Mayo del 68 continúa más perverso que nunca con su ingeniería social

¿Qué futuro nos espera?

L a interesante conferencia de César Vidal utilizando como fuente los documentos secretos del Kremlin que se desclasificaron recientemente, advierte del amplio conjunto de falsedades sobre la Revolución Rusa que han obtenido carta de naturaleza histórica, a fuerza de repetirse de forma goebbeliana, y que han llegado a adquirir la naturaleza de dogma hasta para los pensadores más liberales.

Mentiras sobre la Revolución Rusa

Entre el enorme conjunto de las grandes mentiras, por ejemplo, están las siguientes:

  • Que la Revolución Rusa era inevitable y debería ocurrir sí o sí.
  • Que la Revolución Rusa fue el triunfo de los oprimidos obreros y el campesinado sobre el monstruo capitalista o
  • Que Trotsky fue una simple excepción maligna, sí, dentro de esa Revolución Rusa; pero al fin y al cabo excepción mientras que Stalin fue un mal menor que tuvo que actuar en aras del triunfo de la revolución con ciertos “efectos secundarios inevitables” por el triunfo de dicha revolución.
  • Que toda la intervención extranjera durante ese periodo fue un asalto del capitalismo; capitalismo que habría que vencer porque si no hubiese significado la derrota de esa revolución iniciada por los bolcheviques de Lenin.

Y estas falsedades se siguen repitiendo en toda clase de documentales, de aulas de universidades, de artículos, de ensayos o de libros. Así, lo de la toma del Palacio de invierno tal como se plantea en la película de Serguéi Eisenstein, como si fuese un documental, donde lo que se cuenta es más falso que una moneda de madera pero que ha quedado impreso en la memoria colectiva, puede que como consecuencia de que cinematográficamente sea una obra maestra. La realidad de la toma del palacio de invierno fue que un pequeño grupo de marineros sí que entraron a saquear las bodegas del palacio y rompieron algo de mobiliario, pero jamás con el número, objetivo y el fondo que intenta representar la película.

La Revolución Rusa tampoco fue inevitable, ya que si Nicolás II hubiera carecido de escrúpulos morales hubiese la hubiera abortado de raíz en febrero-marzo del 17.

Partiendo de la tesis de las mentiras del comunismo que se han infiltrado peligrosamente en la memoria colectiva podemos viajar 50 años atrás y añadir, como ya mencionamos en un artículo anterior, la importancia de la revolución del mayo de 68.

Para Europa constituye un punto de inflexión, igual que para EEUU lo fueron las protestas por la guerra de Vietnam y el movimiento hippie. Es evidente que el 68 no resultó una revolución fallida como nos han intentado hacer creer.

Adoctrinamiento comunista en las aulas

Las aulas universitarias continúan siendo centros de poder para la zarpa comunista que se atribuye a sí misma el falso epíteto de anticapitalista (otra gran mentira: el casoplón y las nuevas costumbres de Pablo Iglesias que antes criticaba son un claro ejemplo).

Centros que deberían ser de instrucción se han convertido en centros de adoctrinamiento de mentes jóvenes en cuya tabula rasa los nuevos comunistas pueden escribir sus perversas fórmulas de ingeniería social.

Que permitieran dar clases a un personaje como Pablo Iglesias es ya harto alarmante para que yo jamás lleve un hijo a la universidad Complutense: prefiero que se forme como electricista, pero libre.

Tampoco les resulta demasiado complicado adoctrinar después de haber seguido la misma política desde la más tierna infancia. La educación ha cambiado de ser una fuente de instrucción a otra de adoctrinamiento. Eso es superar con creces el mayo del 68 y el efecto dominó es catastrófico para nuestra libertad.

¿Qué futuro le espera a España?

Ello no les impide a los líderes del nuevo comunismo, en España el bolivariano, llevar a sus hijos a escuelas de élite donde lo que prevalezca es la instrucción sobre el adoctrinamiento y así se perpetúen las clases dirigentes sobre lo que ellos consideran chusma.

Por ese motivo ahora los alumnos pertenecientes a la purria podrán aprobar con una asignatura suspendida el bachillerato y puede que la onda llegue a facultades como las de medicina en ciertas universidades públicas. Ya se cuidarán muy mucho las élites comunistas bolivarianas de dónde se operan u operan a miembros de su familia.

Desde luego, no con médicos con asignaturas suspendidas que hayan surgido de universidades públicas. La cultura meritocrática es un valor que según los comunistas de nuevo pelaje debe desaparecer para la chusma porque con la cultura doctrinaria el populacho ya tiene bastante como masa votante borreguil. Una vez salidos de la universidad ya recibirán más dosis de refuerzo bolivariano mediante la infecta cultura mediática de corrección política durante toda su vida.

Y yo pregunto a los votantes de políticas bolivarianas, ¿ese es el futuro que deseáis para vuestros hijos? Estas líneas no representan una defensa del capitalismo, sino una defensa de la libertad.  Otra de las grandes mentiras: si soy anticomunista implica que soy procapitalista.

Pues no, si soy anticomunista implica que amo la libertad sobre todas las cosas. Sin libertad no tenemos nada y si nos dormimos despertaremos en una dictadura dirigida por un Pablo Iglesias o alguien por el estilo o peor.

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J.P. Alexander

La libertad, el mayor tesoro y la igualdad, sólo para las oportunidades. Profesor de secundaria y bachillerato, pero ante todo maestro. Autodidacta empedernido

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