Negacionismo o sentido común

Hay días en que parece te levantas con sentidos de más y aunque parezca ser un don o bendición en realidad es todo lo contrario. Pues lo que hasta ese extraordinario despertar era diáfano en extremo ahora coge tintes ambiguos y arcanos que hacen que nos hagamos una amalgama o serie de preguntas necesarias.

Las malas lenguas, interesadas o lenguas turbias dicen que no se puede ser negacionista frente al Covid-19, pues los datos están ahí y son reales aunque manipulados por los gobiernos de turno.

Para ser objetivo en esta elucubración o hipótesis personal en la que me permito coger esa licencia de patente de corso o coloquialmente derecho de libertad de expresión y expresar abiertamente lo que entiendo por esta pandemia, me tengo que remontar a su génesis allá en Wuhan (China), ciudad esta en la que emergió el coronavirus por primera vez, a fines de 2019. Hace ya 10 meses largos esta ciudad se convirtió en un desierto, un páramo de 11 millones de habitantes al imponer sus autoridades la primera cuarentena de confinamiento en el mundo. Aunque resulte paradójico, esta ciudad heroica pasó de ser el foco de covid-19 a uno de sus principales polos turísticos.

Una ciudad que a base del holocausto o sacrificio necesario de su sociedad ha vuelto a la normalidad con ciertos premios en su banalidad cotidiana y rutina. Su gente vuelve a disfrutar de sus derechos fundamentales sin excepciones con plena y verdadera libertad, asistiendo de forma hacinada, hombro con hombro y sin mascarillas a eventos en masa, musicales o de otra índole.

Para sorpresa de muchos, Wuhan -donde surgió el coronavirus SARS-CoV-2 hace ya casi un año- se ha convertido ahora en uno de los principales focos turísticos de China. Sólo durante la semana dorada, un período festivo en el gigante asiático que va del 1 al 7 de octubre, la provincia de Hubei atrajo más de 52 millones de turistas que generaron ingresos de aproximadamente US$5,2 mil millones. Mientras el resto del mundo sufría los embates de una segunda ola del covid-19, que en algunos países ha incluso afectado a más gente que la primera.

A día de hoy Wuhan disfruta de una vuelta a la normalidad con un exceso de prosperidad y una libertad de su sociedad que ya quisiéramos para nosotros en un futuro. Pues llegados a este punto se generan un serie de necesarias y aciagas preguntas que en mi opinión ponen en jaque a los gobiernos del resto del mundo.

Si esto es así y se ha conseguido a base del sacrificio de una sociedad obediente, cuanto menos responsable y sobre todo sin un remedio lenitivo o panacea como la supuesta vacuna, ¿por qué nos llaman negacionistas a los que utilizamos el sentido común que nos otorga la empírica y la praxis?.

¿Por qué no se aplican las medidas que se aplicaron en Wuhan sin vacunas justificativas de una mala gestión o gestión arbitraria y de facto por unos gobiernos de egoísmo electoralista?

La evidencia está ahí aunque no se hable de ella para poder buscar soluciones reales hay que buscar los culpables, porque sólo ellos tienen la solución al problema, la verdadera panacea y no placebo como nos están imponiendo al resto del mundo. Hay una cosa, para mí diáfana en esta cuestión y es que este problema no se soluciona incrementando o endureciendo las medidas, sino haciéndolas cumplir de forma rigurosa, y ese trabajo es de los gobiernos de turno.

Personalmente soy de la opinión que este virus es parte de una conspiración global y a nivel mundial de la corrección política o políticas buenistas, pues lo que para la gente decente y honrada es una desgracia anatémica, para estos vulgares criminales es su forma de vida monopolizando el poder y haciéndose hegemónicos en el mismo, imponiéndonos esa ideología, verdadera esclavitud de la lucha de clases y dictadura del proletariado de una forma silente y eufemista.

La negación a las posibles soluciones al problema planteadas por los gobiernos occidentales, concretamente europeos, no son más que sentido común reaccionando a lo que verdaderamente ven nuestros ojos y no lo que nos cuentan. La solución está en China, está en Wuhan y es allí donde hay que buscarla.

Santos Trinidad

Cristiano católico, creyente no practicante. De derecha, amante de la libertad, basada en una igualdad sustentada en la justicia.

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