México desplaza a China como principal socio comercial de Estados Unidos

Esto acelerará la lucha entre ambas potencias; pronto, la batalla será entre continentes

Los mexicanos somos ─salvo honrosas excepciones─ un pueblo olvidadizo. Ingrato. Somos un pueblo que desconoce su historia. Por eso, en los últimos 25 años, ha votado en elecciones federales o estatales por comunistas (abiertos y conocidos o disfrazados).

Esto se debe a que la historia oficial de México es al mismo tiempo la gran mentira oficial de nuestro país. Así ha sido desde la época de la Independencia, acaudillada por la incipiente e ignorante masonería mexicana; pero también por las masonerías interesadas en nuestra desgracia nacional, provenientes de Estados Unidos, Inglaterra e, incluso, la de España que ─en este caso─ cometía una doble traición: a su país y la monarquía española, y al virreinato de la Nueva España, que era nuestra patria, con los más grandes territorios en el mundo del reino católico español.

Estos territorios comprendían espacios en Sudamérica, Centroamérica, el Caribe, lo que es actualmente nuestro país, lo que nos arrebató el gobierno masónico de Estados Unidos y territorios en Canadá (Vancouver), Alaska (incluyendo la península de Valdez), así como el país que hoy se denomina República de Filipinas y varias islas importantísimas en aquellas áreas del Pacífico que ─en un corto y mediano plazo─ pueden convertirse en zonas de lucha encarnizada entre las dos grandes superpotencias mundiales: Estados Unidos y China.

Así fue también en la segunda etapa, la de la revolución liberal acaudillada por Benito Juárez y la masonería mexicana y trasnacional. En esta etapa estuvieron muy presentes la masonería y el gobierno estadounidense; pero también la masonería francesa a través de sus intelectuales, con una incipiente, pero ya importante influencia en América Latina.

Así fue ─de igual manera─ en la tercera etapa, la de la espantosa revolución mexicana que produjo más de un millón de muertos (el 99.9 por ciento de los mismos constituido por campesinos, hombres, mujeres y niños; por personas sencillas de las ciudades que nada tenían que ver con las ambiciones de los líderes revolucionarios, todos ellos asesinos impunes hasta nuestros días.

Hago notar que la etapa porfirista (que tuvo luces y logros muy importantes que son orgullo nacional hasta nuestros días, también tuvo errores) ha sido tergiversada, cambiada, inventada, reinventada, falseada, ocultada, traicionada hasta nuestros días.

En la revolución mexicana se fusiló inclusive a niños de 4 o 5 años por el simple hecho de ser católicos. Un capítulo especial merece la insensata guerra llamada cristera, desatada por el presidente masón Plutarco Elías Calles en la que murieron más de cien mil mexicanos.

Durante la revolución mexicana se expulsó, además, a más de un millón de mexicanos a los Estados Unidos de América en las condiciones más indescriptibles de miseria ─que están documentadas, pero ocultadas─, que fueron a trabajar principalmente a los campos de ese país, en condiciones casi de esclavitud.

Somos un pueblo al que solo le interesa cubrir sus necesidades básicas, a como dé lugar. Ser fanático de algún equipo de futbol y disfrutar algo de la vida obteniendo beneficios dadivosos del Estado. Esto es fácil de asumir. Y una vez que se logra, no se quiere saber nada de la historia del país ─de nuestro país─, ni tampoco de cómo ha sido manipulada y tergiversada por los gobiernos.

La Constitución emitida en 1917, con tropas estadounidenses en territorio nacional ─con base en el Derecho de la antigua Roma─ debió haber sido anulada por ese solo hecho; esto, sin embargo, nunca ha sido discutido ni por los historiadores más eminentes. Lo cierto es que se mantiene vigente a pesar de que tiene muchos aspectos comunistas, socialistas, revolucionarios, socialdemócratas e incluso, anarquistas, lo cual es el mayor absurdo que una persona medianamente letrada pueda comprender. Y sus propagadores son «héroes nacionales».

La educación ─desde la primaria, pasando por la secundaria, preparatoria y profesional en cientos de universidades privadas y públicas de la república─ inculca en nuestros niños y jóvenes todas las mentiras en esas etapas de nuestra historia. Y lo que es más grave: los centros de investigación de las universidades privadas y públicas (pagados estos con impuestos de todos los mexicanos) también se someten a esos criterios de manipulación de la historia de nuestra patria ordenados desde los centros del poder.

(Aquí deseo aclarar que con seguridad un mínimo de esos investigadores ─que debe andar en un tres por ciento─ se da cuenta de esta monstruosa realidad de la educación mexicana; pero por conveniencia y por seguir gozando de los cargos que han logrado y que, por otra parte, son muy disputados, se hace a un lado y evita decirle al pueblo de México el tipo de educación que sufre).

Por otro lado, los investigadores libres que sí publican verdades sobre nuestra historia, además de ser muy escasos, son ignorados por el sector público y por la mafia intelectual que esconde ─desde diferentes posiciones públicas y privadas─ las verdades históricas en clara complicidad con la censura ordenada desde el poder.

Algún día me referiré a las tres etapas de nuestra historia muy conocidas, porque el poder político establecido así lo ha decidido.

HOY ME QUIERO REFERIR A UN GRAN SUCESO: QUE MÉXICO SE CONVIRTIÓ EN EL AÑO 2023 EN EL PRIMER SOCIO COMERCIAL DE ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA. Esto reafirma que las políticas de comercio internacional, de cambios estructurales, de intercambios con otros países, siguiendo reglas establecidas, dan resultado a corto y mediano plazo. E incluso se puede decir que, a largo plazo, como es el caso presente, porque este resultado comenzó a gestionarse hace más de 50 años.

Ya desde el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, en algunos meses de los años últimos de su gestión, se había logrado que México superara el comercio de China con Estados Unidos. Pero en esta ocasión se trata de un año completo en que México ha superado a China como primer socio comercial de Estados Unidos de América. Hay que decir que también existe otro país que compite con México y China por el comercio con Estados Unidos y es Canadá, su vecino norteño.

Creo que la ventaja de México en 2023 ─en sus ventas a Estados Unidos con respecto a China y Canadá─ será irreversible. Más aún si el próximo presidente de Estados Unidos es Donald Trump. En el cercano futuro, las ventajas de México y Canadá se ampliarán con respecto a China.

LO ANTERIOR, CON LOS TRES PAÍSES APROVECHANDO SU COMERCIO ENTRE ELLOS, DERIVARÁ EN LA MÁS FORMIDABLE FORTALEZA COMERCIAL DEL MUNDO, QUE SE PROPAGARÁ A TODAS LAS ÁREAS DE LA VIDA ECONÓMICA, COMERCIAL E INDUSTRIAL; PERSONAL, DE RELACIONES HUMANAS, DEPORTIVAS, ESTUDIANTILES; DE LIBERTADES PERSONALES, POLITICAS Y SOCIALES; Y DE CULTURA GENERAL, COMO NO EXISTIRÁ EN NINGÚN LUGAR DE LOS CINCO CONTINENTES.

 

PERO ¿CÓMO SE PUDO LLEGAR A ESTA POSIBILIDAD MUY CERCANA?.

Hubo cinco acontecimientos ─desde los años 60 del siglo pasado hasta nuestros días─ que hicieron posible esto.

 

ANTES DE PASAR A CITAR ESTOS ACONTECIMIENTOS, RECUERDO UNA FRASE DE UN POLÍTICO ALEMÁN DE LOS AÑOS 60, QUE DIJO: ALEMANIA SÓLO NECESITARÍA UN KILÓMETRO DE FRONTERA CON ESTADOS UNIDOS, PARA ENVIARLE LA PRODUCCIÓN DE NUESTRA INDUSTRIA. (PALABRAS MÁS, PALABRAS MENOS).

 

Primer acontecimiento

A fines de los años 70 del siglo pasado, prestaba mis servicios militares en la Dirección General de Transportes de la Secretaría de la Defensa Nacional.

Mi jefe era un gran General de Brigada, a quien recuerdo gratamente por su liderazgo, por sus iniciativas y por su gran capacidad de trabajo que se llamó, Salvador López Matamoros, que en paz descanse.

Una de las misiones de esa Dirección era revisar los vehículos que estaban de servicio en todas las unidades del Ejército mexicano por todo el territorio nacional.

Lo acompañaba en esas revisiones como una persona más de su delegación. Llegamos a Ciudad Juárez, Chihuahua. Revisando vehículos que estaban en diferentes lugares, encontramos varias veces, cientos de mujeres jovencitas que salían de sus trabajos o llegaban a sus centros laborales en diferentes partes de la frontera. Fue mi primera información de las maquiladoras.

Ciudad Juárez, Chihuahua; Tijuana, Baja Baja California, y otros lugares fronterizos se habían convertido en sede de este tipo de fábricas. Al investigar más, supe que habían llegado a México en el sexenio del presidente Gustavo Díaz Ordaz, que había convenido con las autoridades estadounidenses el establecimiento en México de este tipo de fábricas, a las que se les conoció como maquiladoras y que ya para fines de los años 70, había cientos de ellas en toda la franja fronteriza. Esas compañías hicieron que México ─en unos años─ se convirtiera en el más grande productor de televisiones planas en todo el mundo. Y así, de muchos tipos de otros productos.

Ese es el primer gran antecedente de este logro de 2023 (el de haber pasado a ser el primer socio comercial de Estados Unidos de América).

 

Segundo acontecimiento

A Miguel de la Madrid Hurtado, presidente de México de 1982 a 1988, le correspondió la etapa más difícil para un presidente del país, desde la década de los años 50 del siglo pasado hasta nuestros días.

En efecto, sabiendo que el régimen revolucionario ya no daba más para el desarrollo nacional; que ya no daba más para concretar la transición del régimen feudal agrarista al régimen capitalista iniciado por Miguel Alemán; que ya el desarrollo estabilizador introducido por el presidente Adolfo Ruiz Cortines, que había impulsado el progreso nacional, como nunca antes ni después de la historia de México, llegaba a su fin; De la Madrid decidió hacer el gran cambio para que México se incorporara al comercio mundial. La República Popular China, en 1980, dejó atrás el régimen comunista empobrecedor y se integró a un comercio globalizado. Ahora, a la distancia, vemos que esta conversión nunca pudo haber sido más oportuna y benéfica para que nuestro país formara parte de las relaciones diplomáticas, comerciales, financieras y bancarias globalizadas.

La historia fue ingrata con este presidente, porque él tuvo que hacer en un solo sexenio los cambios institucionales, del Estado e internacionales, para lograr esa inserción de México al mundo globalizado.

Así fue como México ingresó al GATT, o sea, al Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio. Esto le ocupó todo su sexenio por los cambios en leyes nacionales y por la inserción en leyes y disposiciones internacionales. Una verdadera hazaña del Estado mexicano aún no estudiada ni mucho menos conocida. México dejaba de ser una economía cerrada al mundo y empezaba su apertura para ser partícipe de la economía global que en esa época comenzaba. O sea, México empezaba a dejar de ser también una economía proteccionista.

Recordemos que el exceso de esa protección ocurrió cuando se impuso un régimen de sustitución de importaciones, es decir, de tratar de producir en el territorio nacional los productos que México importaba del mundo. Y que probablemente en su tiempo fue una medida adecuada para desarrollar la industria nacional.

Es fue sin duda el segundo gran antecedente del logro que comentamos (que México fuera el primer socio comercial de Estados Unidos en el año 2023).

 

Tercer acontecimiento

Ya es muy conocido el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), firmado por Estados Unidos, México y Canadá, que entró en vigor el 1 de enero de 1994, negociado por el presidente Carlos Salinas de Gortari y su equipo económico.

Aquí comenzó la verdadera apertura comercial de México, no solo hacia Estados Unidos y Canadá, sino hacia el mundo, pues actualmente México tiene tratados comerciales con más de 40 países, aunque quizás no estén suficientemente aprovechados por las fuerzas productivas de nuestro país.

Pero este tercer acontecimiento no hubiese sido realizado, sin la experiencia de los dos anteriores acontecimientos. Simplemente formar los negociadores con experiencia para este tipo de documentos no es fácil. Y México tiene en la actualidad a todo un equipo de negociadores profesionales con experiencia, que muchos países no poseen.

Este tratado provocó algo que aún recuerdo: un periódico francés, al ofrecer la nota a sus lectores, dijo que México acabaría con la pobreza ancestral (palabras más, palabras menos).

 

Cuarto acontecimiento

La revisión y actualización con nuevas normas, del Tratado Comercial de México, Estados Unidos y Canadá (TMEC), firmado por el presidente Donald Trump y el presidente Enrique Peña Nieto, en Buenos Aires, Argentina, el 30 de noviembre del año 2018.

A estos cuatro acontecimientos, debe sumarse uno externo, logrado por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump.

 

Quinto acontecimiento

En enero del 2017, el empresario Donald Trump asumió la presidencia de Estados Unidos, teniendo como objetivo, según su frase favorita, hacer nuevamente grande a Estados Unidos. Para ello tenía que frenar el ascenso fácil de la República Popular China al comercio mundial, facilitado por políticas endebles de los demócratas estadounidenses y, también, por el desorden gubernamental que existe hasta nuestros días en la Unión Europea que le impide defender los intereses legítimos de esa unión y de sus ciudadanos.

No es muy difícil tratar de poner obstáculos a las políticas comerciales de la República Popular China. Al ser un régimen político comunista que adopta convenencieramente las políticas del mercado para poder impulsar su producción nacional ahogada por las políticas comunistas, tiene muchas disposiciones nacionales que afectan incluso su comercio con otros países. Así, el equipo de Donald Trump se dedicó a estudiar esas disposiciones de las que se aprovechaba la República Popular China, para ponerles un alto tajante, abierto y público.

No se empleó la diplomacia de oficina para ello. En televisión nacional y mundial, Donald Trump planteó los problemas que al comercio de Estados Unidos le provocaban esas políticas de China. (Seguramente también afectaban a las de México y Canadá e incluso a la Unión Europea).

Esa batalla diplomática y comercial entre las dos economías nacionales más grandes de nuestra época ha afectado prácticamente todas las relaciones comerciales del mundo. De ahí se derivan todos los cambios de relocalización de empresas para acercarlas lo más que se pueda, al mercado al que se venden. Sin duda esto ha beneficiado a México, Estados Unidos y Canadá, esencialmente.

Estas políticas de Trump con respecto a China, fueron sostenidas y ampliadas por la actual administración del presidente Joe Biden. Ello ratifica que Estados Unidos detendrá con leyes apropiadas las políticas agresivas de la Republica Popular China, sean republicanos o demócratas los que gobiernen la Casa Blanca.

Esta lucha comercial globalizada y gigantesca apenas comienza. Hoy es Norteamérica contra China.  La Unión Europea se va aprovechar cada día más fuertemente de esa lucha. Aunque por ahora a algunos países los pueda afectar negativamente. Pronto la batalla será entre continentes.

América toda se unirá irremediablemente por la fuerza de los acontecimientos a Estados Unidos y Canadá. Los políticos europeos deben buscar afianzar su alianza con Norteamérica. Y esto no nada más desde el punto de vista comercial y financiero, sino también por los lazos históricos y culturales que unen a Norteamérica con Europa, en el aspecto de defensa. La República Popular China es un poder comunista que quiere llevar su sistema a todo el mundo. Tiene aliados ideológicos en muchos países, así que no va a dejar de tratar de imponer su sistema. Pero este es otro tema.

En esta lucha, un aliado de Estados Unidos fue la pandemia del COVID-19, lanzada desde China hacia el mundo, cuya historia todavía está por escribirse. Y que ─si llega Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos─ se sabrá más de ella.

Sin estos cinco acontecimientos ─ocurridos en poco más de 50 años─ el gran suceso y logro de México en 2023, de ser el primer socio comercial de Estados Unidos, no se hubiera logrado. Ni el mundo estaría en el umbral de acontecimientos que definirán el futuro de la humanidad.

 

Roberto Badillo Martínez

Gral. de División Diplomado de Estado Mayor retirado (del Ejército mexicano)

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