MENAS hoy, delincuentes mañana

Jóvenes que una vez alojados en centros de menores, o donde se pueda, se dedican a pegar a sus monitores o educadores, a extorsionar a sus propios compañeros, y a delinquir

Acaba de llegar un nuevo barco negrero, de esos que trafican con seres humanos, con el apoyo de Soros y su palanganero, Pedro Sánchez. Son trescientos y pico “nuevos españoles”, de los que vienen “a pagarnos las pensiones”, como dicen los giliprogres. Más de un tercio proceden de Somalia, por lo que resulta obvio que los traficantes de personas operan allí, con algún delegado o persona que cobra los peajes, organiza los viajes, etc. Otro tercio, más de cien, son MENAS, es decir, menores no acompañados.

Menas hoy, delincuentes mañana… Jóvenes que una vez alojados en centros de menores, o donde se pueda, se dedican a pegar a sus monitores o educadores, a extorsionar a sus propios compañeros, y a delinquir: robos, atracos, y hasta violaciones y asesinatos, amparados por la ley de (i)rresponsabilidad penal del menor, que les permite cometer los más graves delitos, sin grandes problemas.

No se quejan por no poder estudiar, sino por no tener ropa gratis y pagas

 

No solo eso, sino que al llegar a la mayoría de edad, todos los antecedentes penales previos deben ser borrados de oficio del registro central de penados y rebeldes, de forma que aunque hayan cometido dos asesinatos y tres violaciones, no pasa nada, pues vuelven a “estar limpios”.

¿Es normal esta situación…?

Pienso que no, y que todos esos menores hoy, pero delincuentes mañana, deberían ser retornados a sus países de origen, a gastos pagados.

Y, si hace falta, se da algo de dinero a sus países de origen para que los eduquen o alimenten debidamente, o incluso a sus familias de origen, pues siempre nos saldrá más barato que tenerles aquí, delinquiendo por nuestras calles. Se me podrá decir que estoy exagerando, pero basta con ver las noticias de los últimos días para cercionarse de que, de eso nada.

Por supuesto que todos no serán igual, y que puede haber un pequeño porcentaje, que no creo sea superior al diez por ciento, de chicos y chicas que pudieran integrarse en nuestra sociedad, en su caso y en su día.

¿Pero podemos correr el riesgo de llenar nuestras calles de jóvenes delincuentes extranjeros, para intentar “salvar” a unos pocos?

España no es las Hermanitas de la Caridad, ni las Hermanitas de los Pobres. Eso queda para la Iglesia Católica, y para el Papa Francisco. Dicho lo cual, y como veo que está tan a favor de estos menores, y el Vaticano es un Estado como cualquier otro, ¿por qué no los acoge allí…?

Hay que predicar con el ejemplo.

Ramiro Grau Morancho

Ramiro Grau Morancho es Graduado Social, Licenciado en Ciencias del Trabajo y Abogado. Profesor de Derecho en varias Universidades, Públicas y Privadas. Ha publicado veinticinco libros sobre temas jurídicos y sociales, y miles de artículos en prensa, diarios digitales y revistas jurídicas especializadas. Es Académico Correspondiente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España.

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