totalitaria. La última ha sido apoyar junto al PSOE, Podemos y Cs la versión más extremista de la ideología de género en Canarias.

El PP nunca fue «la derechita cobarde», Casado no se equivoca. El PP no quiere cambiar de estrategia, es otro impulsor del globalismo y tiene muy clara su hoja de ruta. Calificarlo de «maricomplejines» da lugar a que se le perdonen «errores» tan certeros. Casado quiere lavar la cara de la corrupción del PP cambiando de sede, de la misma manera que su votante quiere redirigir su partido hacia la derecha cambiando de líder: «pongamos a Ayuso», «pongamos a Cayetana». El PP eliminará a quienes no cumplan las directrices de la Agenda 2030 con sus pilares: inmigración ilegal, emergencia climática, ideología de género, y adicionalmente en España, Memoria Democrática, para desestabilizar.

Creo que no sólo Iván Redondo estaría dispuesto a tirarse por un barranco por su Sanchidad Pedro Sánchez. Les agradeceríamos un viaje juntos a Despeñaperros, pero que se aseguren que Sánchez salta antes que ellos.

Me pregunto en qué momento nos convertimos en ciegos y cómplices de los partidos que atropellan la libertad, incluida la nuestra, que ejercen la violencia hacia quienes piensan diferente, que nos dirigen a la ruina y nos destrozan la convivencia con sus políticas.

Si camina como como un pato, nada como un pato y grazna como un pato, entonces probablemente sea un pato.

Norma Vega

No soy informadora, soy analista. Estamos en la era de la desinformación, de la performance política, así que al leer una noticia me pregunto: quién la emite, a quién beneficia y a quién perjudica, como si de un presunto delito se tratara, al fin y al cabo, una información falsa debería serlo.

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